11 Agujeros de derecho de las tecnologías con los que empezamos el 2013 por @Lex_Go

    La combinación tecnología-derecho es fascinante. Tanto, que cuesta mucho sacar algo en claro cada vez que se plantea un conflicto de derechos, una duda sobre una situación no prevista, o se da un cambio que afecta a la base del sistema.

    Pero por muy fascinantes que sean las preguntas, no nos engañemos, el mundo gira mientras nosotros le damos vueltas a lo del sexo de los iPads, lo que necesitamos son respuestas. Coherentes, eficaces y a tiempo.

    He hecho una lista rápida de asuntos que nos han acompañado durante el 2012, pero que siguen aquí, en 2013. Se trata de temas importantes, de preguntas cuya resolución nos permitiría ver un poco más claro por dónde vamos y para qué. 11 preguntas que esconden 11 agujeros por donde se nos escapan oportunidades cada día.

    1. ¿De quién es la expresión “App Store”? 

    Apple y Amazon llevan tiempo peleándose por esta cuestión. De momento, en Estados Unidos han decidido que no ha existido publicidad engañosa por parte de Amazon al llamar “App Store” a su tienda de aplicaciones para smartphones y tablets, pues, como parece lógico por el nombre, es una tienda y vende aplicaciones (Apps).

    Tranquilos, que ahora se van todos a otro juzgado a ver si ha habido alguna infracción de la marca registrada, que es otro tema, jurídicamente hablando. Que si “App” es el diminutivo de Apple, que si es un término genérico. Mientras ambas compañías facturen lo que facturan, hay dinero para rato para pagar abogados y tasas judiciales. Por no hablar de las guerras de patentes.

    2. ¿Qué pasará con el Sistema de nombres de dominio de Internet? 

    Como ya explicamos aquí hace unos meses, estamos en pleno proceso de ampliación de la lista de cosas que pueden ir detrás del punto en las direcciones de Internet. Dejando aparte las disputas entre los gigantes y los trolls del sector, nadie acaba de tener claro qué habrá que hacer al respecto cuando haya la posibilidad de comprar el nombre de nuestra empresa con 50 terminaciones más, ni que impacto global tendrá o cómo afectará al actual orden de las cosas de Internet.

    3. ¿Se autodestruirá la comisión Sinde-Wert-fantasma? 

    Un año después, el asunto sigue siendo una vergüenza: leyes modificadas con calzador y vulnerando normas de rango superior (y los derechos ciudadanos que estas contienen), secretismo administrativo propio de estados que quemaban libros en vez de protegerlos, derroche de gasto público para montar todo un tinglado que sigue siendo ineficaz y ferozmente criticado, etc. La llegada de una normativa sobre propiedad intelectual que de una solución digna y justa para todos parece cada vez más lejana.

    4. ¿Nacerá un servicio de mensajería instantánea que garantice la protección de la privacidad y la seguridad de sus usuarios?

    Todos sabemos que Whatsapp tiene unas carencias tan grandes en este aspecto como graciosos son sus emoticonos. Pero lo seguimos usando con fruición y, para colmo, nos hemos vuelto alérgicos a los SMS, así que los preocupados vamos en busca de una alternativa que nos haga sentir menos en falso.

    No es fácil: que si unos no funcionan para todos los dispositivos, que si otros son de las compañías telefónicas y eso da grima, que si otros son más avanzados pero tampoco son del todo respetuosos y si es así, para qué cambiar. Lo fuerte es que, como es costumbre en los servicios de consumo masivo, no conseguimos hacer que las empresas modifiquen su manera de hacer las cosas para respetar nuestros derechos, simplemente nos gusta elegir de quién dependemos.

    5. ¿Podremos darle una respuesta de “sí o no” a un cliente que nos pregunte si la ley española se aplica a Google?

    Hasta el momento, no conseguimos salir del “depende”: por un lado, la Agencia Española de Protección de Datos cambia de criterio con frecuencia, alimentando la confusión de los profesionales del sector; por otro lado, Hacienda somos todos menos los gigantes de Internet que pueden elegir donde tributan a su antojo, aunque hagan aquí gran parte de su negocio. Y quien dice Google dice Amazon, Facebook, Microsoft, etc.

    6. ¿Conseguirán los mapas de Apple ponerse al nivel de GoogleMaps?

    O al menos al de esos mapas que te hace la gente en una servilleta, a mano alzada. Pues eso, mientras Google tiene a tíos corriendo por el Gran Cañón con cámaras en la cabeza, los de Apple aún no se han repuesto del fiasco de hace unos meses. Tienen que mejorar cosas tan básicas como dónde hay carreteras y dónde no, lo que no hay que poner en un mapa, resolver adecuadamente los conflictos con términos que dan nombre a varios lugares separados por miles de quilómetros, etc.

    Pero bueno, seguro que en los Términos y Condiciones pone que el servicio se ofrece “as is” que es como se llama en América a que “si no funciona, te aguantas y no puedes quejarte por haber andado una hora en la dirección contraria a tu destino porque la aplicación te ha indicado mal”.

    7. ¿Verá la luz la nueva Normativa Europea sobre Protección de Datos?

    Llevamos tanto tiempo dándole vueltas al derecho al olvido, a la privacy by design, las cookies, etc. que parece que sean temas ya resueltos, pero no lo están. Mientras la tecnología, la sociedad y las empresas avanzan cada vez más deprisa hacia lo cada día menos desconocido, nuestros órganos legislativos siguen moviéndose a ritmo de crucero y así no hay manera de resolver cuestiones jurídicas ni conflictos de derechos ni nada.

    8. ¿Encontraremos la manera de abordar con sentido común el tema de los perfiles falsos y la suplantación de identidad en las redes sociales?

    Facebook tiene mil millones de usuarios, un exagerado porcentaje de los cuales son robots, mascotas, fantasmas o están muertos. Y aún así nos exige que demos nuestros datos reales o nos echan. Twitter deja que cada uno elija su usuario a su antojo y su procedimiento de verificación de cuentas oficiales solo funciona a petición, de manera que cada dos por tres tenemos a alguien que se hace pasar por otro (aprovechándose de la apariencia de legitimidad de un nombre de usuario) para propagar bulos, matar a famosos o insultar a gente.

    9. ¿Volverá Kim Dotcom a reinar en el mundo de las descargas?

    En breve saldrá el nuevo Mega y podremos comprobar por nosotros mismos qué ha cambiado. En cuanto a las causas judiciales (es o no ilegal el P2P, ha cometido irregularidades el FBI, es posible recuperar los millones de archivos de los usuarios, etc.), creo que habrá que esperar a la película.

    10. ¿Conseguirán las obras huérfanas que la Unión Europea les de un trato digno?

    La normativa que regula la duración de los derechos de propiedad intelectual lleva décadas siendo modificada a medida de los intereses de la industria discográfica, editorial y audiovisual.

    Como consecuencia de esta incesante prórroga de plazos, a pesar de que la producción artística ha crecido exponencialmente desde los años 60, el conjunto de obras artísticas, científicas y culturales que integran el dominio público apenas crece. Además, hay miles de obras abandonadas, cuyos derechos nadie reclama ni ejerce, pero que se presumen, impidiendo su acceso y disfrute por parte de los ciudadanos y, aún peor, muchas veces su conservación o recuperación por parte de las instituciones públicas y privadas que las custodian.

    La Unión Europea prepara una nueva norma que maquillará un poco la situación, pero eso no es suficiente.

    11. ¿Y la brecha digital?

    Durante siglos hemos visto las diferencias sociales, económicas y demográficas que ocasiona en la población la dificultad para acceder a los recursos básicos (agua, comida, medicamentos). También hemos visto los estragos que causa el analfabetismo y lo imprescindible que son la escolarización y el respeto a derechos fundamentales como el libre acceso a la información y a la cultura o la libertad de expresión.

    La aparición de Internet y la proliferación de gadgets conectados no ha hecho más que confirmarlo, así que empezamos a tener una nueva versión de un viejo problema:  la brecha digital. ¿Cómo podrán tener las mismas oportunidades de aprender los niños que no pueden acceder a todos estos recursos, cómo afectará eso a su manera de relacionarse socialmente?

    No sé a vosotros, pero a mi eso de no poder tachar nada de mi lista de cosas pendientes durante meses (o años) me da muy mal rollo. A veces acabas cometiendo el error de pensar que si no las has resuelto es que no son importantes. Lo comprobaremos en diciembre.

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