8 preguntas para saber si un correo electrónico es legal por @Lex_Go

    Rosalía de la CruzCada día todos nosotros recibimos varios correos electrónicos, tanto en nuestras cuentas de correo personales como en las profesionales. Además, cuando actuamos en calidad de profesionales o empresas, también mandamos correos electrónicos. Tanto si nos situamos en la posición del destinatario del correo, como si lo hacemos en la del remitente, es habitual que surjan dudas sobre la legalidad de esos mensajes.

    ¿Puedo mandar información publicitaria a quien yo crea que puede estar interesado en mi producto o servicio? ¿Tengo que soportar estoicamente los correos electrónicos de todas las empresas con las que he tenido trato alguna vez en mi vida aunque no me interesen?

    Si bien es cierto que en la mayoría de casos habrá otras normas que tener en cuenta (las que tratan de la protección de los datos personales, por ejemplo, cuando la dirección de correo electrónico permita identificar a una persona y se considere dato personal), saber si un correo electrónico con contenido comercial se ajusta o no a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico (LSSICE) es una manera fácil de hacer un primer filtro de legalidad.

    Espero que estas sencillas preguntas ayuden tanto a particulares como a empresas y profesionales a saber si lo que mandan y reciben es o no legal.

    1. ¿Este correo electrónico es una comunicación comercial?

    De acuerdo con la LSSICE lo será toda forma de comunicación dirigida a la promoción, directa o indirecta, de la imagen o de los bienes o servicios de una empresa, organización o persona que realice una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional.

    En cambio, no se considera una comunicación comercial los datos que permitan acceder directamente a la actividad de una persona, empresa u organización, tales como el nombre de dominio o la dirección de correo electrónico, ni las comunicaciones relativas a los bienes, los servicios o la imagen que se ofrezca cuando sean elaboradas por un tercero y sin contraprestación económica.

    Es decir, si yo le mando un e-mail a un amigo con la información sobre un restaurante que me ha gustado sin que el restaurante en cuestión me compense de ningún modo por ello, no será una comunicación comercial y no hará falta seguir comprobando el resto de preguntas.

    En cambio, si la respuesta a esta primera cuestión es afirmativa de acuerdo con las definiciones mencionadas, habrá que seguir haciendo preguntas. Y si la respuesta a alguna de ellas es “no”, hay algo que no está bien.

    2. ¿Es legítima esta comunicación comercial o publicitaria?

    Esta es quizás la más importante: será legítima aquella comunicación que haya sido solicitada o autorizada expresamente por el destinatario; o bien forme parte de una relación contractual previa (si los datos se obtuvieron legalmente y se refiere a productos o servicios de la misma empresa que son similares).

    Si el destinatario del correo no es tu cliente o usuario, ni te ha pedido que le mandes esa información o te ha autorizado a que lo hagas; es más que probable que no puedas hacerlo. Si te compró una camiseta, no podrás mandarle información sobre una empresa de seguros para el hogar. Ah, y que uno pueda encontrar direcciones de correo electrónico de profesionales y particulares en internet no quiere decir que se puedan recopilar y utilizar para enviar spam.

    Se considera spam el envío masivo de comunicaciones comerciales o más de 3 en un año al mismo destinatario, sin que se cumplan los requisitos mencionados antes.

     3. ¿Se identifica como publicidad?

    En el mensaje debe constar que se trata de publicidad (¿pone “publicidad” o “publi” al inicio del mismo o en el asunto?). Si haces publicidad tienes que decirlo. No se admite la publicidad encubierta. La gente tiene que poder distinguir a simple vista si se trata de un mensaje publicitario o no (por ejemplo, se refiere a la gestión de tu relación como cliente de esa empresa).

    4. ¿Dice quién es el anunciante?

    En el correo debe constar claramente en nombre de quién se manda (no la empresa que hace la publicidad, si es que es distinta, sino el anunciante). ¿Pone quién es la empresa que se anuncia, no solo el producto o servicio? El destinatario tiene que poder saber a simple vista y sin salir del correo de quién son los productos o servicios de los que recibe publicidad, no la empresa o servicio que realiza la campaña de mailing. Esta prohibido enviar correos que oculten o disimulen la identidad del anunciante o bien inciten a visitar páginas que contravengan esta norma.

    5. ¿Informa de cómo dejar de recibir esos correos?

    ¿Se informa de la posibilidad de oponerse al tratamiento de los datos con fines publicitarios y de cómo hacerlo de manera sencilla y gratuita? Nadie está obligado a recibir publicidad y hay que ofrecer un modo fácil para dejar de recibirla sin que suponga un coste adicional para el destinatario, e informar sobre ello en cada correo que se envíe.

    6. ¿Facilita una dirección de correo electrónico para pedir que no se envíen más correos?

    La última reforma de la ley exige que si la comunicación comercial se hace por correo electrónico, el destinatario tiene que poderse dar de baja mandando un correo electrónico (al remitente o a otra dirección que se le facilite en el correo); sin perjuicio de que se puedan habilitar otros medios paralelos (clic en enlaces, opciones dentro del área de usuario, etc.). El correo debe incluir una dirección electrónica válida a la que pueda dirigirse el destinatario para ejercer su derecho de oposición (si la que remite el mensaje es un “donotreply” habrá que habilitar otra).

    7. ¿Se ve claramente que es un concurso, sorteo o promoción y cuales son las condiciones de acceso?

    Si son concursos, promociones, sorteos, etc., el mensaje tiene que dejar claro que lo son y cuáles son las condiciones de participación. Además debe tener la autorización previa para hacerlos. Si sorteas un iPad entre los que se suscriban a tu Newsletter no digas que “si te suscribes ganarás un iPad”. Explica cuáles son las condiciones para participar en tu concurso (edad, territorio, nacionalidad, plazo, exclusiones…), cómo se determinarán los ganadores y cómo se dará publicidad al resultado. Si no quieres incluir toda esta información en el correo, pon un enlace que lleve directamente a la página en que constan las bases legales del concurso o adjúntalas en un fichero pdf.

    8. Y para acabar, ¿hace la empresa en la práctica lo que dice en sus correos o en su página web?

    De poco sirve incluir toda esta información si a la hora de la verdad uno hace caso omiso de las peticiones de baja de sus usuarios o clientes y sigue mandándoles correos aunque tenga constancia de que le han pedido que no lo haga.

    Para una empresa o profesional, cumplir con estas normas implica implantar los procedimientos internos correctos y preocuparse de que las personas encargadas de aplicarlos lo hacen. En cuanto a los particulares, además de dejar de tener tratos con empresas que no respetan sus derechos, pueden exigir su cumplimiento de diversas maneras y denunciar las infracciones para que dichas empresas sean sancionadas y, con un poco de suerte, modifiquen su manera de hacer las cosas.

    ¿Aún te quedan dudas? ¡En Lex Go! podemos ayudarte a resolverlas!

     

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