¿A quién encargo la imagen de mi Empresa? por @JoseRuizPardo

    Día 27 de abril, un viernes cualquiera para algunos, un día especial para unos pocos. Se celebraba, como cada año, el Día Internacional del Diseño.

    Profesión curiosa la del Diseñador Gráfico. A éste le ocurre igual que al Informático o al Community Manager. Son profesiones cuyo trabajo está mal valorado y cualquiera con muchas (a veces no tantas) horas dedicadas como hobby dice ser un profesional en la materia. Y no niego que no haya algunos que así lo sean, genios los ha habido y los habrá siempre, pero son escasos.

    Hace algunos años, hablo de finales de los ochenta, principios de los noventa, cualquiera que hacía sus pinitos en programación decía ser programador. Y lo mejor (mejor para él, peor para el cliente y para la profesión) es que vendía. Todo el mundo tenía un amigo, vecino, conocido, que “programaba”. Las empresas les buscaban y les hacían programas a medida. En ese entonces había dos opciones: o alguien te hacía un programa o pagabas dineral a una empresa que te lo hiciese. Claro, como se nos da mejor la visión cortoplacista se llevaba el gato al agua el primo de la carnicera.

    Una vez hecho el trabajo, éste funcionaba, al menos, un tiempo. El problema venía cuando el “programador” terminaba sus estudios y “se colocaba” en una empresa y ya no tenía tiempo para dedicarle a eso que nos hizo en tiempos de estudiante. O cuando desesperados por no localizar “al creador”, se decidía migrar a una aplicación hecha por una empresa que se dedica a eso y, claro, no había quien importase los datos del primer programa. Hoy día nadie, bueno, casi nadie, le encarga un programa al vecino del cuarto ese que le encantan los ordenadores. Confía en una empresa que le ofrece una garantía, un servicio postventa y un respaldo. Aunque como cualquiera sigue siendo informático siempre cualquier cosa que este hace parece cara.

    Igual ocurre con los diseñadores gráficos. Un buen trabajo de diseño no es solo algo estéticamente atractivo, es algo estudiado. ¿Estudiado para qué?, para que comunique. La imagen de una empresa o de un producto es un elemento más de comunicación de ésta. Un logo no es una forma bonita. Cuadros bonitos hay muchos en el mundo. Pero obras de arte hay muy pocas. ¿Qué diferencia un cuadro de una obra de arte?. La segunda despierta sentimientos en quien los ve. No es solo la técnica empleada en el cuadro, que también, es lo que la obra provoca en quien la admira. Igualmente un buen trabajo de diseño debe comunicar, no es solo hacer trazos, es creatividad sí, pero con un fin: evocar en el consumidor unos valores.

    Igual que hay muchos cuadros y pocas obras de arte, hay muchos usuarios avanzados de Photoshop y similares, pero no tantos profesionales del diseño. La diferencia entre uno y otro es que el primero hace cosas bonitas y el segundo, sin perder su valor estético, hace trabajos que comunican.

    Si dejas la red de ordenadores de tu empresa en manos de alguien que no es un profesional de la informática, harás un desembolso menor. Pero acabarás pagándolo caro con los problemas que arrastrará un trabajo poco profesional. De igual modo si dejas la imagen de tu empresa en manos de alguien que no es profesional del diseño, estarás perdiendo la mayor parte de la potencia de esta herramienta. No es tener un logo por tenerlo, es tener uno que comunique. Y eso no todo el mundo puede hacerlo.

    Los comienzos de una startup son difíciles. Y a veces por no invertir demasiado recortamos en imagen. No olvides que la imagen no es un gasto, es una inversión. Una buena marca te ayudará a vender tanto o más que tus productos o servicios. Recorta en todo aquello que no sea fundamental para el desarrollo de tu negocio. La imagen no solo es fundamental, es imprescindible.

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