Arquitectura para profesionales de Recursos Humanos por @Inesem_

    Inesem - Blogger en TodoStartupsA priori, un arquitecto y un responsable de recursos humanos no guardan relación alguna, al menos en lo referente a profesión. La primera impresión desprende las disparidades entre ambas materias, en tipo de objetivos y metas a conseguir,  tareas o responsabilidades; sin embargo, desde una perspectiva más profunda, las similitudes brotan y se pueden precisar puntos de conexión.

    Así,  célebres y reconocidos arquitectos esconden mensajes subliminales en sus citas que bien se podrían aplicar a la disciplina y práctica de la gestión de personas.

    “El trabajo del arquitecto es una respuesta al espacio, que demanda,  y también una pregunta: cómo transformarlo”.

     Álvaro Siza

    El trabajo del responsable de recursos humanos es moldear el ambiente y la cultura organizacional, transformarlo para dar cabida a las motivaciones intrínsecas de los empleados y  crear espacios de desarrollo personal y profesional.

    Se deben concebir contextos cálidos, afables y cómodos con la satisfacción laboral y la creatividad de protagonistas. Las compensaciones económicas o materiales solapan la motivación  originada con el clima de trabajo,  con estímulos en forma de reconocimiento y de empoderamiento del trabajador.

    “La arquitectura moderna no significa el uso de nuevos materiales, sino utilizar los materiales existentes en una forma más humana”.

    Alvar Aalto

    En el factor humano ha de focalizar los esfuerzos el director de recursos humanos, en el trato cada vez más personal, en la adaptación de la globalidad a la persona. La buena literatura y las buenas intenciones deben llevarse a cabo anulando el retroceso en la gestión de personas que se haya podido producir por la recesión económica.

    Se deben retomar los horarios más flexibles, la adecuada conciliación de la vida familiar y laboral; pero sobre todo, se deben atender las necesidades de los trabajadores individualmente.  Ajustar y acoplar los requerimientos del empleado hacia la empresa, y viceversa; de unificar metas e intereses propios con las organizacionales y dirigir todas las miradas a  una misma visión.

    Sabido es que el compromiso por el bien común marca la diferencia entre la obligación o el deseo, entre el  tedioso ‘tengo que’ y el gustoso ‘quiero hacer’.  Diferentes estudios ponen de manifiesto que las empresas con trabajadores muy comprometidos tienen una media del 29% de mayor beneficio, un 50% más de clientes leales y una tasa menor de absentismo.

    Las buenas prácticas de Recursos Humanos deben conseguir la  involucración del empleado y traducirlo en exigencia, en responsabilidad, en restos y en excelencia.

    “La arquitectura esta reprimida por la costumbre, los estilos son una mentira”.

    Le Corbusier

    Todavía existen estilos de negocio marcados po rviejas costumbres aprendidas, basados en las arcaicas leyes de los modelos rígidos, cimentados sobre los tradicionales niveles formales de mando.

    El responsable de recursos humanos tiene que derribar tabiques en pos de la organización diáfana, de las fronteras líquidas. Pero una estructura que carece de muros necesita pilares de liderazgo: cariátides y atlantes lo suficientemente fuertes para soportar la carga de la estructura organizativa, y sólidos para apoyar a todos los integrantes de la empresa.

    Esa edificación, la empresa,  es la inquietud de cualquier departamento de recursos humanos, que debe trasvasar todas sus políticas, prácticas al resto de áreas, de forma que la gestión de personas, el desarrollo de un talento organizacional o la difusión de la cultura corporativa se conviertan en funciones transversales, transcendentes a todos los recovecos de la organización.

    Entender la axiología y utilizarla como eje de todas las acciones conducentes al éxito empresarial será uno de los más fieros combates que librarán los profesionales de recursos humanos.

    Parafraseando al futurista Oscar Niemeyer, concluimos apuntando:

    “No existe la gestión de RRHH antigua o moderna, existe la gestión de RRHH buena o mala”

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