Cambiar el mundo con una startup por @CoteroBarros

    Carlos Otero Blogger TodoStartups EmprendedoresA diferencia de quienes fruncen ceja ante todo lo que se escapa del status quo, siento gran admiración y respeto por cualquier joven emprendedor que quiere cambiar el mundo con su startup, con sus nuevo sistema, con su nueva app.

    Aparte de razones emocionales hay una muy cerebral: confío en ella o en él porque sé lo duros que van a ser sus próximos años de emprendimiento y no me imagino salir de ese túnel sin la enorme dosis de autoconfianza (a menudo hasta de mesianismo) que demuestra.

    Como decía, estos emprendedores no están contentos con el status quo, quieren cambiarlo, sienten que ciertas injusticias o ineficiencias pueden ser superadas con su aportación. Su mayor riesgo es enfocar todo ese potencial creador en un destino poco ambicioso, en un objetivo de mercado muy reducido.

    Luego está esa otra especie que quiere cambiar el mundo porque su startup no encaja en él. Tienen respuestras acuñadas para preguntas que quizá nadie se hace ni se hará. Desprecian, no al status quo, sino a las personas que viven en él: pobres ignorantes o sucios explotadores que deberían estar comprando productos o servicios de su startup para redimirse.

    A menudo será fácil que la visión de este otro grupo de emprendedores porte una carga política de uno u otro signo, como aspirando a que, en un acto evolutivo sin precedentes, la Humanidad piense unánimemente. El gran riesgo que corre este grupo es la indiferencia del público, una vez que la falta de amor por el ser humano (tal y como es, no como ellos lo imaginan) sea percibida por sus clientes con la misma claridad que por sus anticlientes (!).

    Cuidado, he utilizado adjetivos extremos para acentuar la diferencia entre ambos grupos pero lo cierto es que en la vida real no es tan fácil diferenciarlos por lo que cuentan, sino por cómo lo cuentan. Es la actitud del emprendedor, no la propuesta de valor de la startup, la que lo incluirá en uno u otro grupo.

    Mi consejo resumen: Confía en quien quiera cambiar el mundo con su startup. Huye de los que quieren cambiar el mundo para que su startup encaje en él.

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