Cómo alcanzar el Éxito: Mira al futuro y haz lo posible por alcanzarlo

    MiguelRobles_BloggerEsta es la carta que hace unos meses me escribí para tratar de tomar las riendas de mi vida profesional, mediante un ejercicio previo de honestidad brutal conmigo mismo, todo sea dicho. Y digo profesional, pues aunque la personal va ligada de la mano de la antedicha, en mi caso, he llegado al “nirvana” y hace tiempo ya que dejé de ver lo negativo y de poner baches en esa parte del camino.

    No hay día que al levantarme, antes de comenzar mi jornada, no la relea con un solo propósito que no es otro que el recordarme el por qué de mi presente, el sentido del pasado y la vocación de futuro que ha de mover cada minuto, hora y día de mi existencia.

    Si has tomado una decisión a largo plazo sobre tu carrera profesional, si estás resignado ante una situación que no es la que anhelabas, si has hecho trabajo sincero de introspección y has decidido rebelarte ante lo que tienes y contra ti mismo espero que algo de lo aquí escrito te inspire o sirva de apoyo.

    Querido Miguel,

    Aun ya entrado en la treintena sorprende verte tan joven y como estamos viendo que desde hace años el tiempo vuela creo que es hora de dar un golpe sobre la mesa. Hemos tomado un rumbo, libre, sin coacciones, sin presiones y creo necesario darte unos consejos para lo que vamos a hacer.

    Pasado Presente y Futuro

    Ya está bien de protestar, ya está bien de culpar al sistema, al entorno de crisis que te rodea, ya está bien de mirar hacia atrás solo viendo lo que se pudo o se dejó de hacer. El pasado es pasado (irrecuperable) pero por fortuna no has estado quieto, así que es momento de situarte en un escenario de presente.

    El presente da miedo Miguel, es más, asusta, el futuro lo construye tu presente y eso genera mucha responsabilidad. Todo en esta vida gira en torno a la responsabilidad. ¿Vas a ser responsable? ¿O te vas a instalar en la mediocridad?

    Tienes dos caminos: el fácil que no supone un gran esfuerzo y en el que no hay trofeo al llegar a la meta, pero sí una satisfacción de haber competido y haber terminado la carrera. O el complicado, el de soñar despierto (algo infantil pero que te mueve) el de competir cada día, el de renuncia, el del mérito, el del trabajo duro, concienzudo, el que duele de veras…el que te lleva a lo mejor no a conseguir la foto en el pódium pero sí a mirarte con orgullo y satisfacción y el de recibir más de una palmadita en la espalda de reconocimiento y en el que la recompensa sea una sorpresa añadida a la que de inicio esperabas.

    Ese camino difícil requiere de soledad extrema en muchos casos pero habrá un momento en el que de la oscuridad pasarás a ser un faro de luz ante los demás.

    Te conozco, nos conocemos

    Has tenido más de 30 años para saber quién eres, ya sabemos de qué pie cojeas. Así que sal de tus trampas mentales, del yo no valgo, del quizás estoy marcando objetivos demasiado ambiciosos y altos, del qué pena te das y tanta basura que te sueltas cada día de forma gratuita y empieza a ser tu hincha más comprometido.

    Sí, ese que en el Tour sube como un poseso 100 o 200 metros junto a un escalador en los tramos más duros de un puerto de montaña. Te digo yo que puedes, pero no puedes permitirte dudar, el fracaso no es una opción, no puedes lamentarte, no puedes tirar la toalla. Así que cuando te asalten las dudas repítete lo anterior, una y otra vez, una y otra vez hasta que forme parte de tu existencia, de tu ser. Así uno forja su carácter. Tienes defectos y eres débil pero también tienes grandes virtudes así que tira de ellas y a competir.

    Planifica

    Estructura tus meses, tus semanas, tus días, tus horas… Pero céntrate en el último momento de la tarde-noche o en el primer momento de la mañana para planificar cada tarea de ese día en concreto, comenzando por las creativas o las que requieran mayor esfuerzo. Diversifica y descompón lo difícil a través de formas creativas.

    Date premios, levántate de la silla cuando consigas vencer una parte complicada y aprieta bien los puños. Celébralo como Nadal al ganar un set. Saca la casta y compórtate como un campeón. Sal a ganar cada día, puede que pierdas pero irás generando una actitud ganadora. Esa actitud te va a llevar a contar más victorias que derrotas.

    No te desplomes

    Sería absurdo no prever los centenares de factores externos que van a hacer aun más difícil tu camino. Familia, pareja, salud, estabilidad financiera, amistad, entretenimientos… todo en algún momento puede torcerse. Si de verdad eres capaz de encontrar equilibrio entre tu objetivo y lo demás. Esos condicionantes no desmoronarán el castillo de naipes que tienes y estás preparando.

    Días malos los tiene todo el mundo. En esos días vas a hacer un esfuerzo extra, que va a costarte pero va a darte la paz suficiente como para encarar el siguiente asalto con optimismo y fuerza.

    Y por favor, recuerda que parte de este viaje implica un sacrificio económico. Una renuncia más pero no te preocupes por eso, el dinero llegará además sabes de sobra que no es el objetivo de este viaje.

    Recuerda que esto es una competición

    Sea un nicho de mercado, sea tu jefe, sean personas anónimas que llevan su propia cruzada personal, seas tú… en este proyecto en todo proyecto hay contrincantes …¿y sabes qué? Los muy cabrones no descansan. Así que recuérdate ese día que estás soñoliento, ese día en el que una cerveza, una tapa y un gintonic remueven tus cimientos…que todas esas cosas vendrán por multiplicado cuando finalices o vayas llegando a la meta. Además ya tienes ese día de descanso semanal para hacer lo que quieras… por tanto no olvides que hay más corredores y todos tienen grades ambiciones.

    Tu meta

    Sabes de sobra que en tu caso la empresa que estás construyendo no es física, es personal. Tú eres el activo principal de esa empresa, tú eres el producto o servicio que requiere de versiones beta, de prototipos, ensayos, marketing… tú eres sobre lo que estás trabajando. Así que valórate porque si no crees en “el producto” ¿para qué sacarlo al mercado? Recuerda que cada día estás dándote más valor, cada día estás mejorando el producto. En definitiva estás persiguiendo un sueño en el que tu mayor enemigo eres tú.

    Tú abandonas, tú eres el que buscas excusas, tú eres el que se resiste a salir de la zona de confort, tú eres el que no arriesga y en consecuencia el que puede que no gane. Por eso recuerda que pese a lo loable del objetivo, estás en el camino domando tu carácter, madurando y mejorando como persona. Eso inevitablemente te va a llevar a sentir orgullo y satisfacción personal y llevará consigo ser una persona si cabe más feliz. Y ya sabes que solo las personas felices consigo mismas y entregadas son capaces de hacer felices a los de alrededor.

    Riámonos de la vida en unos años. Te estoy observando y estoy contigo como todos los que te quieren así que date el gustazo.

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