¿Cómo enfocar la innovación en la empresa? por @Fonvirtual

    Ana Lopez - Blogger en TodoStartupsLa innovación en lo que hacemos en nuestra empresa y la continua evolución de nuestros planteamientos resulta esencial para poder seguir conservando una ventaja competitiva frente a nuestros competidores.

    Con esta misma lógica, necesitamos que nuestros recursos y los instrumentos que utilizamos en nuestro día a día estén a la altura del reto de una innovación constante. Los continuos cambios en tecnología exigen que estos cambios sean cada día más rápidos y más agresivos; de otro modo, podemos ver cómo nuestro negocio se queda fuera del juego.

    Los cambios, desde luego, afectan a todos los niveles de la empresa: gestión, operativa o estrategia. Sin embargo, de una forma más sensible, entendemos la innovación en nuestra empresa como los cambios y la renovación en nuestros bienes de equipo: ordenadores, software, otros equipos informáticos, conexión a Internet y telefonía, principalmente.

    Los operadores de telecomunicaciones multiplican sus ofertas, combinando todo tipo de soluciones para que las empresas tengan acceso a mejores servicios y a precios cada vez más bajo. Este mayor acceso a todo tipo de servicios permiten que casi todas las empresas puedan disponer de servicios muy avanzados.

    Yendo a casos concretos, observamos cómo la conexión a Internet deja de ser simple ADSL para migrar progresivamente hacia soluciones más fiables y rápidas como la fibra óptima.

    Cada vez son más los proveedores que reorientan su portafolio para poder ofrecer una mayor cobertura en conexión a fibra óptica. Igualmente, sucede con la telefonía móvil de empresa, que sustituye a la telefonía fija, que limita las posibilidades de las propias empresas. Otra ejemplo es el fax, que ha visto cómo se ha abandonado el fax analógico, a través de la máquina de siempre, a favor del servicio de fax por Internet. O los propios ordenadores, que cada vez son más sofisticados y se renuevan en perídoso de amortización menores.

    En definitiva, se trata de mantener abierto los ojos al cambio para conseguir que nuestra empresa esté en todo momento a la vanguardia o, al menos, a flote.

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