Cómo invertir en humo por @SpOrtega

    ¿En qué invertimos cuando invertimos en Venture Capital? Aún sin tenerlo claro, sabemos que la palabra nos hace referencia a algo sofisticado. Es un término que se identifica con toda una cultura inversora que proviene la zona de Silicon Valley, California, EEUU. Hablamos de Elevator Pitch, de Deals, de “10x”, de Business Plan, etc. Pero, ¿en qué estamos invirtiendo realmente?

    Es sabido que cada inversor genera una relación única con cada inversión. Cada inversor tiene su propia percepción de una misma oportunidad y por eso algunos la aceptan mientras que otros la rechazan. Aún así, existen diversos manuales de inversión que enseñan a hacer evaluaciones profesionales de las oportunidades. En esta nota vamos a repasar algunos de los principales atributos que mira un inversor cuando analiza invertir en el Capital Semilla de un emprendimiento.

    Para darle un contexto a quien no esté familiarizado con el tema, una inversión en Venture Capital puede ser explicada a partir del viejo concepto de Sociedad en Comandita, en donde algunos socios se dedican principalmente a la gestión y otros se limitan al aporte de capital. Con un poco de imaginación y buena voluntad, podemos pensar que, para un inversor, este concepto cabe como un “Instrumento de Inversión”, y desde esa perspectiva vamos a hacer el análisis.

    Como Instrumento de Inversión, ¿qué es lo que se “compra” de la inversión? ¿un plan de negocios? ¿el CV de los emprendedores? ¿una idea? ¿renta? ¿un activo? ¿un flujo de fondos? ¿la oportunidad de involucrarse?

    Las personas generan ideas todo el tiempo. Los emprendedores de negocios tienen la capacidad de transformar una idea en un negocio… pero no siempre. Existen excelentes ideas que no funcionan como negocio, por lo tanto, es habitual que el inversor no compre una idea, sino un negocio basado en la idea. Entonces, ¿como evaluamos la oportunidad de negocio?

    Desde el punto de vista financiero, se dice que un inversor está comprando el flujo futuro de fondos del emprendimiento: el emprendedor arma las proyecciones financieras del emprendimiento (la cantidad de efectivo que deberá utilizarse como inversión y la cantidad de efectivo que se generará), el inversor calcula el rendimiento de su dinero y decide si le conviene invertir ahí o no.

    Pero, ¿alguien puede imaginarse a un emprendedor presentando proyecciones poco beneficiosas para el inversor o más beneficiosas que los mejores casos de éxito? La mayoría de las proyecciones financieras ubican sus rendimientos en un lugar promedio entre lo que rinde una inversión financiera tradicional y lo que rindió alguna vez alguna vez un buen caso de éxito. Quien lo evalúe, difícilmente encuentre el diferencial del emprendimiento en el Retorno de la Inversión (ROI).

    Entonces, si sabemos que los rendimientos se van a ubicar en un rango predecible… ¿qué tendremos que mirar para tomar una decisión? Respuesta: todos los supuestos que fundamentan esos flujos: tasa de crecimiento de clientes o usuarios, costos fijos y variables, precios, potencial del mercado y … en fin, mucho. Y aunque no exista una fórmula para unir esos elementos, debe comprobarse que quien pensó el negocio, los tiene sólidamente encastrados. Ese compendio de información está en el Plan de Negocios.

    El Plan de Negocios es el lugar donde el inversor espera encontrar las principales variables del negocio, sus interrelaciones y su evolución a lo largo del tiempo. Es como un GPS que dice: “Usted está aquí; a 12 meses contrate un especialista en RRHH, en 5 años llegará al destino”.

    Hasta acá vamos bien: si las proyecciones financieras vienen junto con sus supuestos de negocio en un documento llamado Business_Plan.doc, el inversor estará en condiciones de hacer una buena evaluación. Tema resuelto! Entonces el inversor compra Planes de Negocios.

    Ocurre que el Plan de Negocios contiene información incompleta. Para que todo funcione, necesitamos contar con un análisis exhaustivo que permita determinar si el futuro cliente/usuario estará dispuesto a entregar dinero a cambio de la satisfacción que le genera recibir el valor producido por el emprendimiento (producto o servicio). Tener un excelente producto o servicio no es suficiente: se necesita, además, la gente que esté dispuesta a pagar su precio. Ese análisis está contenido en el llamado Plan de Marketing.

    El Plan de Marketing define el vínculo entre el emprendimiento y su contexto, incluyendo a su cliente/usuario. Lógicamente, también está incluido el inversor. En la estrategia del negocio se encuentran las rondas de inversión que permitirán al emprendimiento llegar hasta lo más alto, y en ese proceso, el inversor es un eslabón a quien también se necesita convencer para lograr que perciba el valor y lo compre. Los Planes de Negocios y Marketing definen la estrategia. Un inversor, ¿compra una estrategia?

    Un inversor que invierte en un emprendimiento, está convalidando la estrategia, y eso facilita la llegada de nuevos inversores y entidades de crédito.

    El problema con las estrategias de negocios es que, por su naturaleza, se van adaptando al contexto: son dinámicas. En un emprendimiento innovador, los planes se modifican cada vez que se encuentra algún factor relevante a considerar y, más seguidamente, cuando el negocio empieza a dar sus primeros pasos. Apenas nace una empresa, el primer gran objetivo es sobrevivir: el mercado genera altibajos tan bruscos, que la “cintura” del emprendedor comienza a ser tan importante como el plan diseñado. Dicen que en un negocio que recién comienza, el 50% del mérito del éxito es atribuido al emprendedor. Así es como muchos inversores concluyen: “No invertimos en planes… invertimos en emprendedores”.

    En realidad no se refieren estrictamente a emprendedores sino a equipos: los equipos interdisciplinarios tienen mejores probabilidades de éxito que los equipos formados por emprendedores de un mismo perfil. Ej: un grupo de ingenieros tiene buenas probabilidades de superar obstáculos relacionados con la ingeniería y pocas probabilidades de superar obstáculos de otras áreas. Es así como una complicación en esas “otras” áreas pueden llevar a la muerte temprana del emprendimiento.

    ¿Serán más importantes los antecedentes laborales del equipo que sus competencias gerenciales? ¿Cuáles son sus valores? ¿Qué relación debe existir entre su motivación y su formación? Para evaluar estos aspectos ya no es posible fijar reglas y es entonces cuando el sentido común del inversor se transforma en una herramienta clave.

    Para concluir, se dice muchas veces que el inversor de Venture Capital es más que un simple comanditario. Suele ser una persona capaz de aportar otras cosas además de capital: conocimiento, experiencia y red de contactos. Estos intangibles pueden apalancar notablemente la intervención del inversor en el emprendimiento. Pero… si un inversor toma la decisión de invertir en un emprendimiento en base a su propia capacidad para apalancarlo… ¿cómo influye todo lo otro que venimos analizando?

    Invertir en algo que tiene un historial inexistente en el que basarse, con un concepto innovador, en un mercado inmaduro pero prometedor, con socios nuevos y en donde el inversor participa debido a su propia capacidad de apalancarlo… ¿qué rol cumplen, en este escenario, las proyecciones financieras?

    Existen inversores que piensan este tipo de inversión como un juego de casino: se tiran una ficha a la chance “1 en 10” de acertarle, con la inversión, a un emprendimiento que revolucione una industria. Los más escépticos piensan que se trata simplemente de comprar “humo” o una “nada” sofisticada… al fin y al cabo, muchos economistas piensan que una decisión de inversión puede compararse con un acto de fe. Yo pienso que se compra un combo que incluye un poco de todo lo analizado, y por eso la considero como una verdadera “inversión de aventura”.

    Sebastián Ortega

     

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    Sebastian es fundador y director ejecutivo de South Ventures, fondo de venture capital; fundador y director ejecutivo del Club de Inversores Ángeles IG (www.igangels.com), uno de los principales clubes de inversores de Argentina, especializado en inversiones de Capital de Riesgo en empresas tecnológicas de alto potencial de crecimiento. Es director de diversas startups como Nubelo y Dinero Taxi, entre otras. Es columnista de la revista Inversor Global. Disertante y jurado de diferentes eventos y concursos sobre Entrepreneurship, Inversiones y Tecnología Fue candidato al MBA Student of the Year Award 2010 of the Association of MBA (AMBA) representando a la UCEMA. Es además CEO y fundador de Quanbit (www.quanbit.com), empresa de desarrollo de software para startups. Actualmente, Sebastian está realizando su Doctorado en Dirección de Empresas en la Universidad del CEMA. Tiene un MBA de la Universidad del CEMA en conjunto con la Maestría en Marketing Internacional en la European Business School London. Es Licenciado en Informática y Analista en Computación de la Universidad Nacional de La Plata.

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