¿Cómo planificar una campaña de publicidad ganadora? por @Patrakis

    PatriciaCardenal_BloggerLa planificación es un aspecto clave para cualquier empresa, y no se puede caer en el error de dejarlo todo en manos de la improvisación cuando se trata de una pequeña empresa.

    Desde un pequeño negocio familiar hasta una gran multinacional necesitan una planificación en todos sus departamentos. No solo es importante una organización administrativa contable, etc., también la comunicación debe ser programada.

    Me he encontrado situaciones en las que se han tomado decisiones en un segundo, sin medir las consecuencias ni discernir en los pasos a llevar a cabo y por supuesto sin un objetivo concreto.

    Por regla general, esto suele llevar al fracaso, y a la idea equivocada de que la inversión en comunicación y marketing es “opcional”, cuando es “obligatoria” en todos los casos porque todo necesita ser comunicado, principalmente cuando se trata de una empresa que está comenzando.

    Si tienes un presupuesto en comunicación o publicidad (aunque sea muy pequeño) dedica un momento a tener en cuenta las siguientes consideraciones:

    1. Fija un objetivo claro y concreto:

    Si se tiene en mente un objetivo es más sencillo y más eficaz dirigir los esfuerzos a conseguirlo que si simplemente se paga por un anuncio en un periódico “por ser visibles”. Tu estrategia será diferente si haces una campaña de lanzamiento de producto o de marca, si quieres expandir tu mercado, si quieres que te conozca, etc.

    2. Análisis:

    Para conocer tu objetivo es recomendable un auto análisis, lo que se conoce comúnmente como análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). El objetivo puede ir encaminado en mejorar las debilidades o aprovechar las fortalezas, los puntos fuertes de la empresa.

    Las amenazas y las oportunidades son cuestiones externas, más difíciles de controlar y por lo tanto es conveniente centrarse en lo que está dentro del dominio propio (sobre todo si el presupuesto no es muy abundante).

    3. Piensa la estrategia y las acciones que se van a realizar:

    Parece obvio reseñarlo pero realmente es importante que te tomes un tiempo en considerar las acciones que llevarás a cabo y plasmarlas por escrito.  Tu estrategia dependerá de tu objetivo y las acciones deben ir acorde a cumplir con la estrategia.

    Por ejemplo: si el objetivo es que tus clientes consuman un nuevo producto o servicio que va a poner en funcionamiento tu empresa, la estrategia sería darlo a conocer y las acciones podrían ser desde cartelería, anuncios en la web, campaña en redes sociales, promociones, ofertas, etc.

    4. Establece un calendario para cada acción:

    Propón un tiempo para cada acción y sé cuidadoso con la publicidad. Si vas a invertir dinero en este punto, sé hábil para colocar tus anuncios en soportes acordes a tu público objetivo y en un momento determinado, para que genere mayor impacto.

    En una ocasión analizamos la comunicación de un hotel cuyo objetivo era atraer clientes extranjeros en temporada baja a partir de octubre. Sin embargo, su publicidad aparecía en soportes locales  en febrero. Era necesario replantear la estrategia: dirigir la publicidad a redes sociales y aparecer en medios extranjeros; potenciar la publicidad en temporada baja pero sólo a nivel nacional e internacional (no local, en este caso).

    5. Elabora unos criterios de eficacia:

    De nada sirve emplear esfuerzos en comunicación si luego no se reportan los resultados (positivos o negativos) de las acciones. Si has gastado 1000€ en diseñar e imprimir carteles y folletos con una nueva promoción, querrás saber cuántas personas se han acercado a tu empresa gracias a esa acción.

    Por ello, es necesario diseñar unos criterios que nos indiquen si las acciones han servido para cumplir con el objetivo o no. Esto sirve para no cometer errores en el futuro e ir definiendo la mejor estrategia para cada empresa en cada ocasión.

    Ahora que tienes en la mente estos puntos básicos sólo hay que pararse un momento a pensar y seguir los pasos acordados. Lo más importante es evitar hacer las cosas “a lo loco” y perder el tiempo (y el dinero) en acciones en las que no se tiene el tiempo necesario de medir o de llevar a cabo.

    Por ejemplo, no sirve de nada planear un evento de relaciones públicas si luego no hay nadie que mida las repercusiones o no hay dinero suficiente para hacerlo como es debido. Hay que ser realista y adaptar el plan a las capacidades de cada organización.

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