Cómo poner en Peligro tu Privacidad en Internet por @VoluntadDigital

    Voluntad Digital - Blogger en TodoStartupsUna de las cosas que más nos importan como personas es nuestra identidad, saber quién somos y poder ser quien queremos ser, no en vano el libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental. Nuestra identidad es algo mutable, que cambia con nosotros a lo largo de nuestra vida en función de las decisiones que tomamos (personales, profesionales, familiares, económicas).

    Aunque parezca una contradicción, uno de los aspectos fundamentales para que uno se sienta libre es tener el control, poder decidir sobre lo que ocurre con nuestra vida nos hace sentir dueños de nosotros mismos.

    Cuando nos relacionamos con otras personas, decidimos qué parte de nosotros les enseñamos, cuándo y por qué. Nos demos cuenta o no, trazamos a nuestro alrededor círculos que delimitan nuestra intimidad y el alcance e intensidad de las relaciones sociales que mantenemos.

    Estamos tranquilos pensando que lo tenemos todo más o menos controlado y que nuestra vida privada está a salvo, pero ¿es esto cierto en el contexto de la Sociedad de la Información?

    Pues no, no lo es. Internet, las redes sociales, los buscadores y los dispositivos móviles han cambiado de una forma radical y para siempre el valor de la información personal. Empresas, gobiernos, delincuentes, periodistas y curiosos se nutren de la información que encuentran sobre nosotros en Internet.

    Tras unos meses elaborando Informes de Presencia Online sobre todo tipo de personas, hemos llegado a una conclusión: Internet dice muchas cosas de nosotros y a menudo no somos conscientes de ello. Vivimos en una falsa sensación de seguridad. Os pondré algunos ejemplos de cosas que hemos encontrado en Google, al alcance de cualquiera:

    • Dirección postal y número de teléfono publicados en 5 o 6 sitios web en los que esa persona nunca había entrado.
    • Información sensible (situación de salud, militancia política, orientación sexual, creencias religiosas, árboles genealógicos, etc.).
    • Fotos y vídeos que pensaban que solo podían ver su familia o sus amigos (fiestas privadas, críos haciendo monadas, viajes en grupo, etc.).
    • Detalles sobre dónde estaban en un momento determinado (la geo localización le dice a tus amigos dónde estás y a los oportunistas, dónde no estás).
    • Perfiles de redes sociales: lista de amigos, muro, fotos, comentarios, likes, páginas a las que siguen y eventos a los que asistes.
    • El pasado, en primera fila: fotos del colegio, noticias de hace 40 años, relaciones olvidadas, anuncios obsoletos, etc.
    • Usuarios y contraseñas de foros, blogs y webs.

    Ignorar cuál es la situación no hace que esta desaparezca, sólo te impide tomar decisiones. Pensar que tu identidad online se limita a lo que tú mismo haces es el primer error: tus amigos, tu familia, las administraciones públicas, tu empresa, los medios de comunicación y las empresas que comercian con datos juegan un papel decisivo.

    Pensar que no puedes hacer nada para cambiar esta situación es el segundo error: tu vida en Internet es tuya, tienes derechos y responsabilidades, puedes evitar la mayoría de estas situaciones y puedes exigir que cesen una vez se han producido.

    Tu vida está en Internet, tu reputación profesional y tu tranquilidad personal y familiar están en juego.

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