De como Venus nos ayuda en la innovación por @JoseRuizPardo

    El pasado martes 5 de junio, el planeta Venus se interpuso entre el Sol y nuestro planeta. Se trata de un fenómeno que solo ocurre dos veces cada siglo. Hace ocho años ya pasó, por lo que no volveremos a verlo hasta el año 2117. Bueno, mejor dicho, no volverán a verlo hasta ese año.

    Y es que hay oportunidades que solo se presentan pocas veces, si las dejamos pasar, ya no vuelven. Pasa en la vida y pasa, por supuesto, en la empresa.

    Hablamos mucho de innovar en estos tiempos, quizás porque es uno de esos términos de moda en el mundo de la empresa, porque realmente siempre ha sido necesario, incluso imprescindible. Lo curioso es que hablamos menos de tener los ojos abiertos y estar atentos a oportunidades.

    Innovar por innovar no lleva a ninguna parte. Hay que innovar pensando en un mercado, en mejorar para nuestros clientes. Introducir una innovación que nuestro mercado no va a apreciar, nos obligará a cambiar de mercado o a abandonar la aventura. Y para hacerlo teniendolos en cuenta, nada mejor que tener los ojos y los oídos bien abiertos.

    Hay empresas que primero innovan y luego tratan de comprobar si esa innovación tendrá buena acogida en el mercado. Los recursos hoy días son escasos, para las PYMES y microPYMES mucho más. Si lo hacemos así, tendremos que invertir (aunque sea tiempo) en el proceso que nos lleve a la innovación, luego en comprobar si tendrá o no aceptación. ¿No es más sencilo, directamente, innovar sabiendo que atiendes a una necesidad de tus clientes?.

    Más sencillo y menos recursos, sí. Pero para eso necesitas estar atento a lo que dice tu mercado. Hoy día tenemos muchas herramientas que, bien usadas, nos ayudarán a tener una relación directa con el cliente, no solo cuando nos está comprando, también cuando está en casa, consumiendo el producto.

    Hablo de Internet, de las redes sociales y de todas las herramientas que la Red pone en nuestras manos para escuchar la demanda.

    Si nos centramos en innovar sin pensar en el cliente, probablemente el proceso nos lleve a una innovación interesante… Pero para otro mercado diferente al nuestro. Y ahora qué hacemos ¿cambiamos de mercado? ¿rechazamos la innovación?. Cualquiera de las dos situaciones supone una inversión de recursos que, seguramente, no tendremos.

    Innova sí, pero hazlo en diálogo con el cliente. Las grandes innovaciones han tenido éxito por ser pequeñas soluciones a grandes problemas que tenían los clientes.

    Si quieres innovar, primero tienes que escuchar al que sostiene tu negocio: a tu cliente. Innova, pero hazlo de forma inteligente.

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