El Business Angel avalador: Posible solución para #Emprendedores por @Manzanerame

    Las Startups que necesitan relativamente poco dinero para arrancar y empezar a conseguir hitos tienen en los business angels su principal fuente de financiación.

    Ocurre sin embargo que en muchas ocasiones el emprendedor necesita algo más de dinero de lo que está dispuesto a darle el business angel. Puede ocurrir que tal problema se solucione por sí solo, pues estos inversores son bastante gregarios, y cuando uno tiene claro que se quiere meter en una empresa no es infrecuente que otro distinto que se lo estaba pensando se decida a dar el salto.

    Otras veces esa faceta de gregario juega en contra del emprendedor, y nos encontramos con casos en los que hay más de un interesado en invertir pero nadie da el paso hasta ver que algún otro se anima, y tenemos así esa situación de la fila de fichas de dominó en la que no cae la primera.

    Otra característica de los business angels que los aleja de la figura del venture capital consiste en su capacidad de avalar. Y ahí tenemos otra gran ventaja.

    Me refiero a la posibilidad de que el business angel consiga la apertura de una línea de crédito para la empresa avalándola personalmente. Es decir, en caso de que el banco pida a la empresa que cubra la línea y ésta no pueda hacerlo, entonces el business angel estaría obligado a hacerlo. Esta facultad es esencial, pues sobre todo en la actualidad las entidades de crédito no te abren la línea sin garantías personales y el emprendedor no suele convencer al banco.

    Fijaos que cabría entonces la posibilidad de que el business angel nos consiguiese la financiación que necesitamos sin poner un solo euro. Por ejemplo, nuestra empresa necesita 100.000 euros, y el business angel va al banco y avala una línea por ese importe. Hemos conseguido los fondos y el inversor no los ha puesto de su bolsillo. ¿Cuándo los pondrá? Cuando la empresa deje el pufo en el banco y tenga que ir él a cubrirlo. Pero atención: puede ocurrir que la empresa genere caja gracias a esa inversión y la deuda se pague sin problemas. En ese caso el negocio del business angel ha sido sensacional: ha conseguido un porcentaje de la startup a cambio de cero euros. Lo único que ha soportado ha sido el riesgo de impago de la deuda, pero ¿no iba a poner de todas formas el dinero?

    Cabe la posibilidad de que el business angel apalanque su propia inversión. Es decir, que en el caso anterior ponga 50.000 euros de su bolsillo y abra una línea de otros 50.000 euros por el restante. Esto puede hacerse bancariamente con un préstamo de 100.000 euros en el que se pignoren los 50.000 euros del inversor en una imposición a plazo fijo. De esa manera las probabilidades de que el banco acepte la operación mejoran ostensiblemente. En todo caso el apetito inversor debe ser de 100.000 euros totales, pues será lo que tenga que poner en caso de que no se pague la deuda.

    Esta alternativa abre una nueva línea de negociación para el emprendedor. En lugar de darle un x% por los 100.000 euros se le puede proponer un porcentaje inferior y que avale la línea. ¿Por qué inferior? Porque cabe la posibilidad de que la empresa pague la deuda y entonces el inversor haya puesto menos dinero de los 100.000 euros.

    Seguro que vosotros, con lo imaginativos que sois, podéis diseñar nuevas estrategias.

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