El caso de éxito como germen de un Ecosistema Emprendedor por @Aemiliusmg

    Amigo Jorge: Al multiemprendedor Iñaki Arrola le he escuchado en varias  de sus charlas mencionar la frase, atribuida a Marta Esteve: “El emprendedor ni nace ni se hace, sino que se contagia”. Independientemente de la titularidad original de la frase, la realidad es que tras haber hablado, entrevistado y escuchado los orígenes y las motivaciones de cientos de emprendedores, no puedo estar más de acuerdo con Iñaki y, por ende, con ella.

    Tiene todo el sentido; si es una obviedad que alguien no puede querer lo que no conoce, para querer ser emprendedor, cuantos más emprendedores te rodeen será indudablemente mejor; más conocerás lo que éstos sienten y padecen, más sabrás de las motivaciones que les hace lanzar continuamente empresas y proyectos y más posibilidades habrá de que, a la postre, “te pique el gusanillo” y te animes a vivir sin jefe.

    Y algo tan sencillo como esto, a mi humilde juicio, justifica en infinidad de ocasiones que existan ciudades o regiones muy emprendedoras, con muchos y diversos emprendedores, y al contrario, localidades o comarcas con muy pocos.

    He asistido a infinidad de ponencias en las que, especialmente cuando hay algún responsable público o relevante en el mundo del emprendimiento como invitado, siempre surge la “pregunta del millón” en sus diversas modalidades y formas, alguna muy literaria (¿cómo se puede crear un genuino ecosistema emprendedor?), ora de forma más llana (¿cómo hacer que haya más emprendedores en xxxx ciudad?) o la más de moda actualmente en España (¿cómo se puede replicar a Silicon Valley aquí?).

    He escuchado respuestas de toda índole, todas igual de acertadas y erróneas ya que no hay una receta mágica para convertir a una ciudad cualquiera de España en la San Francisco de Europa y, confieso que de todas, mi favorita es la que siempre daba el anterior Director Adjunto de Madrid Emprende y que intentaré fielmente reproducir.

    Como toda buena respuesta,  más que ser una explicación científica o una enumeración interminable de razones más o menos certeras, es una historia real, contada a modo de fábula, en la que Pachi (así se llama) recordaba al pueblo de su madre durante su juventud. Éste, un pequeño pueblo de interior de Navarra, tenía censados unos 2500 habitantes entonces, cantidad que se duplicaba cada día, ya que a él venían gentes de todos los pueblos de alrededor para trabajar en las empresas de este pequeño pueblo.

    Ese hecho le llamó la atención, y le hizo investigar el motivo de esta llegada masiva de trabajadores día tras día de los pueblos de alrededor a este pueblo, de interior, pequeño y alejado de cualquier gran urbe. ¿qué ha pasado en este lugar, a priori tan poco “sexy” para que vengan diariamente tantos trabajadores? o formulado de otra forma, ¿por qué hay aquí tantas empresas?

    Y el origen de la respuesta hay que buscarla en el buen hacer de un emprendedor que en los años 40 tenía un pequeño taller de fabricación de máquinas relacionadas con la agricultura. Este taller fue creciendo década tras década, para convertirse en grupo empresarial primero, en líder nacional después, adelantando a fabricantes ingleses y alemanes, a cotizar en Bolsa y finalmente a ser el líder europeo en un segmento concreto (sistema de pago de vending). Siempre con fábricas y, por supuesto sede, en este pequeño pueblo navarro, en la actualidad ya de 6.000 habitantes.

    Pero lo que más le sorprendía a Pachi, era que esta venida diaria de trabajadores no era producida únicamente por la frenética actividad de esta pequeña empresa convertida en grande, al contrario, era o por el sinfín de pequeños comercios y empresas, lanzadas por emprendedores locales que, a la luz del crecimiento de esta gran empresa, fueron surgiendo bien para prestarla directamente servicios, bien para responder a las necesidades de sus trabajadores o simplemente por efecto contagio de este enorme caso de éxito local y del posterior boom emprendedor.

    Es más, se da la paradoja que también en este pequeño pueblo surge en los 70 el principal competidor de esta gran empresa en su mismo sector, al más puro estilo spin-off universitario ya que fue fundada por un ex-empleado. En la actualidad, los dos campeones nacionales de este sector, el de las máquinas expendedoras, tienen sede y fábrica en este pequeño pueblo de Navarra (¡de solo 6.000 habitantes! increíble, no?).

    Lo que más me gusta de la historia, es que desde que la conozco y coincido con algún navarro, saco el tema y pregunto acerca de la veracidad o no de la misma, y de la existencia o no de esta pequeña “aldea de emprendedores” y la respuesta que me dan siempre es la misma: “sí, ese pequeño pueblo es muy conocido por la cantidad de negocios que allí hay”. Casualidad o no, en cualquier caso creo que la historia es bonita, didáctica y muy gráfica a la hora de explicar el porqué un pequeño pueblo de interior se convierte en un hervidero de empresas.

    Quizás de una forma más sencilla de ver y llevado al terreno deportivo, si hoy día tenemos grandes tenistas como Rafa Nadal, sin duda es porque hubo un pionero como Santana en los 60,  si hoy existe un Contador es fruto de un Bahamontes en los 50 y si tenemos un Lorenzo o un Pedrosa (además de un sinfín de nombres intermedios en todos los casos) es porque en su día hubo un Ángel Nieto.

    En resumen y para no aburrir más, uno no puede querer y ambicionar lo que no conoce, por lo que no hay mejor receta para “impulsar” a nuevos emprendedores que el poder conocer y escuchar a otros emprendedores de éxito.

    Desnudar de los habituales atributos negativos a los empresarios (explotador, usurero, ruín, capitalista, estafador, contrabandista, mafioso, etc especialmente a aquellos fundadores de sus empresas) es un ejercicio sano y positivo, ya que pone en valor el mucho esfuerzo que han dedicado para sacar su empresa adelante, el enorme mérito y sufrimiento para lograr el éxito, las gigantescas dificultades siempre existentes en los comienzos y, en último lugar, los efectos positivos en términos de empleo, riqueza, conocimiento y desarrollo económico para la localidad y región en la que han creado y hecho crecer su empresa.

    Por si no la conocías y te apetece investigar un poco más acerca de esta historia, el pequeño pueblo navarro es Peralta, el diminuto taller convertido en líder europeo es Azkoyen y su principal competidor creada por un antiguo empleado (eso sí, tras la muerte del fundador de Azkoyen, Luis Troyas Osés) es Jofemar, ambas empresas, por supuesto, siempre dirigidas desde Peralta.

    Espero que la historia te haya gustado y enseñado tanto como a mí! 😉

    Un abrazo.

    Emilio

    Pd. Qué mejor imagen para señalar a esta “aldea de los emprendedores” que la legendaria aldea de Astérix, no? Lejos de mí el sugerir que esté rodeada de enemigos, solo reflejar ese carácter “heroico” de un pueblo tan emprendedor.

    INTRAemprendedor nato, escribo de lo que me dedico: Emprendimiento, Innovación Internacionalización, Ecosistema Emprendedor, Startups y Desarrollo Económico. Intentando hacer de España un país más entrepreneur-friendly. Program Manager en la aceleradora de startups #StartupAlcobendas @ALCBDS_Startup y Director de Proyectos en la Consultora de Emprendimiento @Cink_Emprende. Antes dirigía el @ViveroVallecas de la red de Viveros de @MadridEmprende y en twitter me conocen como @aemiliusmg Si quieres saber más de mí mira aquí: http://linkd.in/gLArg3

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