El éxito no cae del cielo por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsLa ya famosa Prima de Riesgo parece que sube un poco tras varios días de tendencia a la baja. Es curioso lo de la famosa parienta peligrosa, todo el mundo la conoce, todos nos preocupamos por ella, todos la seguimos, pero nadie sabe de dónde ha salido.

    Pues la verdad es que siempre ha estado ahí. Ocurre, como con muchas otras cosas, que hasta que no ha sido importante nadie le ha prestado atención. Antes ni se conocía, hoy, algunos programas de televisión la ponen en pantalla y la siguen al minuto.

    La archiconocida Prima se usa para calcular el interés de la financiación que nuestro país necesita para sobrevivir. No tenemos recursos suficientes para sostener el Estado con nuestros propios medios. Nuestro país ha vivido mucho tiempo por encima de nuestras posibilidades.

    Mientras hemos podido pedir préstamos como si no costara nada, nadie le hacía ni caso a sus tres cifras, ni siquiera sabía si en 534 estaba bien o mal. Hoy todo el mundo sabe de economía y todo el mundo sabe qué influye o no en su evolución.

    Se piensa que la Prima de Riesgo es un indicador de confianza de los mercados en el país en cuestión. Pero, si bien es cierto que es un factor influyente en su evolución, no es lo único que hace que suba o baje. Es lo que pasa cuando algo parece que surge de la nada, que muchos se hacen una idea equivocada de lo que es.

    Una de las noticias de esta semana es que Amancio Ortega, propietario del grupo Inditex, aparecía como el tercer hombre más rico del mundo según la lista Forbes. Parece, también, que este hombre se ha hecho rico de pronto. Hace años nadie sabía quien era y hoy es envidiado por muchos.

    Al igual que la Prima de Riesgo, él estaba ahí, lo que pasa que cuando era un recadero de una tienda de camisas nadie le hacía ni caso. Igual que Amancio, hay muchos emprendedores con startups innovadoras que aportan soluciones con un gran potencial, pero que son, aún, poco conocidas.

    Dentro de unos años muchos de sus propietarios aparecerán en las listas de los famosos, de los ricos. Dentro de unos años serán envidiados. Pero hoy, … Hoy nadie les hace ni caso.

    Las grandes empresas de dentro de unos años, hoy son pequeñas empresas, pequeños autónomos, pequeñas startups. Gente que suda sangre día a día para hacer crecer su proyecto, para atraer inversores que confíen en una idea que aún no es tangible, personas que salen de casa cada mañana sin ni siquiera saber si habrán cubierto gastos al caer la tarde. Emprendedores cuya jornada laboral dura 24 horas y no tienen un sindicato que les defienda. Personas que si se arruinan no tienen derecho a desempleo, ni a subsidio alguno. Sin embargo si tienen éxito serán envidiados por sus beneficios, mal vistos por tener una empresa que les da dinero.

    ¡Qué facil es evidiar el éxito sin envidiar el camino que les ha llevado hasta él!. Es fácil anhelar ganar mucho dinero con una empresa, pero nadie desea pasarlo mal y resulta que no hay éxito sin esfuerzo. No hay medalla olímpica sin años de sacrificio, todos queremos la medalla, pero sin el esfuerzo que supone llegar hasta ella.

    Cuando veamos noticias como la del Sr. Ortega, o de lo que ha ganado un emprendedor al vender su empresa, o parte de ella, a una gran multinacional, pensemos que no le ha tocado la lotería. Hasta llegar ahí hay sangre, sudor y lágrimas derramadas.

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