El fatídico fondo de maniobra de los Emprendedores por @Manzanerame

    Es imprescindible que el plan de negocio de los emprendedores especifique las necesidades totales de financiación que tiene en el negocio (y cuando digo totales, quiero decir que conviene no incluir presuntos créditos bancarios que conseguirá la empresa, pues hacer esto reduce las necesidades de financiación de modo confuso, ya que puede que finalmente no se consiga tal deuda).

    Para saber cuánto dinero hace falta en un negocio no basta, como creen muchos, con proyectar la cuenta de explotación y poner de manifiesto las pérdidas que tendrá la empresa al inicio de su andadura. Hace falta algo más: realizar un estado de tesorería, a poder ser con carácter mensual para los dos primeros años.

    El estado de tesorería indica la caja inicial del periodo (mes, año), las entradas, salidas y estado final de la caja. Considerando que no hay financiación alguna, la caja final mostrará un agujero y es precisamente el saldo mayor de ese agujero lo que nos indica la necesidad de dinero que tendremos para lanzar la empresa.

    Los emprendedores que saben de finanzas realizan el estado de tesorería utilizando los flujos de caja. Para ello toman el beneficio del periodo, descuentan los impuestos, suman las amortizaciones, restan las inversiones y añaden el fondo de maniobra. Y digo “añaden” el fondo de maniobra porque en ocasiones el fondo tendrá saldo positivo (ha generado caja) o negativo (ha destruido caja). El fondo de maniobra es uno de los conceptos menos intuitivos de las finanzas para emprendedores, así que daré unas brevísimas notas sobre él.

    En primer lugar, ¿por qué existe? Hay un par de razones: la más importante de todas es porque no todo se cobra y paga al contado. Es decir, hay operaciones a crédito. La segunda razón es porque existe un bulto sospechoso financiero en el balance llamado “almacén”.

    Supongamos que dos empresas, la empresa A y la B terminan el año 2011 con unas ventas de 120 euros. La empresa A cobró todo al contado y la empresa B concedió un plazo de pago de 30 días a sus clientes. Suponiendo que B vendió 10 euros al mes, las ventas de diciembre quedaron pendientes de pago, por lo que en el balance de 2011 figura un saldo en la cuenta de clientes de 10 euros. El efecto en la tesorería es inmediato: A tiene 10 euros más en la caja que B.

    Supongamos ahora que A vende en 2012 otros 120 euros, pero esta vez tiene un moroso que le deja 10 euros a deber a fin de año. Cuando calculemos el flujo de caja de 2012 partiendo del beneficio tal y como dije arriba tendremos que fijarnos que la variación de la cuenta de clientes de 2012 a 2011 es 10 euros (saldo de 10 en 2012 menos saldo de 0 en 2011, es igual a 10). Esos 10 euros hay que restarlos al flujo de caja, pues el beneficio de 2012 incluye una venta de 10 unidades que aún no se ha cobrado y figura en el balance en la cuenta de clientes. Por eso al beneficio hay que restar ese incremento anual en la cuenta de clientes.

    Con el almacén pasa algo parecido, aunque lo explicaré de manera distinta. Supongamos que en 2011 teníamos en el almacén 10 chips comprados a un proveedor por valor total de 1.000 euros. En 2012 nuestro almacén tiene 20 chips con un valor de 2.000 euros. La pregunta es: ¿de dónde ha sacado dinero la empresa para esa inversión en su almacén? La respuesta es: de la tesorería. Desde el punto de vista de la caja se trata de una inversión como un activo fijo y, por ello en el flujo de caja, al igual que hicimos con las inversiones, restaremos el incremento anual del almacén al beneficio del año.

    En el caso de las cuentas de proveedores y acreedores del pasivo del balance ocurre lo mismo que con los clientes, aunque esta vez el signo es el contrario. Si aumenta el saldo de estas cuentas de un año a otro hemos incluido en el beneficio costes que aún no hemos pagado. Luego estos incrementos se suman al beneficio a la hora de calcular el flujo de caja.

    Tenemos así los 3 elementos más importantes del fondo de maniobra (hay más, como las cuentas fiscales o las remuneraciones pendientes de pago). Para saber el saldo total del fondo de maniobra, pues: restamos el incremento de saldo de un año a otro de clientes, restamos el incremento de saldo de un año a otro de almacén y sumamos el incremento de saldo de un año a otro de proveedores y acreedores. El resultado final tiene signo incierto, y por eso a veces el fondo suma al flujo de caja y a veces resta.

    Las startups en fuerte crecimiento suelen tener fondos de maniobra muy negativos por varias razones: se vende mucho y lo lógico que es que las ventas a crédito sean altas, el desfase entre días de cobro y de pago esté desequilibrado a favor de los segundos y hay inversiones en almacenes.

    Por eso el fondo de maniobra a veces cuenta por una importante fuente de necesidad de financiación que si se ignora puede dar al traste con vuestro proyecto.

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