El gran mal de la empresa española por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsEstamos ya a mitad de Agosto y toca, como todos los años, la operación salida/llegada de aquellos que comienzan/terminan sus vacaciones en torno al quince de este mes. Días de especial atención a las carreteras, pues todo el mundo asalta las autopistas y autovías en los mismos días, bien para disfrutar las ansiadas vacaciones, bien para regresar tras haberse terminado.

    Cada vez que hay una operación salida o retorno viene a mi mente una palabra: Planificación. Si bien es verdad que en el caso de las vacaciones, muchas veces, no hay más remedio que tomarlas en esos días y, claro, todos a la vez colapsamos las carreteras. En el día a día en las empresas hay muchas operaciones salidas y retorno en las que nos saturamos, situaciones que podríamos haber evitado con una correcta planificación.

    Es, a mi modo de ver, uno de los grandes males de la empresa española en general, ya sea pequeña, mediana o grande, la falta de planificación. Diría que mucho más grave que la falta de crédito, pues este último depende de factores externos, el otro está en nuestras manos solucionarlo.

    No se muy bien por qué, pero estamos acostumbrados a dejarlo todo para el último día y ahí vamos ya tan justos que un pequeño contratiempo se convierte en un obstáculo casi insalvable. Tenemos la fecha final tan apretada, que un mínimo retraso hace que no lleguemos.

    A lo mejor estamos a horas de que se acabe el plazo a mil por hora, cuando hace meses que sabíamos que ese día iba a llegar y aunque no hemos parado, lo más probable es que si hubiésemos pisado un poco más el acelerador hoy no veríamos peligrar el plazo.

    ¿Te suena esta situación?, a mi sí y creo que a casi todos. Hemos aprendido a muchas cosas, pero no a planificar. Recuerdo una conversación con un amigo autónomo una vez, refiriéndose a la declaración trimestral de IVA, estábamos a primeros de mes y me decía, bueno el IVA como hay que presentarlo el día 20 pues todavía me quedan unas semanas. Y no es que hubiese que presentarlo el día 20, es que ese es el día en que se termina el plazo. Pero se puede presentar, perfectamente, antes.

    En cuanto vemos una fecha, la marcamos como el día que hay que hacerlo, sin pararnos a leer y pensar que, probablemente, haya un “hasta” delante. Eso sí, si no nos da tiempo buscamos la manera en la que se puede ampliar y ganar unos días. Cuando esos días los podríamos haber ganado previos a la fecha final.

    Alargar las cosas sí, pero hacerlas antes, eso no, ¡qué barbaridad!. ¿Por qué ocurre esto?, no se si es cultural, si va en nuestra forma de ser, pero me da igual. Vamos a dejar por una vez de alargar las cosas y de decir que hay que planificar y vamos a hacerlo ¿no?.

    ¿Cuál es el próximo plazo de algo que tienes que hacer próximamente?, organízate para hacerlo dos días antes, verás como ya no hay agobios de “no llego”.

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