El liderazgo ¿Es imprescindible para un #Emprendedor? por @JorgeFdzC

    En el mundo empresarial se da por hecho que una de las cualidades que debe poseer un gran emprendedor es el liderazgo. Personalmente creo que no es una cualidad necesaria para triunfar en un proyecto empresarial.

    No discuto que con liderazgo posiblemente todo cueste menos (dentro de lo que cabe), pues es más fácil convencer a cualquiera de que te siga allá dónde vayas, pero tampoco es una condición que garantice el éxito, fundamentalmente porque hay varios tipos de liderazgos y no todos son positivos.

    Por ejemplo, a menudo se da el caso de directivos con exceso de liderazgo que imponen sus criterios e ideas, no necesariamente de forma autoritaria. Si ese directivo es un Steve Jobs, miel sobre hojuelas, pero desgraciadamente Steve Jobs hay muy pocos.

    Este tipo de líderes, que generalmente están bien vistos dentro de la empresa por su personalidad y carisma, al final, resultan líderes tóxicos, siendo un lastre y un obstáculo para desarrollar conceptos de trabajo muchos más productivos para la empresa, como puede ser la inteligencia colectiva. Para mí, este es el concepto clave y el modelo de trabajo que toda organización que quiera crecer más rápido que su competencia debería desarrollar.

    Desarrollar una verdadera inteligencia colectiva es todo ventajas, se consigue que todos los miembros del equipo crezcan profesionalmente, que estén más comprometidos con el proyecto, que se refuerce más su autoconfianza y, todo junto, acaba provocando que el grupo genere ideas más productivas que las que pueda desarrollar una única persona que, por su exceso de liderazgo, lo acapare todo.

    Otro defecto muy habitual de los directivos con exceso de liderazgo es atribuirse los éxitos y dejar que los fracasos sean culpa (concepto a abolir) de los demás. Un directivo con este tipo de perfil dentro de una organización es bastante peligroso, puesto que, tienden a implantar en la empresa una cultura de búsqueda de culpables, por encima de la de análisis de las circunstancias que provocan los errores.

    Tristemente son muchas las organizaciones que premian y potencian estas actitudes injustas y negativas de sus directivos, eso sí, no de forma declarada puesto que de puertas afuera el mensaje suele ser el de trabajo en equipo. Pero una cosa es la cultura pública de la empresa y otra la realidad, y no suelen coincidir. Esta incoherencia entre estos dos aspectos lo único que genera en el seno de la empresa es confusión e incertidumbre. Y esto sí me atrevería a decir que es garantía de fracaso.

    ¿Cómo detectar una situación así? Pues básicamente con comunicación, comunicación y más comunicación, pero desgraciadamente en la mayoría de empresas no hay el más mínimo interés en conocer cuál es el verdadero ambiente laboral, pues es mejor pensar que es cojonudo a ser conscientes de que no es tan bueno.

    Hasta aquí, claros ejemplos de cómo el liderazgo puede llegar a ser negativo, pero, por supuesto, también hay argumentos opuestos y existe, como no, un tipo de liderazgo positivo. Pero, ¿qué cualidades debe poseer un directivo para ejercerlo? Desde mi punto de vista, una cualidad indispensable es la madurez, pero no entendida como la simple acumulación de años de experiencia, sino como el conocimiento adquirido de saber anteponer las necesidades de los demás y controlar sus propios impulsos.

    A la madurez llegamos todos pero ésta a la que me refiero llegan muy poquitos y es un lujo poder trabajar con ellos.

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