“El management del yo”: El trabajador como Organización por @Mjimenez_n

    Revolucion Innovadora

    En la nueva sociedad basada en el conocimiento, será necesario volver a definir los conceptos de trabajador, organización y factor de producción.

    Durante décadas, el factor de producción de una organización era el trabajo manual de los operarios que la componían.

    Estos factores se han visto modificados hasta el punto en que el factor de producción o factor económico es el propio conocimiento de cada uno de los trabajadores. Nace una nueva clase de trabajador, el trabajador del conocimiento o profesional flexible.

     Este nuevo profesional dispone del factor de producción. Por ello, la gestión empresarial da un giro radical en cuanto a relación trabajador-empresa se refiere ya que, el profesional flexible, cada vez necesita menos estar vinculado a una misma organización y únicamente a ésta, mientras que las empresas si que necesitarán a los trabajadores para desarrollarse.

    Es decir, el trabajador se convierte por sí solo en una organización como tal.

    En este nuevo escenario, el trabajador es poseedor de una serie de recursos que las instituciones demandan, por lo tanto, las organizaciones pasan a convertirse en los clientes y el trabajador intentará satisfacer las necesidades de cuantos clientes pueda abarcar manteniendo una calidad y servicios adecuados.

    En la sociedad del conocimiento, donde cada individuo es poseedor de los factores de producción y por tanto, constituye una organización por sí solo, se introducen nuevos conceptos como el “management del yo” introducido por Hiroshi Tasaka o la creación de marca personal.

    Es necesario destacar estos conceptos debido a la llamada paradoja de la sociedad del conocimiento, donde se dice que la sociedad del conocimiento es aquella en la que el conocimiento deja de tener valor.

    Deja de tener valor por si solo ya que, desde cualquier punto del mundo se puede acceder a multitud de información que puede cristalizar en conocimiento, ahora, lo realmente importante es disponer del conocimiento necesario y de las capacidades y competencias adecuadas para convertirse en un profesional con recursos en el nuevo escenario laboral.

    Es, por lo tanto, momento de redefinir conceptos y de crear la marca personal para, de este modo, estar preparados para los cambios en la forma de realizar los negocios. Es momento también de olvidarse de organizaciones jerárquicas donde el trabajador pasaba buena parte de su periodo laboral o, en algunos casos, toda su vida activa.

    La nueva sociedad del conocimiento demanda trabajar por proyectos en una o varias organizaciones al mismo tiempo que pasarán de ser empleadoras simplemente, a ser un cliente con el que establecer vínculos, sean por un corto periodo de tiempo o no, y establecer colaboraciones para llegar a un fin determinado.

    La nueva sociedad dejará atrás a operarios mecánicos y se centrará en profesionales autónomos constituyentes de organizaciones planas, sin jerarquías, donde se establecerán redes de colaboración entre trabajadores para la consecución de objetivos dotando a la sociedad de una capacidad creativa e innovadora sin precedentes.

    Estamos ante uno de los cambios laborales más importantes de la historia, comparables con hitos como la revolución industrial o la revolución informática que no debemos subestimar y será necesario adaptarnos al cambio de paradigma para poder salir adelante.

    La formación continua, desarrollo de capacidades y competencias, innovación constante, mejora continua o calidad en el servicio deberán ser la tarjeta de presentación de cualquier profesional que oferte su producto: el conocimiento.

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