#Emprendedores vs Ideas by @LBerastain

    Entre una buena idea de negocio y un buen emprendedor, ¿dónde invertirías? : Muchas veces hemos pensado: “Vaya negocio, ¡si se me hubiera ocurrido a mí esa idea!” mientras que otras decimos que un determinado emprendedor “es como el Rey Midas: todo lo que toca lo convierte en oro”.

    Seguramente ninguna de las dos afirmaciones es completamente cierta pero si tuviéramos que invertir en una buena idea de negocio en manos de un emprendedor normal, o en una idea normal en manos de un buen emprendedor, ¿con qué carta nos quedaríamos? Yo, con la segunda.

    No vamos a discutir el detalle o los límites de lo que es una buena idea y un buen emprendedor, porque de lo que aquí se trata es de reflexionar entre una orientación u otra, y mi perspectiva es clara. Una buena idea de negocio (una idea novedosa, que cubra una necesidad en un mercado preparado para ello, incluso con un modelo de negocio bien definido) puede ser malograda por un emprendedor discreto. Todos somos conscientes de las dificultades de emprender y la mayoría de emprendedores pueden fallar en sus previsiones, en la comercialización, en los aspectos financieros y de tesorería… en definitiva, por algo la tasa de supervivencia de los proyectos de nueva creación, en los tres años iniciales, sólo alcanza un dígito.

    Sin embargo, un buen emprendedor es aquel capaz de definir una oportunidad de negocio, diseñar el modelo, comercializar el producto o servicio y solventar los innumerables aspectos financieros del proyecto, pero sobre todo -porque quizás este sea el elemento clave- será capaz de reaccionar ante los numerosos imprevistos que surgen en toda actividad emprendedora. Cuántas veces la idea inicial se ve modificada a medida que desarrollamos el proyecto, cambiamos de producto, de mercado objetivo, de fuente de financiación, de socios…

    Y un buen emprendedor es aquel que combina las características personales o psicosociales, junto a aspectos técnicos y gerenciales propios del rol que asume, hasta el punto de adaptarse a los cambios intrínsecos a la actividad emprendedora mejor que la mayoría. No se trata de ser infalible, sino de tener aptitudes como para modelar la situación o, cuando menos, adaptarse a ella.

    Por ello, aquel al que consideramos un Rey Midas no lo es por casualidad. Sus características le permiten sacar adelante un proyecto empresarial que en manos de otro, no tendría éxito. Y la conclusión de esta reflexión es evidente: si conoce  a un buen emprendedor, no lo dude, invierta en él.

    Luis Berastain

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