Emprendiendo a lo Low-Cost:¿Derrochamos dinero por entrar en la “Nube”?

    Los que seáis asiduos a leer blogs sobre internet en los que se utilicen términos como: aplicaciones web, redes sociales o mashups, sabéis perfectamente a lo que me refiero con esto de “la nube” o “cloud computing” como se le llama fuera de nuestras fronteras.

    Y es que en estos tiempos dónde empresas como Google, Facebook o Twitter han demostrado el enorme potencial que tiene esta forma de compartir información, me da la impresión de que en el ámbito laboral nos seguimos resistiendo a aprovechar los medios que tenemos a nuestro alcance.

    Antes de nada quiero aclarar que no soy ningún experto en esta materia, ni tengo un grandes conocimientos sobre el funcionamiento interno de la empresa, pero como observador imparcial, tengo que decir que siempre me ha parecido que buscamos soluciones bastante caras a problemas cotidianos, por ejemplo en las comunicaciones internas, que se prefiere pagar abultadas facturas telefónicas por no recurrir a servicios más asequibles, como por ejemplo Skype.

    Para ilustrar esto un poco mejor os pondré como ejemplo algo que me pasó hace tres años mientras estudiaba en la universidad.
    En una asignatura debíamos de entregar un trabajo con presupuestos de sistemas informáticos de varias empresas: una de recinte creación con muy pocos recursos (emprendedores), una PYME y una multinacional.

    Como es lógico, para la primera decidí jugar un poco con los conocimientos que tenía sobre servicios web para abaratar los costes todo lo posible, teniendo en cuenta que era para alguien con unos recursos mínimos, así que para las oficinas busqué aplicaciones de escritorio de software libre (Linux, Apache, OpenOffice…); para la comunicación solicité precios de teléfonos compatibles con Skype y comprobé que las tarifas internacionales eran mucho más baratas, además de que también sugerí algún sistema de microblogging y otro de mensajería instantánea para comunicaciones internas y así sucesivamente.

    Mi sorpresa fue que al recibir el trabajo corregido observé que pese a mis esfuerzos por abaratar costes, los compañeros que habían citados servicios y software con licencias realmente caras obtuvieron notas mucho más altas que la mia y comprobé el desagrado del profesor con respecto a mi presupuesto “low-cost”.

    Esto me dio bastante que pensar, ya que quizá mis soluciones no fueran las más adecuadas, porque hablaba desde el desconocimiento propio de un estudiante, pero después de charlar con más gente me di cuenta que el problema era que estas soluciones parecían de peor calidad que las de toda la vida por ser más baratas y menos ortodoxas.

    Ahora tres años después de aquello, he podido comprobar que no son pocas las empresas que utilizan Skype para realizar llamadas internacionales, que Facebook o Twitter se han convertido en grandes aliados para proporcionar una vía de comunicación directa con el cliente, y que incluso ya existen sistemas de microbloging privados para empresas, como el español http://comincorp.com/.

    Y es que en el cambiante mundo de los negocios, creo que uno debe de ser flexible y aprovechar las oportunidades que nos brinda la tecnología ya que muchas veces dejamos pasar por culpa del desconocimiento.

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