Internet, un dinamizador empresarial en peligro por @JorgeFdzC

    Internet, desde el punto de vista empresarial, es el mayor democratizador de oportunidades de negocios que jamás ha existido. Hoy nos permite poner en marcha una empresa con una inversión económica 10 veces menor a la que se requería hace 15 años. Esto significa que emprender está al alcance de más gente, con lo que aumenta la posibilidad de que existan más empresas generando riqueza. Y esto sí que es socialmente beneficioso.

    No me entra en la cabeza el que, con la excusa de la protección de los derechos de autor, se permita poner todo esto en peligro. Y que conste que estoy a favor de la protección de los derechos de autor, pero no se trata de conceptos incompatibles como nos quieren hacer ver.

    No puedo estar más en desacuerdo con la idea que avalan las sociedades protectoras de los derechos de autor sobre que Internet va a acabar con la cultura. A mí no se me ocurre cómo, aunque a lo mejor se refieren a actitudes tan equivocadas como la de Lucía Etxebarría, que hace unas semanas anunciaba en su Facebook que ya no va a publicar más libros por culpa de la piratería.

    Si ella ve la situación de esta forma hay que respetarlo, pero se trata de una actitud que llevada al mundo real (el offline), vendría a ser algo así como: Lucía Etxebarría anuncia que no volverá a salir a la calle hasta que dejen de producirse atracos; vamos, absurdo.

    Sobre este tema me gustó mucho la respuesta que le dedicó en su blog Enrique Dans, muy didáctica, como siempre. El modelo que defienden las discográficas y editoriales, entre otros, es el siguiente: Supongamos que tengo cierto talento artístico (aunque es mucho suponer) y he compuesto varias canciones o he escrito un libro y creo que se trata de un trabajo de calidad y que a la gente le puede gustar.

    ¿Qué alternativas tenía hace 15 años? Enviar mi trabajo o visitar personalmente a las discográficas o editoriales para que, en la mayoría de los casos, sucediera una de estas dos situaciones: o que directamente ni lo escuchen o lean o que si lo escuchan o leen determinen que no existe mercado para lo que yo ofrezco, es decir, que les parezca que no tengo un mercado suficientemente numeroso en cuanto a público, para obtener unos beneficios ¿razonables? Y ahí se acaba mi vida como artista, pura democracia.

    En contraposición, hoy en día, Internet me permite, sin realizar prácticamente inversión, publicar mi trabajo y moverlo entre mi círculo de amistades y éste, a su vez, entre los suyos. Y si el trabajo tiene calidad, irá encontrando su propio mercado. De esta forma puedo saber hasta dónde llega el interés por mi obra. Es probable que no me haga millonario pero puede que me permita vivir dignamente de mi talento.

    Comparando ambas situaciones, me pregunto ¿en cuál se dará menos creación? Yo lo tengo claro, ¿y tú? El caso es que es absolutamente necesario que la red sea neutral. Nos jugamos mucho, muchos, a costa de unos pocos. A las sociedades de protección de derechos de autor, discográficas y editoriales, se les ve venir de lejos.

    El interés que realmente esconden no es la defensa de los derechos de autor, ni siquiera la defensa de un modelo de negocio y sus puestos de trabajo ante el cambio tecnológico -que les supone asumir necesariamente la reducción de sus márgenes de beneficio- , sino que quieren aprovechar dicho cambio para ampliarlos. De lo contrario no encuentro explicación a que un libro en papel tenga un precio medio de 18€ y su edición digital cueste entre 12 y 14 €, ¿realmente eso es todo lo que se están ahorrando?.

    P.D.: Lucía, sigue escribiendo, publica tu próxima novela en internet, ponla a la venta a un precio de entre 6 y 8 € y verás que sorpresa te llevas.

    Jorge Fernández Cancillo

     

    No hay comentarios