La inteligencia social del Emprendedor por @Jalacoste

    jalacoste - Blogger en TodoStartupsEn Mayo escribí otro post íntimamente relacionado con éste de hoy. Aquel era sobre La inteligencia emocional del emprendedor. Ahora me centraré en el componente SOCIAL que todo emprendedor debe tener en cuenta cuando inicie un negocio o startup.

    Según la wikipedia, la inteligencia (del latín intellegentĭa) es la capacidad de entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas. Es por tanto una cualidad que todo emprendedor debe disponer de manera innata y además debe saber aplicar.

    Qué es la inteligencia social

    El psicólogo Daniel Goleman publicó en 2006 un libro sobre este tema y define la inteligencia social (IS) como la capacidad humana para relacionarse. Esta habilidad social depende de las neuronas espejo. Imitar lo que observamos en otra persona nos prepara para dar respuestas apropiadas y rápidas. Estas neuronas parecen ser esenciales para el aprendizaje y hacen que las emociones sean contagiosas, permiten que los sentimientos que presenciamos fluyan a través de nosotros y nos ayudan  a entrar en sincronía con los demás.

    Las neuronas espejo se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere. Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro. En las neurociencias  se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía  (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación.

    Fueron descubiertas por  casualidad por Giacomo Rizzolatti  y su equipo de la Universidad de Parma  mientras realizaban estudios con monos sobre qué sistemas de neuronas intervenían en cada movimiento. Si tienes más curiosidad sobre este tema de las neurona espejo te invito a ver este video sobre del programa de TVE Redes.

    Image: FreeDigitalPhotos.net

    Los componentes de la IS que afectan al emprendedor

    • La conciencia social que se refiere a la capacidad para ser sensible al estado interno de otra persona, para percibir las señales emocionales no verbales y para comprender sus sentimientos, pensamientos e intenciones. Sin esta capacidad es difícil desarrollar un producto o servicio innovador, que triunfe puesto que es necesario captar desde el primer momento todas esas señales que provienen de los clientes y usuarios.

    Escuchar de verdad requiere sintonía, y esto significa que es necesario dar lugar para que el otro diga lo que quiere decir y dar la posibilidad de que la conversación siga un curso determinado por ambos. Se ha descubierto que escuchar bien distingue a los mejores gerentes, maestros y líderes (por algo tenemos dos orejas y una boca: para escuchar el doble de lo que hablamos). Las personas que poseen conocimiento social saben qué se espera en casi cualquier situación social, decodifican las señales sociales de su entorno y suelen ser las personas más poderosa de un grupo.

    • La aptitud social que permite establecer interacciones efectivas, tomar en cuenta las necesidades de los demás y actuar en consecuencia. Par un emprendedor no es suficiente tener conciencia social (percibir cómo se siente un socio/proveedor/cliente o saber lo que piensa o cuál es su intención) sino que es necesario aprender a construir interacciones fluidas y eficaces. Los emprendedores que saben hacerlo suelen tener carisma y un don de expresividad que atrae a los demás. Las personas que saben cómo ejercer este tipo de influencia son capaces de hacer que la gente les obedezca, cómo resolver un problema y hasta cómo evitar un conflicto.

    En definitiva, todos estamos diseñados para ser sociables (nos relacionamos en la vida tradicional y en el mundo 2.0) y participamos constantemente en una especie de“ballet neuronal” que nos conecta -de cerebro a cerebro- con las personas que nos rodean.

    Dichas relaciones interpersonales poseen un impacto biológico de largo alcance porque afectan a las hormonas que regulan tanto nuestro corazón como nuestro sistema inmunológico, de modo que las buenas relaciones interpersonales actúan como las vitaminas y las malas relaciones como el veneno. ¿Hasta dónde puede llegar un emprendedor con malas relaciones sociales?

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