La liberalización de mercados como estímulo para la economía por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsUna de las compañías españolas más reconocidas internacionalmente, Repsol, presentaba esta semana sus resultados. Un 1,6% más de beneficios que en el mismo período del año pasado. Bueno, al menos a alguien le va bien.

    Los combustibles mueven en el mundo muchísimo dinero. En España no iba a ser una excepción, claro. Nuestros vehículos también se mueven con carburantes, aunque algún dirigente de por ahí piense que nuestros coches son como los de los Picapiedra.

    No se es en qué situación estará el mercado de los combustibles en otros países. Si conozco bien la situación de este sector en nuestro país.

    Vamos por las carreteras y vemos gasolineras con la imagen de grandes petroleras. Lo que no sabe todo el mundo, es que muchos de esos establecimientos no son propiedad de las grandes compañías, sino de pequeños empresarios.

    Unos arrendan sus gasolineras a las grandes. Otros, funcionan de una forma conocida coloquialmente como “abanderados”. Esto es, que a cambio de firmar un contrato que les obliga a comprar exclusivamente el combustible a la marca que sea, la petrolera se compromete a implantar su imagen e integrar la estación de servicio en la red como si fuese una más de las suyas. Una especie de franquicia en el mundo del combustible.

    El problema viene cuando el sector está dominado por dos o tres compañías (que es lo que ocurre aquí). Esta situación propicia que, de forma sencilla las grandes compañías puedan imponer a los pequeños y medianos empresarios los precios de venta. Cosa que, teóricamente, no puede hacerse.

    Es un mercado teóricamente (repito) libre. Pero claro, si yo te vendo combustible a un precio X. Tú estás obligado a comprarme a mi. Y a pocos km tengo una gasolinera propia donde vendo a un precio X+muypoco. Te estoy obligando a vender a ese precio. Con lo cual estoy ganando en tu gasolinera y en la mía. Pero además en la tuya te obligo a ganar muy poco. Solo yo gano. Pues eso pasa en nuestras carreteras.

    Liberar mercados es una de las medidas que propiciaría la competencia, reducción de precios para el consumidor, inversión, en fin, es una de esas medidas que estimulan el crecimiento. ¿Qué ocurrió hace algunos años cuando Telefónica dejó de ser la única opción en telefonía? Ocurrió que aparecieron otras empresas telefónicas. Empresas que necesitaron empleados y, además, todos empezamos a pagar menos por el mismo servicio que teníamos. Y hoy, tenemos muchos más servicios. Y por menos de la mitad de lo que costaba tener un simple teléfono en casa.

    Hacer que el mercado de carburantes, igual que eléctrico, fuese un mercado libre, pero libre de verdad, daría un empujoncito que estimulase nuestra economía. Pero ¿por qué no se hace? Pues porque el Estado ingresa mucho, muchísimo en impuestos indirectos con los carburantes y con la electricidad. Y si las cuentas de nuestro país ya están tocadas, como para tocar encima ingresos seguros.

    Eso piensan. Bueno, no voy a entrar en eso, porque liberar el mercado no tiene por qué suponer recaudar menos, a mi modo de ver. Pero…

    ¿Por qué todas las medidas que se toman para equilibrar la balanza presupuestaria se hacen aumentando los ingresos? O sea, los impuestos. ¿Por qué no se toman medidas para liberar mercados, que estimulen la competencia y ocurra en ellos como ya ocurrió con las telefónicas?

    Combustibles: libres de verdad. Eléctricas: libres de verdad. Farmacias: libres. Horarios comerciales: libres. Libre comercio de verdad son oportunidades para emprendedores y generación de empleo. ¿A qué esperamos? ¿A que ya nadie tenga recursos para emprender porque no les quede ni para comer? No entiendo la parsimonia y lentitud en este aspecto.

    ¿No quieren bajar impuestos para que Bruselas no proteste? No los bajen. Pero, al menos, tomen medidas como estas. Medidas de estímulo, pero de estímulo de verdad. No hablo de subvencionar, que cuesta dinero. Hablo de liberar. Quizá habría que decir eso de ya, que para maña es tarde. Lo malo es que como se haga tarde, a ver quién es el guapo que nos saca de esta.

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