La motivación del Emprendedor por @IvanBedia
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¿A quién no le ha pasado por la cabeza la idea de montar su propio negocio? Los motivos pueden ser variados, desde poner en práctica una idea que nos parece novedosa y potencialmente rentable, hasta salir de un entorno de trabajo incómodo y apostar por ser tu propio jefe, pasando por obtener un cierto reconocimiento, mejorar tu posición financiera, tener libertad de horarios o, decididamente, demostrarte a ti mismo que puedes lograrlo.
Sea cual sea el motivo, y aún intuyendo que en tu propio negocio encontrarás una fuente virtualmente ilimitada de motivación, lo cierto es que la gran mayoría de posibles empresarios en España nunca llega a probar suerte, y eso son muy malas noticias.
¿Falta de espíritu emprendedor? Posiblemente, incluso de las carreras universitarias orientadas a la creación de empresas, o incluso de las escuelas de negocios, salen poquísimos emprendedores.
¿Miedo? Quizás podríamos denominarlo exceso de prudencia o aversión al riesgo, o posiblemente sea un problema cultural. En todo caso no es un término demasiado riguroso y habría que profundizar en sus orígenes.
¿Falta de recursos? No lo creo, ya que existen alternativas a los recursos propios incluso en la actual coyuntura de falta de liquidez y restricción del crédito. No hay más que darse un paseo por Internet y descubrir que hay empresas, asociaciones y particulares dispuestos a invertir en ideas de negocio bien explicadas y con perspectivas de éxito, aunque es cierto que a día de hoy existe un gran desconocimiento en este sentido que hace que muchos se desmotiven antes de empezar, ante la constatación de la escasez de dinero para activar la idea.
¿Exceso de burocracia? Muchos autores centran su crítica en los excesivos trámites, papeleo y complicaciones que requiere montar y mantener una empresa, pero dudo mucho que sea un motivo suficiente para acabar con la iniciativa del emprendedor ciertamente motivado.
Entonces ¿cuál es el problema para que un empresario en potencia, con una buena idea y espíritu emprendedor, no se lance a conquistar su futuro capitaneando su propia nave?
La cuestión da para una tesis, pero adelanto que en mi opinión hay dos factores fundamentales que paralizan el proceso: incultura emprendedora y falta de reconocimiento social e institucional del empresario. En ambos casos hay que dar un tirón de orejas –creo que merecido- a nuestro sistema educativo, poco orientado a dotar de herramientas básicas a posibles futuros empresarios e inclinado –cuando no dedicado- a fomentar una imagen negativa de la persona que arriesga sus recursos para crear algo nuevo y, llegado el caso, dar empleo a otras personas.
Es sencillo hacer la prueba, basta con preguntar a un amigo o a un familiar que esté descontento con su trabajo, por qué no se lanza a crear su propio negocio tomando como base su experiencia en un determinado sector, con más motivo aún si está en situación de desempleo. Unos dirán que no saben cómo hacerlo, otros se escudarán en que buscan seguridad –gran eufemismo, aunque para ello vivan frustrados en una celda de oro-, otros que no quieren complicarse la vida y los más sinceros reconocerán que no quieren arriesgar su tiempo y su dinero en algo incierto.
En todo caso no es un buen caldo de cultivo y sí un grave problema para una sociedad con una tasa de paro inasumible, como acertadamente recalcó el Rey Juan Carlos en su reciente discurso navideño, y es algo que antes o después tendremos que afrontar como nación, venciendo para ello inercias sociales y culturales, y apostando por políticas de medio y largo plazo que decididamente permitan desarrollar el tejido productivo, fomenten el empleo y mejoren las expectativas de las generaciones futuras.
Pero llegados a este punto déjame decirte que hay buenas noticias. Porque en nuestra sociedad conviven personas con buenas ideas y personas dispuestas a financiar las buenas ideas. Porque muchos disfrutamos trabajando para desarrollar nuevos proyectos y nuevas empresas, y no dudamos ni un instante en que, realmente, merece la pena apostar por ello.
Aunque a veces duermas poco, aunque a veces te caigas y tengas que volver a iniciar la carrera de despegue, sin ninguna duda experimentas una enorme satisfacción con cada pequeño logro, porque es tu creación y tu pasión lo que está en juego, tu apuesta personal, la posibilidad de expresar a la sociedad que tienes mucho que aportar y demostrar que puedes lograrlo con tenacidad, inteligencia, sentido común y, llegado el caso, con el mejor equipo humano que te respalda y te sigue porque cree en tu proyecto tanto como tú mismo o incluso más.
Conseguirlo no es sencillo, ni te asegura una jubilación dorada, pero la verdadera satisfacción está en el camino, en las victorias y en las derrotas, en el aprendizaje y en definitiva, en el proceso de transformación de la idea en una realidad empresarial rentable, viva, apasionante y esencialmente motivadora.
- Director General de San Juan Ingenieros
- Web: www.sj-ingenieros.com
- Iván Bedia en Twitter.
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Etiquetas: emprendedores, Motivación del Emprendedor, startups
Categorías :Bloggers, Iván Bedia
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Un saludo Iván: Es así; comparto contigo las consideraciones que expones fundamentalmente en el párrafo después de la pregunta…. “¿cuál es el problema para que un empresario en potencia, con una buena idea y espíritu emprendedor, no se lance a conquistar su futuro capitaneando su propia nave?”. Considero que es donde sustancialmente deberá ser implicado el individuo (como persona) para ser un emprendedor real. El proceso de empreder no es sencillo necesita del dominio de varias herramientas, técnicas y sobre todo práctica, solo ellas se asimilan a través de la enseñansa y la fiel ejecución en el desarrollo de la vida. Pero es esencial la motivación, no solo la personal; a esta le adiciono la del entorno que le rodea.
Es un mal que nos persigue a todos…..cuantas veces no hemos matado la iniciativa, las ideas, hasta la fantasía, en resumen la creatividad de los niños, de los jovenes, ni qué decir de los estudiantes universitarios que a pesar de no involucrarlos en esa filosofía (en mi opinión tardía) le ponemos obstaculos para que desistan de sus proyectos…..yo me atrevería a decir más….hasta en el nucleo de la familia no fomentamos esa cultura.
No es suficiente ser conciente de la necesidad de vincular al emprendedor con la motivación, hay que agregarles la iniciativa y la innovación…..cada una de ellas son dependientes una de otras y son inseparables……estamos forzados hacer el uso práctico de todas ellas……….actuar en consonacia con todas.
No solo por ser tu amigo; pero me da mucho gusto que te hayas referido a este tema tan vital.
Un abrazo.
Verdaderamente interesante Ivan. Yo creo que das en la clave en cada punto. Creo que la mayor parte de la gente tiene una cultura en la que ni se llega a plantear montar su propio negocio. Esta claro que hay una falta notable de espíritu emprendedor, no se si por miedo, por desconocimiento a la hora de emprender el proyecto o por falta de recursos, pero el resultado final esta claro que es inaceptable para esta sociedad.
No nos vamos a engañar, la vida del emprendedor es dura de principio a fin, Ser emprendedor nos obliga a luchar desde el minuto uno del partido hasta que se pita el final. Uno lucha por su idea, invirtiendo sus ahorros y pensando en recoger beneficios. Con el handicap adicional de la responsabilidad que uno adquiere al montar una empresa.
No obstante creo que gran parte del problema esta en la gente emprendedora que fracasa.
De los cientos de miles de empresas que los emprendedores ponen en marcha cada año, muchas no llegan a despegar rumbo al éxito y otras caen en picado después de un ascenso espectacular.
Tengo amigos emprendedores que han montado su propia empresa, pero realmente la mayor parte de ellos no han tenido mucha suerte. Después de su caída, unos han tomado la decisión de “yo ahora quiero vivir sin preocupaciones, quiero vivir contratado”,gran error pienso yo, no se asume el fracaso y por consiguiente no son capaces de volver levantarse. Otros al contrario , los menos, han reinventado de sus fracasos , nuevos proyectos, nuevas perspectivas y siguen luchando.
Por eso creo que la educación al emprendedor es fundamental, en lo bueno y en lo malo.
Los malos ejemplos provocan incertidumbre en los nuevos emprendedores.
Saludos
Buen artículo en general. Escrito con claridad de ideas y que transmite un gran ánimo e invita a dejar a un lado los temores a emprender, arriesgar e invertir. Echo de menos mas artículos valientes, con energía y con nuevas y renovadas ideas que animen a los jóvenes y a la gente preparada a “lanzarse” al apasionante mundo de la Empresa, especialmente desde la Universidad y la Administración que, en definitiva, son o deben de ser los responsables de crear la atmósfera adecuada para este propósito en la sociedad.
Muy interesante.
Muy interesante Ivan y sumamente acertado, estoy de acuerdo contigo en todo, pero si me permites matizaría un solo asunto, que bien tiene que ver con la educación recibida desde los colegios a la universidad, y es la falta de preparación de las personas hacia un posible fracaso, es algo que las personas nos cuesta asumir y por ello no corremos riesgos (que lo hagan otros decimos) falta cierta conciencia del profesorado hacia los alunnos, a los que habría que enseñar como conseguir el exito sí, y como asumir la derrota como parte del juego que es crear tu propia empresa, para despues aprender del error y volver a intentarlo, eso si sería aprender la lección, pero nos falta educación.
Me ha gustado mucho tu artículo.
Saludos.
Valoracion que demuestra una realidad actual y situa a la motivacion como principal herramienta para superar el miedo al emprendedor y solicita el reconocimiento social para asegurarle su valia.