Los peligros de los Business Angels by @Manzanerame

    ¿Qué es un Business Angel? Un Business Angel es una persona (o grupo de personas) con dos características: 1) Tiene dinero. 2) Tiene la voluntad de invertir ese dinero como socios en un proyecto de emprendedores. Cualquier particular en quien concurran ambas condiciones es un Business Angel, aunque él no sepa que se llama así. De hecho la mayoría no lo saben. Y precisamente en la informalidad de la figura del Business Angel radica su peligro.

    En España es cada vez más frecuente que los Business Angel se agrupen en torno a asociaciones o redes. En tales organizaciones, como BCN BA o BAN Madrid los inversores reciben asistencia, formación y acceso preferencial a proyectos interesantes en los que invertir. Algunas redes de Business Angels están tan bien organizadas a lo largo de todo el proceso de inversión que desde el punto de vista operativo parecen verdaderos fondos de capital riesgo.

    Así, con el mayor foco que los políticos están poniendo en esta figura, con el tiempo, los Business Angels van adquiriendo (si es que no la tenían ya) una cultura financiera, empresarial e inversora, por lo que se convierten en elementos insustituibles para el desarrollo de un tejido empresarial de corte tecnológico.

    Captar para tu negocio un Business Angel “educado” es uno de los mayores logros que puedes conseguir como emprendedor. Hay incluso en nuestro país Business Angels galácticos de reconocida fama que intervienen como speakers de manera habitual en eventos sobre emprendimiento.

    Ahora bien, eso es la excepción, lo anormal. Lo más común es que el emprendedor de a pie que da entrada en el capital de su sociedad a un Business Angel no tenga la suerte de que sea un inversor experimentado. Simplemente ese inversor es un tipo al que le ha gustado el negocio, tiene algo de pasta y se ha atado los machos para ponerla en la sociedad del emprendedor. Mucho ojo entonces.

    El inversor experimentado sabe que existe un riesgo alto de perder su dinero, y cuando parece que va a llegar ese momento adopta una actitud entre la resignación y el conformismo. Después de todo, así son las reglas de este juego. Como cuando juegas al Blackjack y pides carta con 16: lo normal es que te pases. Pero si el Business Angel es un novato, la llegada de una crisis empresarial puede pillar a todos con el paso cambiado. Ante la perspectiva de perder su dinero hay gente que se vuelve realmente insoportable (¿por qué será?).

    Pero ni siquiera hace falta que vengan malas noticias. Un Business Angel, como cualquier persona individual, puede observar cualquier tipo de comportamiento. Desde el más normal, al más extravagante.

    Recuerdo que en la clase de Derecho Administrativo el profesor nos contaba que algunos abogados jubilados dedicaban sus muchas horas libres a convertirse en paladines de la justicia social metiendo pleitos cada dos por tres a la Administración. Estos abueletes terminaban por convertirse en algo ciertamente cargante.

    ¿Qué no será para el emprendedor un directivo retirado que ha invertido en nuestro negocio, tiene tiempo de sobra y además disfruta presentándose en nuestras oficinas a diario con su mejor intención para echarnos una mano? He conocido algún caso así y la cosa acaba no teniendo ni pizca de gracia. Mucho menos si el Business Angel lo único bueno que aporta es el dinero, pues ni conoce el producto, ni el mercado, ni el sector de actividad, y todas las ideas que aporta rara vez alcanzan la categoría de chascarrillo.

    La legislación española impide que se pueda obligar a vender sus participaciones a un socio, como tampoco se le puede echar salvo en casos excepcionales. Y entre ellos no está que estorbe, que sea un plomo, o que tenga ideas más propias del bombero torero.

    ¿La solución? No te dejes tentar por el color del dinero. Un mal Business Angel no es mejor que carecer de dinero. Dedica el tiempo necesario a conocer al tipo y consensua previamente con él cuál será su rol en la empresa, los objetivos del negocio y la manera de hacer el seguimiento de los resultados.

    Termino con otra anécdota:

    Un Business Angel llamó un viernes por la tarde a un emprendedor en cuya empresa había invertido para decirle que su hija se casaba el mes siguiente, que necesitaba el dinero y que quería vender ya mismo su participación. El emprendedor no tenía un pavo, en la empresa no había dinero para sacar al Business Angel y la carga de trabajo era abrumadora. Fijaos la gracieta.

    PD: la semana que viene en mi blog sobre la mafia y el crimen organizado explicaré cómo solucionaba estos problemas la cosa nostra estadounidense.

    Antonio Manzanera.