Microsoft, Nokia y el auténtico amo del mercado: El Cliente por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsPues ya ha pasado y es oficial lo que muchos esperábamos. Microsoft ha comprado Nokia móviles.

    El que hace tiempo fue líder absoluto en telefonía móvil ha sido adquirido por el que en otra época fue líder absoluto de sistemas operativos. Bueno, bueno, Windows sigue siendo líder. Sí, pero en el mercado de PC. Cada vez se venden menos ordenadores y menos se venderán. Y en lo que más se vende, smartphones y tablets, el de Microsoft está muy lejos de ser un sistema operativo importante.

    Windows en teléfonos es el tercer sistema operativo del mundo, decía el CEO de Microsoft el otro día. El que no se consuela es porque no quiere. Ser el tercero de un mercado de ¿cuatro?¿cinco? No tiene mucho mérito. Y menos si estás a años luz del segundo.

    Son dos ejemplos de empresas que no se están sabiendo adaptar a la demanda de los clientes. Y no todo es cuestión de tener un buen producto. Windows Phone 8 va bien, es estable, es un buen producto. La cuestión no es ser bueno o malo, sino quién dice que lo es.

    Lo importante no es que digas que tienes un buen producto, sino que lo diga tu cliente. Y tu cliente no lo dice si no lo siente. Sí, siente. No piensa, siente. El cliente dice que un producto es bueno cuando se siente bien con él. No cuando sus características dicen que puede serlo.

    Y en el mundo del sentir y del percibir entran en juego muchos factores que nada tienen que ver con el desarrollo del producto. A Microsoft haber sido líder absoluto en los ordenadores le ha pasado factura. Sí, factura.

    Microsoft ha sido prácticamente un monopolio y eso es bueno para la empresa y malo para el cliente. Y cuando algo es malo para el cliente termina pasando factura. Cuando eres un monopolio y encima te enorgulleces de serlo,  le caes mal a todos los que te compran porque no tienen más remedio. Sienten que te aprovechas de ellos y cuando llega la oportunidad, se acabó. A cosas como esta me refería con que la evolución de las ventas y los mercados dependen de lo que sienten los clientes.

    Windows ha sido muchos años el sistema operativo del ordenador donde se trabajaba. Cuando desembarcó en dispositivos móviles quiso hacer un “mini Windows”. Pensaba que si el cliente sabe usar el PC, le resultaría más fácil usar igual un teléfono o una PDA. Error. El cliente asocia Windows con trabajo. Y con sus dispositivos móviles no quiere trabajar, quiere divertirse. Por eso ha intentado un cambio radical con Windows 8. Pero es que queremos seguir usando los ordenadores y los teléfonos de forma distinta. Porque percibimos que tienen usos diferentes. Por eso no ha sido bien recibido el nuevo diseño.

    Aún hoy a mucha gente le resulta extraño que en marketing se hable de percepciones, de sentir, de emocionar. Microsoft es una prueba clara de lo que puede suponer para una empresa ignorar lo que sienten sus clientes y seguir tratando de que estos usen lo que la empresa quiere y como ellos han pensado. No ignores lo que siente tu cliente. No impongas, escucha, dialoga, analiza y actúa. Si no, ya sabes qué pasará.

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