Muéstrame como hablas y te diré quién eres por @Rp_Aradigmas

    Alex Ortega - Blogger en TodoStartupsA una palabra de diferencia

    Para comenzar esta entrada, quiero pedirte que hagas conmigo un pequeño ejercicio.

    Al leer las siguientes preguntas, necesito que te detengas un momento y las respondas en voz alta. Solo cuando hayas elaborado una respuesta que sientas convincente frente a ti mismo, continúa leyendo.

    Descríbete a ti mismo. ¿Quién eres?

    ¿Por qué trabajas?

    ¿Por qué te levantaste hoy en la mañana?

    La mayoría de las personas cuando se encuentra frente a preguntas de este tipo, responde algo del estilo… porque tengo responsabilidades, porque sino me despiden, en fin, porque tengo que hacerlo.

    Habitualmente, nos definimos desde la obligación, y no desde la pasión. Nos definimos desde el “Tengo que…” cuando podrías afrontar la misma respuesta desde el ” Yo Elijo o Quiero” Y aunque esto pueda parecer trivial para algunos, eso sería subestimar la influencia del lenguaje.

    En esta y muchas futuras entradas hablaremos del lenguaje como un eje fundamental del desempeño, como Neurobiólogo tengo la perspectiva de que los seres humanos somos seres lingüisticos y definimos nuestra realidad según las conversaciones que nos rodean.

    No es lo mismo decir a un niño

    – Lávate esas manos que es muy feo tenerlas sucias -.

    que decirle al mismo niño

    -Deberías lavarte las manos, es muy bonito tenerlas limpias! -.

    Del mismo modo, tu manera de hablar afecta de formas completamente diferentes a los que te rodean, e incluso a tu misma percepción de la realidad y tus posibilidades. Todo según las palabras que seleccionas.

    Si pones un poco de atención, hay personas a tu al rededor que hacen cosas, que inician cosas, que se mueven constantemente. Los reconocemos entre el colectivo por su iniciativa y la gran confianza que transmiten, son los líderes, los disruptores, los gestores de cambio que cada época tiene ¿qué cambia en estas personas que parecen liderar su vida, en comparación a la mayoría que parece lidiar con ella en una batalla o rutina constante?

    A mi parecer, la base fundamental de la diferencia está en el lenguaje. Simplemente pon atención a los líderes que tengas a tu al rededor, en los emprendedores que están teniendo éxito, en los equipos que están en la vanguardia, y te darás cuenta que siempre existe tras un buen resultado un líder con un lenguaje poderoso (Aclarando que no necesariamente es la Jefatura).

    Y es que frente a la adversidad tienes dos opciones, lo dijo ya Jim Rohn – “Si realmente quieres hacer algo encontrarás la manera, Sino encontrarás la excusa”.

    Es tan sencillo como entender que al decir “No se puede” o ” Es muy difícil ” tu cerebro literalmente se apaga. Descarta la alternativa y comienza a buscar justificaciones para cambiar el objetivo. Pero que sucede si ante el mismo desafío te dices ¿Y ahora como lo hago? Este tipo de preguntas es una inyección de estímulos a tu cerebro, que comenzará inmediatamente a evaluar posibilidades y diseñar un plan para sobrepasar el problema. Evidentemente, la repetición de este hábito aumentará tu propia capacidad para enfrentar situaciones complejas, permitiendote encontrar cada vez mejores soluciones y en menor tiempo.

    Un lenguaje que evita la excusa, que cuestiona, desafía, y busca constantemente la manera de avanzar define a un tipo de persona completamente diferente a aquel que se queja y se limita a autorestringir sus posibilidades, la pregunta es ¿En cuál te quieres convertir?.

    Y es que en la excusa, la solución no depende de ti, sino que delegas la responsabilidad a un agente externo y ESE es el mayor problema que puedes tener, porque si no depende de ti, no hay nada que puedas hacer.

    Por otro lado, si el desafío se explica por tus propias limitaciones, el problema está en ti y significa que solo de ti depende invertir las condiciones para alcanzar tu objetivo, solo necesitas nuevas soluciones, o mejorar tus habilidades.

    Así que… ¿qué te parece si comenzamos a cambiar las palabras?

    “Yo tengo que” por “Yo elijo”

    “Es culpa de …” por “Depende de mí”

    “Haz tu trabajo!! ” por ” Cuento contigo ”

    Te invito a ser el líder de tu propia vida, a alejarte de las conversaciones mediocres, y llenarte de conversaciones responsables, exigentes, y con expectativas. Elije, fija una dirección, y has a un lado las excusas. Eres el único responsable de estar donde estás, si es bueno o malo, es porque tú mismo te lo has permitido.

    ¿Y tú? ¿Dónde elijes que estarás mañana?

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