Nuevo Libro para Emprendedores e Inversores:”En busca de Financiación …”

    Como sabéis, hace unos meses tuve la suerte de participar como Co-Autor en un libro editado por la editorial NetBiblo titulado: “Business Angels, Capital inteligente para Empresas Innovadoras“. Libro que sirvió como complemento a la colección de libros para Emprendedores que compartimos con vosotros en este Post.

    Debido al interés despertado por esa publicación, NetBiblo decidió contar con José Gabriel García y conmigo para lanzar un nuevo trabajo en el seno de otra de sus colecciones, llamada “Transfiere”, titulado: “En Busca de financiación, el Ecosistema de Inversores y Emprendedores”.

    Colección con la que el Consejo Social de la UDC – Universidad de la Coruña – pretende impulsar la estrategia de desarrollo de la Universidad, favoreciendo su interrelación con la sociedad, a fin de procurar una mejor calidad de la enseñanza e investigación universitarias y su eficaz transferencia y puesta en valor por las empresas con el fin de que la UDC contribuya decisivamente al desarrollo económico, social y cultural de su entorno.

    La presentación del libro fue ayer en la UDC. Me ha dado mucha pena no poder estar allí porque me apetecía mucho. Quién si lo ha hecho ha sido José Gabriel Ortega en representación de los dos y me consta que ha dejado el pabellón bien alto 😉

    Quiero dar las gracias a la editorial NetBiblo por el apoyo que está dando a los Emprendedores y a los Inversores de nuestro país y por las dos oportunidades que nos ha ofrecido a José Gabriel García y a mí para colaborar con ellos. Es importante que favorezcamos el desarrollo de un ecosistema sostenible para Emprendedores y estas acciones son clave para ello.

    Como adelanto, os puedo comentar que el libro termina con un capítulo en el que algunos de los  Inversores más importantes de este país nos cuentan su visión sobre el panorama del Emprendedurismo actual en España y nos dan su opinión sobre qué debería cambiar en nuestra cultura para llegar a convertirnos en un referente en cuanto a la creación de Empresas. En este punto quiero dar las gracias a estos Inversores: Raúl Mata, Iñaki Arrola, Alejandro Suárez y a Carlos Blanco que han colaborado muy amablemente en este trabajo.

    El libro estará disponible en las librerías más importantes de este país desde la semana que viene, espero que os guste.

    No quiero terminar este post sin dar la enhorabuena a la persona artífice de este Proyecto: Antonio Abril. Que como Presidente del Consejo de la UDC – además de Secretario General y del Consejo de Inditex, S.A. – ha impulsado – junto a NetBiblo – la creación de este libro además de otras iniciativas Emprendedoras en las que participa activamente para facilitar el camino a los Emprendedores y a los Inversores de nuestro entorno con el fin de contribuir a crear el ecosistema adecuado para el Emprendimiento tan necesario en nuestro país. Muchas gracias Antonio. Os dejo con el Prólogo de esta obra escitro por Antonio Abril:

    Necesitamos Emprendedores. El cambio de modelo que tiene que hacer la economía española, basado en la sociedad del conocimiento, capaz de crear empleo y riqueza generando productos y servicios competitivos en un mundo global, es decir, con valor añadido e identificados con una marca notoria y renombrada, sólo puede realizarse a través del emprendimiento basado en la investigación y en la innovación.

    Los que estamos en el mundo universitario, sabemos mucho de este círculo virtuoso que suma conocimiento, investigación e innovación y lo transforma en capital humano innovador, emprendedor y generador de desarrollo social y económico. También sabemos que las universidades son grandes generadoras de conocimiento, cuya transmisión a los estudiantes es su primera y fundamental misión, no siempre valorada debidamente, pero no la única. También está la investigación y, en medio de todo ello, la innovación, que a veces vemos definida como espíritu crítico, y en realidad es mucho más que eso: una permanente inquietud de buscar, de mejorar, de aportar, de diferenciarse en los métodos, en los productos y en los servicios, para poder ser competitivos.

    Pero todas esas funciones —impartir conocimiento, investigación e innovación— se quedarían a medio camino si no somos capaces de crear las condiciones para que las universidades puedan realizar su transferencia a la sociedad, más allá de la enseñanza, logrando su puesta en valor por el tejido productivo, en lo que ha sido denominada la tercera misión de las universidades, que no es otra cosa que su aportación real al desarrollo social, cultural y económico.

    No debería serlo, pero todavía resulta necesario decir en la España actual que universidades, empresas y administraciones públicas, son actores de una misma y única sociedad civil y que sólo el adecuado engranaje e interrelación entre ellas, de manera que optimicen recursos en la misma dirección de ser eficientes en la generación de empleo, riqueza y desarrollo social y económico, hará posible la competitividad del país. La creación de sinergias, la unión de fuerzas y el esfuerzo común entre ellas es el mejor camino posible para dejar atrás la crisis económica y orientar la economía hacia el pleno empleo y la competitividad. Si aceptamos el planteamiento anterior, será fácil concluir que, parte de ese necesario mecanismo de cooperación supone que las universidades están obligadas no sólo a transferir resultados del conocimiento y de la investigación a la sociedad civil, fundamentalmente autónomos y empresas, sino que además tienen la responsabilidad de ser fábricas de emprendedores, es decir, crear las condiciones adecuadas para que, quienes tienen aptitud, encuentren y consoliden su vocación empresarial, que les lleve a crear puestos de trabajo, riqueza y, en consecuencia, a ser motores económicos de la sociedad.

    En mi actividad profesional, dedico mucho tiempo a hablar de empresa y atiendo, con la importancia que creo que merece, el frecuente debate que se plantea sobre si el empresario nace o se hace. Sobre este punto, no tengo duda de que hay empresarios que nacen y llevan consigo la fuerza, el ímpetu, el tesón y, en consecuencia, una vocación suficientemente consolidada para sacar adelante sus ideas empresariales, no obstante las dificultades que indudablemente encuentran en su camino. Pero tampoco tengo duda de que otras vocaciones empresariales, suficientemente aptas para el desarrollo de ideas innovadoras y rentables, no han podido consolidarse por falta del ambiente —reconocimiento social, enseñanza y formación— adecuado para su desarrollo.

    Suelo decir que somos lo que hacen de nosotros familia y educación. Con frecuencia vemos estadísticas y estudios que reflejan que el emprendimiento no es precisamente el objetivo mayoritario de nuestros estudiantes universitarios. Frente a porcentajes de vocación empresarial que en Estados Unidos superan ampliamente el 70% de los egresados, en España, una mayoría, que supera ampliamente el 60%, se orienta hacia la búsqueda de trabajo en una empresa ya creada o a preparar oposiciones y buscar trabajo en el sector público y sólo un porcentaje, que sistemáticamente está por debajo del 10%, quiere crear una empresa o trabajar como autónomo.

    Nada favorece esta situación el que este último porcentaje se vea incrementado, más como último recurso que como hipótesis vocacional, por las dificultades que actualmente ofrece la inserción laboral de nuestros graduados, lo que lleva a muchos de ellos a plantearse, como única opción posible, la creación de su propia empresa. Hay dos vías necesarias para mejorar la situación. Por un lado la mejora del reconocimiento social de la figura del empresario como auténtico motor del desarrollo socioeconómico y de la creación de riqueza. Aunque pueda parecer sorprendente, hay todavía mucho camino que recorrer en este sentido en la sociedad española. Y la segunda vía es la mejora de la enseñanza y de la formación en nuestras universidades en competencias y habilidades profesionales, que es parte importante del entorno que precisan las vocaciones empresariales para su consolidación.

    La conclusión que extraen los distintos estudios realizados por los observatorios ocupacionales de las universidades públicas españolas, es unánime: las universidades públicas forman adecuadamente en conocimientos pero no en esas competencias, habilidades, aptitudes y actitudes que son el caldo de cultivo del emprendimiento: la institucionalización del reconocimiento de la figura del empresario, el afán del riesgo como reto positivo y valor socialmente reconocido, el fracaso como fase necesaria del camino hacia el éxito, el liderazgo y la gestión de equipos, el compromiso ético, la necesaria internacionalización en un entorno global donde la sociedad del conocimiento ha hecho desaparecer las fronteras para la comercialización de productos y servicios, la responsabilidad social corporativa como compromiso necesario de la empresa y elemento diferenciador de la mera especulación económica y un largo etcétera que, en definitiva, constituye la razón del éxito de las empresas que, en el entorno de crisis económica
    actual, han sabido seguir siendo competitivas y sobrevivir.

    Pero obviamente, las universidades tienen sus limitaciones y es evidente que sólo se enseña lo que se conoce. Las competencias, y habilidades profesionales y empresariales existen necesariamente en las empresas porque son conditio sine qua non para su supervivencia, pero sería injusto pedir que las tenga en todo caso el personal docente e investigador de los centros de enseñanza superior porque, salvo excepciones, no forman ni pueden formar parte de su acervo profesional, porque no forman parte de su actividad habitual. Es aquí donde surge con toda evidencia la necesidad de interrelación y acercamiento entre la universidad y la empresa.

    Sea por compromiso de responsabilidad social corporativa o por legítima razón de beneficio, es necesario que las empresas colaboren con las universidades para completar la enseñanza universitaria en conocimientos y para que aquéllas sean capaces de formar futuros profesionales de manera integral, con experiencia práctica, abriendo y consolidando vocaciones empresariales y generando empresarios, por cuenta propia o ajena, que puedan insertarse empresarial o laboralmente en una sociedad que necesita urgentemente iniciativas que generen empleo y riqueza.

    Es evidente que una de las asignaturas que tiene que aprobar el emprendedor es la financiación. Pensar en desarrollar una empresa sin financiación externa es una utopía y, aunque debemos formar a nuestros universitarios en la idea de que, si hay iniciativa, ideas innovadoras y esfuerzo y dedicación, el dinero llegará, hay que poner los medios para poder pasar del dicho al hecho. Un estudiante sin adecuada formación entenderá que la conversión de una idea en empresa pasa por la necesaria y desagradable situación de acudir a la ventanilla de una entidad financiera, donde, a la petición de dinero, seguirá la correspondiente solicitud de garantías, en una ecuación de difícil solución.

    Otra cosa será si en la universidad hemos enseñado a nuestros emprendedores que esa no es la única opción y que una buena idea, plasmada en un buen plan de negocio que refleje el potencial del proyecto, puede ser presentada en otros entornos con la sensibilidad adecuada para el objetivo pretendido. Esta es precisamente la razón por la que el Consejo Social de la UDC ha decidido incorporar a su línea de publicaciones “Transfiere UDC” el libro de José Gabriel García Ortega y Pablo Martínez García En busca de financiación, el ecosistema de inversores y emprendedores.

    Después de asumir que “acudir a una entidad financiera para pedir un préstamo, por pequeño que sea, para comenzar un proyecto, suele ser un error o, mejor dicho, una pérdida de tiempo”, analiza los verdaderos instrumentos de financiación del emprendedor: Business Angels, capital riesgo, financiación pública para empresas innovadoras, spin-offs universitarias…, además del proceso de inversión y un elenco de casos reales y experiencias y reflexiones de inversores, que cubren suficientemente los requisitos que el Consejo Social de la UDC requiere para la incorporación de un libro a sus colecciones: que proporcionen conocimiento transversal, de utilidad para cualquier titulación universitaria, porque el emprendimiento no es patrimonio de las Ciencias Sociales y Jurídicas y tiene que poder plantearse en cualquier rama de la actividad humana, y que sea de fácil entendimiento y de utilidad didáctica para el estudiante universitario y para el recién egresado.

    Sólo me queda agradecer, una vez más, la vocación universitaria de la editorial Netbiblo y la oportunidad que ofrece al Consejo Social de la UDC, para facilitar su ayuda a la mejora de nuestra universidad en la formación en competencias y habilidades profesionales y en la promoción del emprendimiento, objetivos ambos que forman parte de nuestro plan operativo con el carácter de esenciales y en los que creemos firmemente como claves del futuro de España.

    Antonio Abril Abadín

    Secretario General y del Consejo de Inditex, S.A.

    Presidente del Consejo Social
    de la Universidad de A Coruña