Para #Emprendedores:¿Tiempos Difíciles para #Emprender? by @mjimenez_n

    Corren tiempos difíciles para emprender, o al menos, eso nos han hecho creer. La actitud emprendedora, precisamente, parte de eso, de que no existen tiempos difíciles ni barreras no superables.

    La actitud emprendedora nace con todos nosotros, será nuestra misión el hacerla aflorar en algún momento de nuestras vidas. Todos somos capaces de mirar en nuestro interior y hacer lo que de verdad deseamos hacer.

    Se necesita coraje, tesón y algo de locura, pero no existen fracasos, si no simplemente errores de los cuales aprender. El verdadero fracaso está en las oportunidades perdidas.

    Crear una nueva empresa o proyecto no debe parecernos en ningún momento una utopía al alcance, únicamente, de unos pocos elegidos. Existen infinidad de organismos a los cuales acudir para recibir la orientación y empuje necesarios para iniciar una nueva etapa, sin duda de gran valor personal, y abrirnos a lo que deseamos que se conviertan nuestras vidas.

    Gran parte de nuestro tiempo, lo invertimos en y para nuestro trabajo, por lo tanto, éste debe ser lo suficientemente enriquecedor, como para que al final de cada jornada estemos realmente satisfechos con nuestra tarea. Tener la convicción, día tras día, de que nuestro trabajo nos motiva es la base de la felicidad laboral y ésta genera pasión.

    Es esta pasión la que debe movernos a iniciar nuevos proyectos y andaduras laborales que, en pequeña o gran medida, cambien nuestro mundo.

    Si ponemos toda nuestra pasión en algo, seremos capaces de convertirnos en verdaderos líderes. Aquellos que son capaces de dirigir excelentes equipos de trabajo, marcar un rumbo hacía el objetivo y hacer que todo un colectivo reme en la misma dirección. Seremos capaces de contagiar esa pasión y sacar el máximo provecho de cada una de las personas de las que nos rodeemos.

    Debemos ser capaces de no dejarnos intimidar por voces ajenas que nos indican que no es momento para intentarlo, no debemos conformarnos con lo establecido y dejar que nuestras ideas fluyan y se conviertan en algo tangible.

    Tenemos que convertirnos en adalides de nuestro propio cambio. Un cambio que nos mostrará cuán acertados estábamos o no, eso sí, lo que nos demostrará es que somos capaces de intentar algo, de conseguir poco a poco nuestra propia libertad.

    No se conformen, sigan buscando en su interior que es lo que realmente desean, lo que les hará felices y, finalmente, consiga que amen lo que están haciendo, que en definitiva es el motor que mueve nuestros días.

    Por lo tanto, no confíen en los que llevan como estandarte la idea de que corren tiempos difíciles. Evidentemente no son los mejores, pero cuando lleguen, estaremos ahí y felices de poder decir que somos emprendedores.

    Miguel Jiménez Navajas