Perú: La innovación no tecnológica por @Ernekin_sw

    En el CADE 2011 estuvo como invitado John Kao quién mencionó: “Quizá una de las más grandes conceptualizaciones erróneas sobre innovación es que se trata solo de ciencia y tecnología. El surgimiento del microcrédito, por ejemplo, una de las innovaciones sociales más poderosas del último tiempo, destruye esa concepción”

    Coincido plenamente con su punto de vista. Quizá el más grande error al entender la innovación es asociarla exclusivamente a ciencia y tecnología. Y ese error se agrava aún más en el caso de nuestro país. Porque no somos un país con una grán masa crítica de científicos e ingenieros, por lo que restringir la misión de innovar a ese pequeño grupo hace que no se considere enfatizar las capacidades innovadores del resto de la población.

    Y eso es muy grave pues el peruano promedio tiene dos características que muchísimas naciones del mundo desearía en sus ciudadanos: creatividad y emprendedurismo (ambos vitales para innovar). Y no estamos aprovechando estas características. No sé por qué (les dejo la tarea a los psicólogos y sociólogos) los peruanos somos muy creativos. Somos capaces de hacer muchísimas cosas con los pocos insumos que tenemos.

    Por otro lado, somos el primer lugar en el mundo (!) en emprendedurismo. Es cierto que eso tiene una trampa. Somos emprendedores por necesidad (necesitamos dinero y emprendemos para poder conseguirlo) en vez de ser emprendedores por oportunidad (identificar oportunidades y emprender para aprovecharlas). Pero es un inicio. Sin embargo parece que eso no se entiende en el Perú. Hasta hace poco se habló de un ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (cosa que al final no se dio) y a final quedamos en que el Concytec dirigiría la CTI en el Perú. Ambos planteamientos me parecen un error.

    Sé que casi todos los científicos e incluso mis profesores de la maestría estaban a favor de la idea del ministerio de CTI, pero para mi encerraba el grave problema que ya vengo comentando aquí: sólo pensaba en la innovación como una extensión de la ciencia y la tecnología.

    Y este error muy recurrente se da porque muchos científicos e ingenieros piensan que la CyT es el fin al que debemos apuntar. Y eso no es así. La CyT es el medio. La innovación es el fin. Desde mi humilde punto de vista la CyT no sirve hasta que no es aplicable. Puede tener mucho potencial, pero no es útil hasta que sea – valga la redundancia – utilizable. Y, a diferencia de países desarrollados, Perú necesita soluciones a problemas actuales ya mismo.

    Es cierto que la innovación tecnológica tiene más potencial para ser disruptiva (aunque no siempre). Y lo disruptivo  genera un valor mucho mayor que lo incremental. Pero en un país con tanta deuda de innovación debemos potenciar la capacidad innovadora de todos. Entendamos que la innovación no se mide por el grado de novedad y creatividad que esta tenga, ni por la tecnología y la ciencia utilizada para llegar a ella. La innovación se mide por el VALOR que genera, es decir, por la utilidad que presenta.

    Por todo lo anteriormente expuesto, yo considero que la innovación no debe ser sólo una exigencia para científicos e ingenieros, debe ser parte de nuestra identidad, de nuestro ADN cultural nacional.

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