ShaleGas: ¿Oportunidad de inversión o amenaza? por @SodeNavarra

    Sodena - Blogger en TodoStartupsDesde Sodena, puesto que consideramos la Energía y el Medio Ambiente un área estratégica, impulsamos el desarrollo de nuevas tecnologías que nos permitan aprovechar al máximo los recursos con los que contamos siempre y cuando éstas sean respetuosas con nuestro entorno. Por ello, nos parece interesante tratar de entender qué es ese término que últimamente está tan de moda…

    De vez en cuando, aparecen en diferentes medios de comunicación noticias relacionadas con el mismo tema pero que son apodadas con nombres ciertamente extraños como “shale gas”, “fracking”, “gas de esquisto”, “fracturación hidráulica”, “gas no convencional”, “gas de pizarra” etc.

    Todas ellas, se refieren a lo mismo. A la existencia de gas natural en nuestro subsuelo que debido a la forma en que se encuentra acumulado (en rocas de baja porosidad y baja permeabilidad) requiere de técnicas de extracción diferentes a las tradicionales (de ahí el nombre de gas no convencional).

    Dichas técnicas explicadas de una forma muy simple, consisten en introducir en el subsuelo agua que junto con otros productos químicos, rompe la roca (de ahí el nombre de fractura hidráulica) y hace que las pequeñas cantidades de gas fluyan a la superficie. Posteriormente estas aguas con productos químicos son, en parte recuperadas y posteriormente tratadas.

    Países como EEUU llevan años explotando sus yacimientos de shale gas. La revolución del gas no convencional ha supuesto una reducción del 75% de los precios de gas. El precio de la electricidad en EEUU está por debajo del precio de hace 30 años. Sin embargo hay países como Francia que ya en 2011 prohibieron esta técnica de fracking al considerar que entraña graves peligros para el medio ambiente, debido principalmente a la contaminación de las aguas subterráneas cercanas a los puntos de extracción.

    A nivel mundial, a día de hoy al gas natural convencional, le quedarían unos 60 años de reservas probadas para cubrir los niveles de demanda actual, pero si se añade el potencial de gas no convencional, estos 60 se podrían convertir en 250 años, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

    En España, a pesar de no existir un inventario de yacimientos sí hay indicios de zonas en las que previsiblemente se encontrarían cantidades importantes de gas.

    La verdad es que con estas perspectivas de reservas, con nuestro nivel de dependencia energética, con la que está cayendo… resulta tentador, lanzarse a perforar nuestros suelos. Sin embargo, será necesario que nuestras Administraciones garanticen previamente y bajo todos los medios, que dichos sistemas no son perjudiciales para el medio ambiente. Existe un gran número de estudios realizados por diferentes asociaciones que alertan sobre los graves peligros de este tipo de extracción.

    Ojalá dichos estudios estuviesen equivocados y encontrásemos en nuestro subsuelo la solución a parte de nuestros problemas energéticos y económicos pero me temo que ello iría ligado, como casi siempre, a que el mundo que dejaremos tras nuestra actuación será mucho peor que el que existía antes de ella…

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