Sobre la difícil tarea de elegir a tus Socios por @JordiMacias_

    Jordi Macias - Blogger en TodoStartupsA día de hoy, con la desatada fiebre del emprendimiento es fácil ver como el número de iniciativas empresariales va creciendo. La mayoría de estas iniciativas se ven impulsadas por un conjunto de emprendedores (me gusta el término aunque no siempre sea cierto) que aúnan ideas, esfuerzos, trabajo y hasta capital para dar el salto hacía el desconocido mundo de los negocio por cuenta propia.

    Y esos primeros pasos, los más maravillosos, irán seguidos de otros estados donde seguramente no era oro todo lo que se prometía. El quipo promotor de un negocio irá viviendo situaciones de muy distinto gusto y empezarán a crearse tensiones y momentos ásperos en los que se darán cuenta que quizás sus compañeros de viaje no son los más adecuados.

    Si me dejas ya no estaré solo !!

    Cierto, qué importante es la elección de tus socios !!. Y no solo los que forman parte del equipo promotor, sino todos aquellos que directa o indirectamente van a tener influencia en el éxito o fracaso de la empresa.

    Uno de los primeros pasos, y muy importante, es reflexionar sobre la idoneidad del equipo tan majo que se está formando, situar la vista en el medio plazo y ver si en los distintos escenarios por los que, si o si, hay que pasar el equipo cumplirá con las expectativas que se han creado.

    Una de las principales causas para el fracaso de una empresa, es la elección adecuada de los socios, no lo digo yo, es estadística.

    Y hay cosas que por su obviedad quizás no debería ni mencionar pero, no  siempre un buen amigo es tu mejor socio y, del mismo modo, un buen socio no tiene por qué ser un buen amigo. A uno de los dos siempre hay que conservar, por ello evitemos mezclarlos más de lo necesario.

    Hay elementos que deben exigirse siempre entre buenos socios como es el respeto mutuo, compartir valores, trabajo y compromisos plenos para esta idea que deberá convertirse en negocio para bien de todos.

    Inicialmente buscar que los socios sean complementarios en conocimientos, experiencia, habilidades, vocación, visión del negocio, necesidades y situaciones personales permitirá que además de socios sean equipo. Y los equipos son, indudablemente, los ganadores.

    Pero no debería dar ningún miedo rodearse de gente más experta y más hábil, dejando claro las parcelas y responsabilidades de cada uno de los componentes del equipo. Tener un equipo fuerte es saber asignar cada pieza para encajar un puzle perfecto. Pocas son las empresas hechas por una sola persona, todas han necesitado en un momento u otro crear un equipo (sean socios o no) que ha determinado su éxito o su fracaso.

    Es aconsejable abrir un gran debate entre los futuros socios e intentar prever los posibles problemas en puedan surgir en la aventura que está a punto de empezar, ver su predisposición para afrontarlos y dejar bien escrito (pacto de socios) todos y cada uno de los compromisos, de toda índole, que se adquieren.

    Al socio lo conoceremos no cuando las cosas vayan bien, sino cuando vayan mal. Esto es así de cierto y, para evitarlo en la medida de lo posible, deberemos estar muy seguros de la elección de todos y cada uno de ellos.

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