Tenemos que ser camaleones por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsAunque no despierte las mismas pasiones que Apple (las despertó hace tiempo), hoy es un día importante en el sector TIC. El día del lanzamiento de Windows 8.

    Se habla que windows 8 va a suponer un salto, incluso mayor al que en su día hubo de windows 3.11 a Windows 95. Los dispositivos están cambiando. Hasta hace poco casi todos los usuarios se conectaban a internet a través de un teclado y un ratón, hoy lo hacen en pantallas táctiles y en dispositivos que se llevan cómodamente en una mano. Windows o se reinventa o desaparece. Y parece que eso va a hacer, reinvertarse. La anterior (windows 95) fue una de las claves de su éxito, veremos si sigue conservando su ojo clínico.

    Reinvención es una palabra que está en boca de casi todos en estos tiempos. Sin excepción, han cambiado todos los mercados en poco tiempo. Muchas empresas se han quedado fuera y están como locas intentando volver a estar dentro. El cambio, en muchos casos, es tan grande que no vale con adaptarse, hay que hacer un cambio radical, o sea una reinvención.

    Esto que parece ser un invento de hace unos días, ha acompañado a las empresas siempre. IBM fabricaba balanzas, cortadores de carne, cronómetros, hasta que se centró en los productos electrónicos. Luego vino el éxito del primer PC (IBM PC) y hoy no fabrica ordenadores. Su core es el software y los servicios a empresas. Se ha reinventado varias veces.

    Saber reinventarse es clave y es lo que ha hecho que compañías legendarias sigan después de muchísimos años arriba, como líderes. Reinventarse siempre implica un riesgo, una apuesta. Cuando una empresa se reinventa puede ser que no encaje en el mercado y quede completamente fuera. Pero es una cuestión de probabilidad lo que les hace seguir con el proceso.

    ¿Probabilidad?, sí, probabilidad. Si no lo hacen seguro que mueren (empresarialmente hablando) y si lo hacen, al menos, tienen posibilidades de subsistir. Así que hay que apostar por la reinvención. Pero con un ojo puesto en el mercado y otro dentro de la empresa.

    En el mercado porque si la reinvención no va a cubrir un hueco en él no tiene ningún sentido, será la muerte segura de la empresa.

    Y dentro de la propia organización porque las reinvenciones con más éxito nacen en el seno de la compañía. Si la propia empresa no está convencida del cambio, si no participan de él todos y cada uno de los miembros ocupen el puesto que ocupen, puede que el proceso termine cuajando en el mercado, pero los problemas dentro pueden hacer que fracase.

    Una reinvención es un proceso de transformación desde dentro hacia fuera. Lo que el cliente ve, el nuevo producto, el nuevo servicio, la nueva empresa, es fruto de un proceso que nace en el seno de la organización.

    Cuando el proceso se produce al revés. Cuando es el mercado el que obliga a reinventarse pero la compañía no está convencida de ello (y me refiero a todos sus miembros), y lo va haciendo por obligación o porque oye campanas pero no sabe dónde. Esos procesos terminan siendo la ruina de la propia empresa.

    Reinventarse sí, pero como los camaleones, un ojo fuera y otro dentro. Este fantástico reptil, además de direccionar sus ojos por independiente, tienen una gran capacidad mimética. Su color se adapta al del medio donde se encuentra. Y eso es precisamente lo que necesita una empresa que se reinventa. Mirar dentro, mirar fuera y adaptarse al medio, al mercado. Cada día, la naturaleza me enseña más cosas para la vida.

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