Tener el mejor producto no te garantiza vender por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsFue el pasado martes cuando toda Málaga estaba pendiente de la aventura en la Champions de su club de fútbol. Uno de esos acontecimientos que, por su importancia, pues es la primera vez que el Málaga juega esta competición, llaman la atención de tanto de aficionados como de profanos en este mundo del fútbol, entre los que me encuentro.

    Ni soy un entendido en el deporte Rey, ni aunque lo fuese, este es el sitio para hablar del partido. Pero la situación vivida por el Málaga el otro día me lleva a una reflexión, creo que interesante para el mundo de la empresa y los emprendedores. Y este sí que es el foro adecuado para hacerla.

    Todos los expertos en este deporte, no solos los locales, consideran que el conjunto malagueño hizo un gran partido. O sea, mereció ganar, pero no lo hizo. Sin entrar si las decisiones arbitrales fueron o no acertadas (parece ser que no), la cuestión es que tras haber hecho un gran trabajo de preparación y un gran partido, el resultado no ha ido en relación al esfuerzo.

    Situación muy habitual en el mundo de la empresa y especialmente entre los emprendedores. Una idea, hace que el emprendedor se ponga en marcha, pensando en ofrecer el mejor producto, el mejor servicio a partir de esa chispa que en su mente se encendió.

    Una buena idea, una buena forma de ofrecerla y ponerla en marcha, ayuda, pero no es garantía de éxito. Igual que el trabajo previo a un partido ayuda (y mucho) a ganarlo, pero no lo garantiza. En el mundo de la empresa hay, también, otros muchos factores que influyen en el resultado final.

    Es más, un buen producto ni si quiera es garantía de que se venda. La historia está llena de grandes inventos que se han quedado en el camino, que han perdido la batalla frente a otros de menor calidad, pero que se han impuesto en el mercado.

    ¿Hay que tener un buen producto? Por supuesto que sí. Tu cliente te va a exigir como condición para comprarte que tu producto sea bueno. Pero que tú creas que sea mejor o peor que otro, ya no entra en las valoraciones de tu cliente.

    No te van a comprar porque, objetivamente, lo que ofrezcas sea mejor o peor. Sino porque tu cliente considere que eres o no la mejor opción. Y en esa decisión no entran solo factores relacionados con el producto en sí. Sino el conocimiento y la percepciones que el cliente pueda tener sobre el producto, el mercado y sector.

    Luego el hecho de que tu producto sea el mejor no te garantiza vender. Venderá no el mejor producto, sino el que mejor sepa hacer ver al cliente que cubre sus necesidades con el menor coste.

    Por eso, en los primeros momentos de la creación de una empresa. Cuando el emprendedor, solo o asesorado, se encuentra ante el plan de empresa, no debe pensar solo forma de desarrollar el mejor producto. Es mucho más importante pensar en venderlo y en buscar a los clientes. Ya irás perfeccionándolo poco a poco. Pero la razón de ser de tu empresa son los clientes no lo que vendes.

    Querer hacer el mejor producto solo aumenta las posibilidades de realmente llegar a tenerlo. Pero es que ni siquiera tener lo mejor te garantiza vender. ¿Quién se acuerda ya del Minidisc?

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