Un lazarillo para el cine y la industria ciega por @JoseRuizPardo

    El pasado domingo 19 se celebraba la famosa gala de los Goya. Los Oscars, dicen, del cine español. En su discurso inaugural el presidente de la Academia, Enrique González Macho, afirmaba que todos somos internautas, que Internet es un espacio que compartimos todos pero… que hoy por hoy Internet no es una realidad para los ingresos del cine español. Internet, decía, es el futuro pero no el presente para el cine patrio.

    Sin ánimo de entrar en el debate de cuál debe ser el modelo de negocio del cine de nuestro país, me llamó la atención esa frase en la que decía que Internet no es el presente sino el futuro. ¿Seguro que el futuro no ha llegado ya y les ha pillado despistados?.

    El cine no deja de ser una industria. Industria cultural, sí, pero industria. El cine fabrica un producto llamado películas. Estas películas serán consumidas por un mercado: los espectadores. ¿Dónde debe vender el cine sus productos?… Pues debe venderlo donde estén sus consumidores. Pregunto… ¿Cuántos espectadores todos los días ven películas a través de Internet?. ¿Cuántos espectadores esperan a que la película esté en Internet en calidad aceptable para verla en casa?. Los espectadores consumen mucho cine, pero no en las salas. ¿No será que la industria del cine está ignorando a su mercado?.

    Hace unas semanas saltaba una noticia: Kodak anunciaba el cese de la fabricación de sus cámaras digitales para centrarse en otros productos. Ésta línea ya no era rentable. Cuando llegó el boom de las cámaras digitales, Kodak, pensó que era una moda pasajera e invirtió fuerte en mejorar sus productos analógicos. Cuando se dio cuenta que el producto digital había desbancado totalmente al analógico ya era demasiado tarde. Muchos millones en pérdidas habían quedado en el camino y había perdido su posición de liderazgo.

    No olvidemos que las empresas, grandes o pequeñas, existen con un fin: satisfacer las necesidades de sus clientes. Si las necesidades de los clientes cambian la empresa debe adaptarse. Querer cambiar el mercado para que siga consumiendo algo que ya no necesita es un esfuerzo vano. Una empresa jamás debe ir en contra del mundo, en contra de su mercado, porque sus clientes son la razón por la existe y tiene éxito (o no).

    Si la de finales del siglo XVIII y primeros del XIX fue la revolución industrial, actualmente vivimos la revolución tecnológica. Las nuevas tecnologías están haciendo que nuestras vidas cambien a pasos agigantados. Hace unos 5 años muy pocos tenían Internet en el móvil y hace 10 pocos tenían móvil. Nuestras demandas cambian y necesitamos empresas que las satisfagan. No necesitamos empresas que se empeñan en decir lo bien que estábamos antes consumiendo sus productos. Ya no los necesitamos, ahora queremos otras cosas.

    Cuando se inventó el frigorífico los proveedores locales dejaron de vender barras de hielo. Por muy bueno que fuese el hielo que vendían la gente ya no las usaba. O cerraron, o se adaptaron y centraron en hielo picado para el transporte de alimentos, en cubitos para los refrescos y copas o en lo que sea que sí se necesitase. Pero por muy fuertes que fuesen en el mercado, por mucha capacidad de fabricar barras que tuviesen, por muy buenas que éstas fuesen… Lo que ya no había era gente que las comprase.

    No hay más ciego que el que no quiere ver. Las empresas nacen para satisfacer la demanda de los consumidores. Si la demanda cambia, la empresa se adapta o muere. Bastante esfuerzo es estar pendiente de un mercado tan cambiante como para, encima, emperrarnos en mantener nuestro modelo de negocio contra viento y marea. Demasiado esfuerzo en decirle al consumidor dónde y qué tiene que comprar. ¿No es más fácil (y barato) que la empresa se acerque a vender al sitio donde ya están todos los compradores?. Si ese esfuerzo que gastan en mantener el modelo a toda costa lo invirtiesen en buscar al cliente y adaptarse, de nuevo, a sus necesidades seguro que les iría mejor.

    ¡Por favor!, un lazarillo para todas las empresas que se han vuelto ciegas por no querer ver que ha cambiado su mercado. O eso… O les espera un final lento y lleno de pérdidas.

    0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

    No hay comentarios