Y tú … ¿Tienes excusa para no vender? por @JoseRuizPardo

    Éxito Emprendedor, Emprendedores, motivación, StartupsMe sorprendía a principios de semana con esta noticia: El gobierno reclama un céntimo de más que una chica había cobrado en su prestación por desempleo. Vaya, la cosa parece que está más justa de lo que parecía (y ya parecía bastante).

    Estas cosas pasan, los programas informáticos, desventajas de que todo sea automático, pero hay muchas más ventajas que inconvenientes, … Excusas como otra cualquiera.

    Excusas, sí, excusas como las que usamos a diario, también, en el mundo de la empresa. Quién no ha dicho nunca eso de que “es que mi programa no me lo permite”. O eso de: “ah, yo lo envié, pero no habrá llegado”. Misterioso mundo el informático. No, misterioso no, pero gran proveedor de excusas sí.

    La chica a la que la administración le reclama un céntimo, tuvo que ir a la oficina del Inem con el justificante de haberlo pagado (previamente hizo el abono), pedir cita y hacer el trámite correspondiente… ¡Por un céntimo! El fallo informático para ella tuvo un coste bastante más alto que un céntimo.

    Cada vez que decimos “mi programa no me lo permite”, en realidad queremos decir: “Automáticamente no se puede y a mano es un incordio y no tengo ganas”. Ah, pero eso sí, leemos todos los blogs y somos defensores a ultranza de eso de que hay que centrarse en el cliente.

    Pues aquí hay algo que no cuadra. Vamos a ver. Si tu programa no te lo permite y tu cliente lo necesita, entonces a lo mejor estás usando el programa equivocado o necesitas implementar un nuevo procedimiento en el ERP.

    Si tus clientes te dicen que no les llega, la fantástica excusa de le di a enviar no sirve para nada, salvo para que vean que estás intentando escurrir el bulto. Si estás centrado en el cliente, eres tú el que está pendiente de que este lo reciba, no él.

    El pesado de twitter, si estás centrado en el cliente, deja de ser el pesado para convertirse en la voz de quien no habla (pero piensa así).

    Si estás centrado en el cliente, en definitiva, dejas de ser tú el que dice cómo se hacen las cosas en esta empresa y es el cliente el que dice como hay que hacerlas.

    Si estás centrado en el cliente dejas de pensar cuál es la mejor forma de tratar a un cliente y empiezas de hablar con él para ver cómo quiere tu cliente que le traten.

    Si estás centrado en el cliente dejas de vender. Se acabaron las ventas para siempre. Sin embargo no dejas de ingresar… ¿Y cómo es eso? Si no vendo no gano, si no gano no hay ingresos.

    Error. Grave error. Si estás centrado en el cliente dejas de vender, porque si lo haces bien tú no vendes, el cliente te compra.

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