Jerome Glenn ve viable el ‘salario universal’ en 2030

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Jerome Glenn (Fotografías: Luis Miguel Belda/TodoStartups)

La ciencia ficción ya pierde la ficción en un ‘in itínere’ que cada día se acorta, a una velocidad, por lo demás, que a algunos les aboca al vértigo: su empleo, por ejemplo, lo van a perder pasado mañana, pero no por obra y gracia de la mala gestión de un empresario/a, o por una crisis, o por mala suerte, sino por la robotización que hará que nuestra vida sea más placentera, sin embargo.

La cuestión ahora no es impedir a toda costa que un androide escriba esto por mí, sino cómo pagaré mis facturas a fin de mes, la manutención de mis hijos, mi escapada turística a Mondoñedo. El sistema ya trabaja en una solución: una especie de salario universal, como una pensión de jubilación, porque de eso se trata, de júbilo, de felicidad por trabajar menos horas, las que hará por nosotros una máquina.

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Jerome Glenn, CEO de Millenium Project, habló de ello este miércoles en Madrid, en el Auditorio Espacio Fundación Telefónica, donde presentó los resultados de un nuevo estudio: ‘Future Work/ Technology 2050’, que aborda cómo será el futuro del trabajo y la influencia de la tecnología en el mundo. No mucho nuevo bajo el sol que no advirtamos ya y que queda resumido unas pocas líneas arriba. Pero sí profundizó en cómo se sustentará ese salario.

Otros expertos ya han deslizado la idea de que sean las compañías las que costeen tal subsidio, a partir del ahorro en horas trabajadas humanas, o que paguen impuestos en nombre de sus máquinas, de donde las administraciones nutran su caja. Y ahí es donde Glenn hincó el diente, en el sí o sí de “una ‘renta garantizada’ –como la llamó- para la cual tiene que haber un flujo de caja”.

La pregunta es ¿cuándo se alcanzará un flujo de caja que haga sostenible el sueño del descanso humano? “Hay algún experimento en la India, con un millar de personas; también en Namibia, e incluso en Suiza se debate ya sobre eso”, explicó, “pero el coste de la vida actual”, advirtió, “es demasiado alto” para afrontar con éxito una operación de este calibre.

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En este sentido, forzó la necesidad previa de “hacer una proyección de flujo de caja. El coste de la visa sigue subiendo, pero con la robotización”, apuntó, “ese coste se reducirá”. De este modo, vaticinó, “hacia 2030 podría ser posible la financiación del flujo de caja”.

Y mensaje para los más ‘optimistas’. Glenn precisó que “no se trata de quedarse en casa sin trabajar, sino que, al menos, no quede nadie en la calle sin recursos”. Ese sería el mayor logro de la renta o salario universal, y probablemente, emulando a Amstrong, el ‘verdadero gran paso para la Humanidad’.

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups

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