Conocer tu vocación y convertirla en tu trabajo es la mejor lotería que te puede tocar. La garantía casi infalible de que triunfarás en todos los proyectos que emprendas. Pero ¿sabes cuál es tu vocación? Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, le da las claves a Juanma Romero en Emprende TVE.

Cuando un emprendedor vive su proyecto como una vocación no solo consigue ser más feliz, también tiene a su favor un torrente de energía positiva que le ayuda a convertir sus acciones en éxitos. Pero muchos emprendedores no saben si lo que hacen es su vocación. Pilar Jericó explica las dos claves: una, disfrutar mientras se trabaja; dos, sentir que aportamos a terceros. Pero más allá de si sabemos cuál es nuestra vocación, la experta asegura que cualquier trabajo se puede convertir en vocacional haciendo lo que haces y con una actitud determinada que depende fundamentalmente de uno mismo. “Cuando uno vive el trabajo como una vocación disfruta más, le encuentra un sentido y cree que aporta positivamente a la vida de otros (aunque sea haciendo tornillos o limpiando casas). Y repito, todo esto es por ti, porque nos pasamos demasiado tiempo en el trabajo para vivirlo como una condena, o solo por dinero o para que la felicidad quede relegada a las aficiones o a los amigos”.

Pilar Jericó aporta las claves:

1. Una mayor visión del para qué hacemos lo que hacemos.

“Hay un relato que refleja muy bien esta idea. En la época de la construcción de las catedrales, un hombre se encontró con tres picapedreros y les preguntó qué hacían. El primero respondió que picar piedra; el segundo, construir un capitel; y el tercero, construir una catedral. Los tres hacían exactamente lo mismo, pero el sentido era bien distinto”, argumenta la experta, quien expuso que todo ello se logra ampliando la visión de lo que hacemos, como demuestra el estudio de la Yale School of Management. Después de estudiar la motivación de limpiadoras de hospital, peluqueros o empleados de restaurante, se observó que aquellos que lo vivían como una vocación, tenían una visión más amplia: las limpiadoras eran conscientes de que ellas también ayudaban a la mejora de la salud de los enfermos; los peluqueros, que contribuían a que sus clientes ganaran más autoestima… Por tanto, si eres emprendedor pero hay momentos en que las dudas te invaden, apórtale un poquito más de sentido a tu trabajo, preguntando el para qué haces lo que haces, más allá de las tareas concretas. Amplía tu visión. Si tienes un socio u otra persona que te ayude a ello, mejor; pero si no tienes esa suerte, date tú mismo tu respuesta.

2. Crear relaciones personales más amplías en tu proyecto emprendedor.

Como Pilar Jericó explica la vocación se puede producir de dos maneras: porque es un trabajo creativo que te permite expresarte; o porque tienes la capacidad de contribuir a la vida de otros. Lo primero no siempre es fácil, por lo que muchas veces resulta más práctico centrarse en las relaciones personales, es decir, ayudar a las personas de nuestro entorno, como clientes, compañeros, proveedores… no porque esperemos que ellos hagan lo mismo (que a veces el retorno brilla por su ausencia), sino por uno mismo. Eso significa tener un interés sincero sobre las personas, no una apariencia o como instrumento para conseguir más éxito, recomendó la experta.

3. Incrementa el número de tareas que haces y que te aporten sentido

El sentido de contribución puede ocurrir cuando no te ciñes solo y exclusivamente a lo que se supone que hay que hacer. Las limpiadoras del estudio anterior, por ejemplo, también ayudaban al cuidado de las plantas que traían algunos pacientes. No estaba en su descripción del puesto, pero ellas lo hacían gustosamente. Por ello, amplía lo que haces dentro de los márgenes posibles para disfrutar más de lo que haces y encontrarle un mayor sentido.

Si tu ilusión emprendedora ya se ha convertido en el trabajo al que te levantas cada mañana, no lo vivas como un castigo, por muchos mensajes que recibas en este sentido. Todo trabajo puede ser un lugar de aprendizaje, de superación personal, de encontrar personas interesantes y cómo no, de aportarle un poquito de sentido a nuestras vidas. En otras palabras, tu apuesta emprendedora puedes convertirla en una vocación y esto, una vez más, depende fundamentalmente de ti mismo, dice Pilar Jericó, quien finaliza con este consejo para el emprendedor: “Emprender es maravilloso pero también es duro. Si estás en tu vocación las durezas pasarán desapercibidas”.

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