Aconsejan leer la ‘letra pequeña’ antes de embarcarse en una aceleradora

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Al principio, todo promotor de una startup, sobre todo si no cuenta con suficientes recursos ni formación, se plantea dejarse guiar por una aceleradora, que viene a ser, como su propio nombre indica, un instrumento para acelerar la iniciativa en curso. De acuerdo con un calendario establecido, como si se tratase de un programa universitario de Doctorado, la aceleradora mentoriza, forma, educa, tutoriza e inunda de contactos la agenda del emprendedor. El proceso llega a su fin con lo que se conoce como Demo Day.

Todo aparenta ser ventajoso para la incipiente startups y generosidad por doquier por parte de la aceleradora. En el Salón MiEmpresa, cuya séptima edición acoge el Barclaycard Center, los expertos coincidieron este miércoles, no obstante, en recomendar a los emprendedores que lean la ‘letra pequeña’ antes de embarcarse en una aceleradora, no sea que su idea no solo no despegues, sino que quede comprometida.

La Sala ‘Inspiración y Tendencias’ fue el escenario de un debate, moderado por Raúl del Pozo, fundador de Cink Emprende, en el que se habló de startups y, entre otras cosas, su relación con las aceleradoras. Javier Jiménez Marco, director general de Lanzadera, avisaba sin contemplaciones: ¡Ojo con las aceleradoras que dicen que invierten, pues alguien puede entender que invertir es apoyo y billetes y otros solo apoyo”.

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En su opinión, hay que diferenciar entre aceleradoras, incubadoras, etcétera, y, sobre todo, hay que fijarse en “la letra pequeña, porque bajo la misma nomenclatura hay cosas que no son lo mismo”. ¿Qué podría ocurrir? “Podríamos convertirnos en la forma de obtener ingresos por parte de la aceleradora”, siendo nosotros el producto por medio del cual aquella obtendría esos ingresos, contesta Jiménez Marco.

Hiló Enrique Penichet, Founding Partner at Bbooster Ventures, al señalar que en el marco del todavía no suficientemente definido abanico de aceleradoras, “el emprendedor tiene que hacer un esfuerzo adicional para saber qué son”. Es decir, conocer la cuna en la que va a dejarse mecer. Pues “¡cuidado con las aceleradoras que no lo son, que su modelo no es tu éxito, sino cobrarte un alquiler”, sentencia Penichet.

Un problema que no sería si, como apunta Carlos Blanco, fundador del Grupo ITNet, se siguiera en España el modelo estadounidense, país en el que las aceleradoras están claramente fiscalizadas, donde “publican sus datos de fallidas, las que consiguieron ronda, las que no…”.

MARCA PERSONAL

Muy cerca de este espacio de debate, Daniel Romero-Abreu, presidente de Thinking Heads, impartía docencia a los emprendedores sobre marca personal y presencia en las redes sociales. Muy pronto dejaba caer un titular: “En redes, si no tenemos expertise que compartir, abstengámonos de compartir nada”.

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Para Romero-Abreu la gran trampa es relacionar sin más marca personal con redes sociales. Lamenta que “la gente se olvida de lo esencial, que no es tener redes y hacer networking; lo importante es tener algo que aportar”. En su opinión, no pocos emprendedores “confunden las herramientas como un fin en sí mismo”.

Sin embargo, lo ideal es, en primer lugar, “decidir y trabajar en qué campo queremos ser algo”, porque, al final, “lo importante es que seamos expertos para la gente y que al final compartamos ese conocimiento”. “Compartir un expertise es el fin, y si no lo tenemos, abstengámonos de compartir nada”, avisa.

Luis Miguel Belda
Director de Comunicación en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y Redactor jefe en TodoStartups

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