La mujer, más sensible a la luz de las pantallas de dispositivos electrónicos

La mujer, más sensible a la luz de las pantallas de dispositivos electrónicos

Estudios pioneros de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) revelan los motivos por los cuales nuestros ojos están indefensos ante la luz de alta energía que emiten las pantallas de los dispositivos electrónicos y sus causas. En este contexto, las mujeres manifiestan el doble de sensibilidad ocular a la luz de las pantallas de los dispositivos electrónicos, según informa Reticare, compañía española especialista en protección ocular para dispositivos como smartphones, tabletas y ordenadores.

En 2014, Nilo García, experto en la relación entre la tecnología y el comportamiento humano y con más de 60 patentes, ya reflexionaba acerca del comportamiento del ojo y su relación con las nuevas pantallas. “Nos preguntábamos por qué nuestros ojos no reaccionaban a la sobreexposición a la luz de las pantallas de dispositivos electrónicos sabiendo que emiten cinco veces más luz de alta energía y los riesgos que conlleva para el ojo”.

Al hilo de estas reflexiones, Nilo García y la doctora Celia Sánchez-Ramos, de la Universidad Complutense, empiezan a trabajar y tras un año de investigaciones, aparece este estudio preliminar que señala que los sistemas de defensa ante la luz se “desactivan o adormecen” cuando se interactúa con el contenido o la información en las pantallas.

Nuestros ojos no están preparados para defenderse de la luz, concluye el estudio, que subraya que no nos damos cuenta de los efectos nocivos del exceso de luz e incluso, no nos percatamos de algunos síntomas y signos mientras realizamos actividades frente a pantallas.

En las exhaustivas  pruebas preliminares realizadas por la UCM a un grupo de 26 hombres y mujeres  con edades comprendidas entre 21 y 50 años, se analizaron los síntomas de fatiga visual segmentando la muestra en diferentes grupos de edad. La fatiga visual se manifestó en todas las edades, siendo un interesante hallazgo conocer que se ve significativamente incrementada en los mayores de 35 años después del uso de pantallas de dispositivos durante alrededor de dos horas de trabajo/estudio.

Un 92% de los encuestados indicaron que sentían algún síntoma de fatiga en sus ojos de manera frecuente o constante, mientras  que un 42% manifestaba padecer de 1 a 5 síntomas, el 35% de 6 a 10 síntomas y el 15%, más de 10 síntomas.

Como dato relevante, destaca que las mujeres manifiestan el doble de sensibilidad ocular a la luz de alta energía de las pantallas de los dispositivos electrónicos. De hecho, en el estudio y tras analizar las diferencias, en el grado de fatiga visual  en función del sexo, las mujeres expresan el doble de fatiga visual que los hombres (4,24 / 2,13).

También cabe destacar que durante la prueba un 17% de los jóvenes menores de 25 años, manifiesta no sentir ningún tipo de fatiga visual. Es decir, su mecanismo natural de defensa no le alerta del riesgo ocular, fruto de la seducción que ejerce el contenido.

Por otro lado se detectó como cabía esperar, que la fatiga visual aumenta en función del tiempo de observación de la pantalla, incrementando las molestias hasta cuatro veces más desde el inicio hasta el final de la prueba (escala de 0 a 10/15 minutos de lectura en una pantalla). Estas pruebas preliminares indican que se deben tener en cuenta los riesgos ocultos del uso habitual de las pantallas de los dispositivos que  pueden ser una amenaza para nuestros ojos.

“Es por ello que queremos alertar a la población de la existencia de riesgos ocultos debido a la falta de activación de nuestros mecanismos fisiológicos de alarma ante los posibles daños visuales. Entran en conflicto dos procesos psicofisiológicos;  por un lado,  la necesidad de asimilar los contenidos de la pantalla y por otro lado la imprescindible protección del abuso de nuestros ojos. No debemos estar pasivos ante un fenómeno que no podemos obviar ya que existen métodos y dispositivos de protección ocular dirigidos a niños, jóvenes y mayores”, señala la doctora Sánchez-Ramos.

El estudio de la UCM contribuye a entender mejor el  comportamiento del ojo con respecto a la recepción de información y  contenido de las pantallas de los dispositivos. Con este trabajo se hace una nueva aportación al análisis de un hábito tan común y global como es el uso continuado de dispositivos electrónicos destacando que los mecanismos de defensa se “desactivan o adormecen” al estar leyendo contenidos e información en las pantallas.

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