Ladrillo a ladrillo, el reto constante a superar por un emprendedor

Ladrillo a ladrillo, el reto constante a superar por un emprendedor

Leí una vez, que si quieres construir un muro, cuando estás de pie frente al espacio destinado a tal proyecto no puedes pensar en el muro terminado porque te puede parecer algo inabordable. Por el contrario, debes coger en una mano el primer ladrillo, la paleta y el cemento en la otra y colocar ese ladrillo, de la mejor forma que sepas, para que sea el ladrillo mejor colocado del mundo. A continuación, coge el siguiente ladrillo y repite el proceso.

Cuando termine el día, quizás solo hayas colocado esos dos ladrillos pero, por un lado, podrás estar tranquilo porque estarás seguro de haberlo dado todo y, por otra, si has puesto todo tu empeño, todos tus conocimiento y toda tu ilusión en la tarea…probablemente esos dos ladrillos sean, si no los mejores, de los ladrillos mejor colocados en el mundo.

Ahora solo hace falta ser constante, y cada día, centrarte en colocar los ladrillos que toquen de la mejor manera, habrá días que no estés de humor, días que te sientas abatido e incluso días que tengas ganas de darle una patada y acabar con ese maldito muro, pero sí, incluso esos días, consigues poner, aunque sea solo un ladrillo con el mismo empeño…poco a poco, conseguirás tener una base firme sobre la que construir un muro del que te puedas sentir orgulloso.

Así somos (o al menos a mi modo de ver debemos ser) los emprendedores, obreros, hormiguitas, que abren su camino poco a poco, con no pocas dificultades, y que cada día se tienen que enfrentar al desafío de ser los mejores en los suyo. Sin duda esto implica una dificultad a la hora de afrontar el trabajo diario…pero, al mismo tiempo, supone un desafío apasionante que, cualquier emprendedor con un mínimo de ilusión y de fe en su proyecto, estará encantado de superar.

Esta pequeña “parábola” resume las tres cualidades más importantes que un emprendedor debe poseer:

  • Ilusión: son las baterías que te ponen en marcha cada mañana al levantarte y comenzar una nueva jornada laboral, las mismas que te dan ese “subidón” necesario en los días en que tu moral está más baja…
  • Constancia: si colocas durante una semana esos ladrillos perfectos, pero te quedas ahí, nunca tendremos un muro, como mucho una cerca…es más si no te dedicas a subir la altura de tu muro y a cuidarlo, “las inclemencias del tiempo, tus competidores e incluso el inexorable paso del tiempo” te lo echarán abajo…
  • Afán de superación: por desgracia en este mundo tan competitivo en el que vivimos ser bueno en algo ya no es suficiente, o al menos no es suficiente para alguien que quiere vivir de su idea, para eso, necesitas ser el mejor y no solo serlo, sino demostrarlo al mundo. Por eso, cada día hay que tratar de ser un poquito mejor que el día anterior en algo, en tu relación con tus clientes, en tu gestión interna, en tu organización, incluso en tu optimismo a la hora de afrontar nuevos retos

…solo de esta manera será posible que alguien nos pueda felicitar porque les ha encantado, ese maravilloso muro que hemos construido…

Profesional del sector TIC desde hace 15 años, en constante aprendizaje y evolución, desde mis primeros pasos como programador, hasta mis últimos trabajos en Marketing Digital y Comunicación empresarial... Creyente convencido de que... "Si tu no trabajas por tus sueños, alguien te contratara para que trabajes por los suyos"

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