Fintech propicia la banca sin bancos

Fintech propicia la banca sin bancos

La cuarta revolución industrial ha llegado sin hacer ruido, pero está sacudiendo a la mayoría de los sectores empresariales. Sus efectos pueden pasar desapercibidos para el público y para muchos de los directivos, pero esto no significa que no se este iniciando.

Existen estimaciones que consideran que alrededor del 65 por ciento de los estudiantes que inicia su educación en estos momentos acabaran en trabajados en puestos de trabajo que todavía no existen. Esto indica la magnitud de los cambios que se van a producir.

¿Qué va a pasar con los empleados de la banca?

En general en el sector financiero y en concreto el bancario no están al margen de esta nueva realidad tecnológica. Muchas de las entidades recomiendan a sus empleados que, para hacer frente estos cambios, se formen y se reciclen para poder competir en esta nueva era digital.

Son profesionales con experiencia por su trabajo en el sector financiero, pero deben incorporar nuevos conocimientos digitales, esenciales para poder afrontar la transformación que ha llegado a la banca. Además se les va exigir la aplicación de la MiFID II, la directiva europea sobre mercados e instrumentos financieros, a los trabajadores a partir del 2018, obligando a certificar sus conocimientos financieros.

El modelo de comercialización de forma masiva de los productos financieros a través de sucursales se está comprometiendo. Se prevé que en 2019 caiga el número de puntos de venta de productos financieros un 26,13 por ciento y un 22,21 por ciento el de trabajadores del sector bancario.

Sin futuro la comercialización en las oficinas

Durante estos años los bancos han podido colocar cualquier producto o servicio a través de sus extensas redes de sucursales y a la fidelización y confianza de sus clientes. Esta barrera de entrada ha dificultado la entrada de entidades financieras extrajeras.

Los nacidos a partir del 1981, los llamados millenials, no se relacionan con las entidades bancarias de las misa forma que las anteriores generaciones. Los millenials han acelerado el proceso de cambio de mentalidad para el resto de generaciones, que tras la crisis financiera, el rescate público a las cajas de ahorro y los diversos casos irregulares por parte de las entidades, han dejado de ver a su entidad bancaria como un sitio de confianza.

El mercado disruptivo de las fintech

A medida que el mercado proporciona tecnología aplicada a las finanzas accesible desde los dispositivos móviles y dirigida a diferentes consumidores que desean otro tipo de servicios y de relación con estos, las probabilidades de la disrupción aumentan.

Aquí es donde surgen las empresas de innovación financiera o fintech, que buscan proporcionar una experiencia de uso a los clientes de forma mejorada. En España existen alrededor de 120 entidades trabajando en el sector y en el año pasado estas empresas tecnológicas recibieron alrededor de 130 millones en inversiones, aumentando el 40 por ciento respecto al año anterior.

Es decir, vamos a pasar de tener una cuenta corriente vinculada a todos nuestros productos y servicios en una misma entidad, a poder emigrar a operadores tecnológicos que nos permitan usar aplicaciones centralizada todos nuestros productos financieros, diversificando en varias entidades bancarias. Es decir, un multibanco en nuestro dispositivo móvil.

Start-ups Fintech

Las nuevas empresas tecnológicas sean un complemento o competencia de los bancos tradicionales depende del tipo de negocio que estén. Un comprador de productos financieros podría ser un complemento del sector tradicional, si bien obliga a los bancos a ofrecer de forma más transparente sus opciones bancarias atacando a algunos bancos. Otras fintech atacan de forma directa nichos bancarios como sería las divisas.

La mayoría de las empresas son complementarias al negocio del sector bancario, y las que consigan sinergias ofrecerán servicios financieros que puedan integrarse dentro de las diferentes entidades financieras. También las orientadas a gestión y análisis de datos o basadas en la tecnología Blockchain podrán incorporarse a las entidades bancarias.

El Banco Central Europeo no ve bien, en un momento de restauración del sistema financiero y de la confianza que se debe suscitar, la llegada de nuevos agentes, en la propiedad o la gestión, ajenos a las entidades tradicionales. A corto plazo, no se permitirá a entidades distintas de las de depósito captar fondos de reembolsables, que donde está el verdadero poder del sector bancario tradicional.

En Estados Unidos, Reino Unido y Australia son punteras en empresas fintech. Cada año doblan los usuarios de dichas plataformas, normalmente son jóvenes de renta alta, los más apreciados por la banca, pioneros de la desaparición de la moneda. aunque necesitan las nuevas tecnologías para seguir en el negocio.

La banca sólo se mantiene en el monopolio del servicio de créditos ante los obstáculos que existen para el desarrollo de las plataformas de crowdfunding. El dominio de los servicios de pago pasa a las grandes compañías de Internet. Además, las entidades emisoras de monedas electrónicas como el Bitcoin tienen desarrollos tecnológicos que desea la banca.

¿Los usuarios van a ganar o perder?

El cliente financiero va a salir ganando. La tecnología no es un riesgo, sino en realidad una oportunidad, pero se debe realizar una educación financiera para proporcionar indicaciones para el uso de estos nuevos servicios, para que se realice un buen uso y eviten sus abusos. Desde la perspectiva de la supervisión, las tecnología facilita el control y el seguimiento de las operaciones.

La transparencia es mayor y se cada vez se dificultan más las actividades delictivas. El desarrollo de las firma digital y la verificación de identidad a distancia, además de la seguridad de las aplicaciones, son factores imprescindibles para el crecimiento de la nueva forma de relación con los servicios financieros. La adaptación de la normativa a este sector va a marcar quien va a ser el líder fintech a nivel global.

No parece que la banca vaya a desaparecer, lo que se tendrá que ver si se convertirá en un sector sin apenas presencia física o, incluso, otro tipo de entidades bancarias. Por tanto, también existen oportunidades y riesgos en el futuro financiero.

Raúl Jaime es profesor en IEBS Business School en varios programas Máster, emprendedor de Empresa Formación y profesional del sector de finanzas. También investiga sobre la creatividad e innovación en la empresa. Autor del libro "El libro verde del emprendedor colaborativo": http://goo.gl/6zl3EY y del libro "Emprendedor social, ¡Tú puedes!": http://goo.gl/3cA1LG y colaborador programa TV 'Tribuna Finanzas' (México): http://goo.gl/DqJccH .

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