3. La elección del proyecto: idea de negocio

Una de las dificultades que se producen cuando se quiere poner en funcionamiento un proyecto empresarial es que hay emprendedores que se lanzan a la puesta en marcha de negocios que no conocen en profundidad (bien por cuestiones técnicas, bien por desconocimiento del mercado), pudiendo encontrarse con serios disgustos después de invertir y comprometer dinero propio, de la familia o de una entidad bancaria.

Como veíamos antes, no debemos pensar nunca que existen negocios sencillos. Casi nada resulta sencillo, ni cuando se trabaja por cuenta ajena ni cuando se trabaja por cuenta propia.

La elección del tipo de negocio a poner en marcha es el punto de partida de todo proyecto empresarial. La elección de la idea es un factor fundamental dentro del proceso de creación de una empresa y debe ser analizado con atención, no solo antes de la puesta en funcionamiento, como es lógico, sino también durante la vida de la empresa, a los efectos de realizar las adaptaciones oportunas.

Por ello, estar informados resulta esencial. La información y el acceso a la misma es el elemento más valioso que podemos tener. Conocer cuántos competidores tendremos, cuáles son las tendencias empresariales en nuestro territorio, el comportamiento de los consumidores y los elementos que definen el potencial producto o servicio, equivale a estimar y definir sobre un papel las posibles consecuencias de lo que puede ocurrir con nuestro proyecto.

Precisiones

Tampoco nos llevemos a engaño. Estimar es prever un futuro posible. Ello no nos garantiza el éxito de nuestros objetivos, pero sí nos garantiza obviar errores que determinarían el fracaso de nuestro proyecto.

Debemos conocer qué sectores de nuestra economía van a estar en alza y cuáles no, así como la situación del mismo en nuestro más cercano territorio de actuación. Resulta evidente qué tiendas de ropa existen, pero puede suceder que en nuestro barrio no exista ninguna o no exista ropa para un determinado segmento de población (a su vez, puede que en ese entorno no exista un segmento de población potente que determine la necesidad de esa hipotética tienda de ropa).

Son muchos los factores que determinan ese primer arranque de la idea. Por eso, la información es siempre muy valiosa para cualquier persona emprendedora que se inicia por primera vez en la aventura de emprender y poner en marcha un negocio, ya que puede responder a la pregunta de qué negocio pongo en marcha. A veces, no obstante, es mucho más sencillo aparentemente, ya que si decidimos poner en funcionamiento un proyecto empresarial más estandarizado, como, por ejemplo, un despacho de abogados o gestoría de empresas, la cuestión es qué valor añadido puedo ofrecer frente a otros.

Con carácter general, y como señalan numerosos autores, se puede afirmar que la elección de la idea de negocio viene dada por alguno de los siguientes factores:

  • Conocimientos técnicos sobre el mercado, sector o negocio concreto.
  • Simplicidad del negocio.
  • Oportunidades de negocio en mercados poco abastecidos, de nueva creación o con gran potencial de crecimiento.

Por ello, la vocación o necesidad de poner en funcionamiento el proyecto empresarial ha de estar basada en tener un proyecto real y claro en sus elementos. La persona emprendedora ha de conocer el sector en donde se ha de mover, y además ha de conocer, independientemente de ese sector, una serie de variables de creación y gestión de empresas. Adentrarse en un negocio sin poseer unos conocimientos técnicos y comerciales del mercado es algo que nadie se plantea. En igual sentido, podemos saber cómo fabricar sillas, pero podemos desconocer cómo crear y gestionar una empresa que fabrique y comercialice sillas.

Otro aspecto en el conocimiento de nuestro proyecto empresarial es cuantificar adecuadamente su tamaño, y no solo acorde con el mercado, sino también teniendo en cuenta nuestras posibilidades. Existe un principio que no se ha de olvidar: nacimiento y crecimiento racional de la empresa.

Precisiones

Esté atento a la realidad económica y empresarial de su entorno. Lea prensa y revistas especializadas, acuda a jornadas empresariales y, sobre todo, escuche.

Para dotar de esa racionalidad a nuestro proyecto empresarial, a continuación se exponen una serie de aspectos generales que pueden hacer viable nuestra idea de empresa, observando las posibilidades económicas que tenemos de llevarla a cabo para que proporcione los rendimientos suficientes que la hagan sostenible en el tiempo.

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