El 30% de los españoles afirma que no podría vivir sin su smartphone

Fuertes descenso del mercado de los smartphones

La expansión del término ‘nomofobia’ (no mobile fobia en inglés), o miedo a no tener a mano nuestro smartphone, está consolidando sus efectos en la sociedad española. Según una reciente encuesta realizada a más de 1.000 personas mayores de 25 años, “el 34% de los españoles reconoce que el uso excesivo del teléfono y tableta está repercutiendo negativamente en su entorno social”, y sin embargo, para “uno de cada tres, vivir sin su smartphone sería imposible”. Es decir, sabemos que lo usamos mucho, pero no podemos estar sin él.

Es una de las reflexiones que se desprende del estudio desarrollado por la aseguradora de salud Cigna, con el título ‘Cigna 360 Wellbeing Survey‘. En él se atienden dos cuestiones relacionadas con el uso que hacen los españoles de su smartphone: si el tiempo que dedicamos al móvil es saludable (psicológica y socialmente), y si el uso de este tipo de dispositivos entorpece o reduce el tiempo dedicado a otras actividades como pasar tiempo suficiente con los amigos o disfrutar de nuestras aficiones. Es decir, dictaminar si usamos demasiado o no nuestro teléfono.

De media, los españoles pasan tres horas al día mirando el móvil. “El 72% afirma que lo utiliza, principalmente, como distracción o para conectarse a internet”. Es más, casi el 70% indica que el gasto económico que le supone su smartphone “merece la pena”. Las nuevas tecnologías han influido directamente en el contexto social de las personas y en su forma de relacionarse. De hecho, estos dispositivos también pueden producir efectos negativos en la salud, generando respuestas adversas como aislamiento o ansiedad.

Sobre si usamos una cantidad de tiempo saludable nuestro aparato, apenas un 26% de los encuestados piensa que sea así, frente al ya mencionado 34% que opina que afecta negativamente a su entorno. Las facilidades que este tipo de dispositivos ponen a disposición de los usuarios van mucho más allá del concepto social: realización de pagos y transferencias bancarias, seguimiento personal de la salud y el estado físico, compras online, etc.

Uno de los gráficos aportados por el estudio de Cigna sobre el uso del smartphone. | Cigna

Esto desemboca en una necesidad de uso que ha llegado, incluso, a afectar al entorno laboral, tanto por la utilización abusiva del teléfono durante la jornada de trabajo, como por la imposibilidad de desconectar del correo electrónico durante las horas de descanso.

La razón de todo esto es que, aunque las tecnologías facilitan nuevas vías de comunicación y ayudan a mantener la relación con amigos y familiares, estar conectado continuamente interfiere en la socialización fuera del mundo online. Está comprobado que abusar del tiempo en línea reduce la interacción personal, genera distracción y, en términos extremos, puede llevar al individuo a aislarse.

En cuanto a la posibilidad atender nuestras amistades o hobbies, el 45% de los encuestados afirma dedicar las horas suficientes a sus aficiones y el 40% está “más que satisfecho” con el tiempo que pasa con sus amigos. Pese a los buenos datos, a un 24% le gustaría disfrutar más de sus amistades, y al 21% tener más tiempo libre para practicar actividades de su gusto.

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