El futuro del consumo “consolidado” pasa por atender a un consumidor “más exigente y conectado”

EL presidente de la CEOE, Juan Rosell, durante la jornada empresarial sobre el consumo en España.
EL presidente de la CEOE, Juan Rosell, durante la jornada empresarial sobre el consumo en España.

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, aprovechó su cierre de la jornada empresarial sobre el consumo en España para reflejar cómo el consumo privado se irá “consolidando” en los próximos años, pero ante el que hay que tener en cuenta los cambios tecnológicos y sus consecuencias en el consumidor y la competitividad.

El consumo privado “va ligado al devenir de la economía”, ya que representa el 60% del PIB de España. Se han producido una serie de “cambios sociales y demográficos” que, junto con las nuevas tecnologías, han establecido  “nuevas demandas”  de un consumidor “más informado y exigente, más racional, menos impulsivo, y más conectado y vigilante” declaró Juan Rosell, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) durante la jornada empresarial “20 años del consumo en España” celebrada este martes en Madrid.

Los cambios tecnológicos han permitido que el consumidor esté más conectado e informado y “requiere productos más específicos y personalizados”. Tras la crisis se consume con más “planificación” y control, y actualmente es posible comprar “casi cualquier producto en cualquier parte del mundo a través de internet”, señaló Rosell. Por otro lado remarcó que, aunque las perspectivas de consumo privado “son positivas”, su crecimiento (estimado en el 2,5% para el bienio 2017-2018) se ha debido a la desaparición de una demanda “embalsada” y estímulos “transitorios” hasta 2016, como “la rebaja fiscal” o la caída de los precios energéticos.

El presidente de la CEOE recalcó que “el recorrido a la baja en la tasa de ahorro es limitada”, si bien argumentó que la financiación al consumo “seguirá creciendo” apoyada en los tipos de interés “tan bajos” de que disfrutamos, incluso en comparación con los de “hace 20 años”.

Las nuevas tecnologías han creado consumidores más conectados e informados, provocando la “mejora de los servicios asociados al producto” (garantía, calidad, horarios más amplios, servicio a domicilio, atención, sanidad, ecología…). Además, las nuevas formas de pago y la imperante cultura del smartphone en España (cerca de un 90% de la población posee uno, según afirmó Rosell) hacen que el ‘e-commerce’ “cada año” se multiplique “exponencialmente”.

Como consecuencia de la crisis hoy se consume “con mayor planificiación”, favorecida por los cambios tecnológicos y sociodemográficos de los últimos años (cuasi equiparación de la tasa de actividad femenina y masculina, descenso del número de hijos, envejecimiento de la población, disminución del tamaño de los hogares, etc.). A pesar de las consecuencias de la crisis, las perspectivas hablan de un consumo privado que “se va a ir consolidando en los próximos años”. La financiación al consumo representa un total de 75.000 millones de euros en España, lo que equivale al “10% del crédito en los hogares”.

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