“Pongan un Z en su vida ¡ya!”

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(De izda. a dcha.) Iñaki Ortega, Núria Vilanova, Antonio Huertas, Víctor Del Pozo, Begoña Sese y el editor Jordi Nadal, este miércoles en Madrid. | ALBERTO ORELLANA

“Esto no es la cuarta revolución, es La Revolución, que cambiará todo y en la que son los Z quienes nos van a ayudar a liberar todo su pontencial”. Son las palabras de Núria Vilanova, coautora del libro ‘Generación Z: todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials‘, presentado este miércoles en Madrid. Una guía en la que, junto a Iñaki Ortega, director del Deusto Business School, y con la colaboración de la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, se ha intentado exponer las singularidades y los retos que supone entender e incorporar a esta generación 100% digital.

Para Vilanova, fundadora y presidenta de la consultora de comunicación ATREVIA, con el libro pretendían cambiar la realidad intentando que “veamos el enorme potencial que tienen los Z y que lo incorporemos a las empresas y a toda la sociedad”, pública y doméstica. Si tuviera que dar un consejo a las empresas, Vilanova lo tiene claro: “Pongan un Z en su vida y pónganlo ¡ya!”.

En España la Generación Z, aquellos nacidos a partir de 1994 -año en que se liberalizó Internet- supone unos 8 millones de personas. Los Z son más del 25% de la población mundial. El principal reto será, como ha dicho Vilanova, “atraer y retener a los Z”. Prepararse para afrontar la transición de la era digital y lograr incorporar a una generación “con la que se va a convivir durante mucho tiempo en las empresas”, ha apuntado Antonio Huertas, presidente de Mapfre.

El libro marca cuatro ‘íes’ o rasgos identitarios de los Z: innovación, inmediatez, incertidumbre e irreverencia. Junto con los elementos de creatividad, coordinación, ciencia y cambio, se ha desarrollado una excelente radiografía de las oportunidades y retos que presenta este segmento de la sociedad.

Generación Z

Para Vilanova, la innovación y la creatividad suman comunicación. Pero una comunicación radicalmente diferente y que “será clave para aprovechar las ventajas de los Z”. Personas que creen más a Google que a los padres o profesores y amenazan con romper una jerarquía tradicional. Pero no se ha roto, y “hasta las marcas pueden hacerse respetar”, aunque tienen que cambiar de juego y lograrlo ofreciendo unos valores “que comparten con el cliente” y al que pueden ayudar “a hacerse las preguntas adecuadas” frente a la ingente información de internet.

Por su parte, Antonio Huertas, que también ha colaborado con el prólogo del libro, ha explicado que tanto la inmediatez como la coordinación son necesarias. “Los Z están acostumbrados a la prisa y a tomar decisiones rápidas con muchas herramientas, ha señalado. “Desconfían de modelos de equipo rígidos” y, aunque también se coordinan, lo hacen de un modo más relativo a través de la independencia que otorga internet.

Víctor del Pozo, CEO de retail de El Corte Inglés (donde se ha celebrado el evento), ha recordado que los Z, al menos en España, “han vivido siempre en un entorno de crisis e incógnitas de futuro” (cambio climático, economía…). Pero a la par de enfrentarse a esas dificultades, en opinión de Del Pozo la ciencia “les permitirá resolver casi todos los problemas actuales y ser testigos de cambios revolucionarios”.

Son revolucionarios y vienen a alejar de la utopía cambios como la relación laboral y comercial. Se cuestionan lo establecido pero para cambiar las cosas para todos. “¿Quién no quiere tener un horario más flexible?” ha preguntado Begoña Sese, generación Z y termómetro del acierto del libro. Sese, que fue CEO de Adecco por un mes, ha aclarado que “el cambio es bueno, es para todos, pero lo desconocido asusta”. Hay que formar y dialogar “para ver estos cambios como una oportunidad”.

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Presentación del libro ‘Generación Z’ en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana de Madrid. | ALBERTO ORELLANA

Huertas ha señalado que habrá que absorber las diferencias y el cambio de modelo que trae una generación que es digital “en un mundo no 100% digital”. Por eso tienen un espíritu crítico que, aunque “puede asustar a algunas organizaciones” obligará a modificar la cultura empresarial de los últimos 80 años tanto a grandes como a pequeñas empresas para adaptarse a ese importante “volumen de clientes y trabajadores”.

Como clientes serán consumidores “hiperinformados” según ha resaltado Víctor del Pozo. “Saben lo que quieren perfectamente” lo que obliga a reformar a sus vendedores. Y valoran cosas distintas. Por un lado “necesitan cambios constantes de marcas”, lo que obliga a reinventar y modificar mucho cíclicamente el stock. Por otro también han potenciado la llamada economía circular, en la que buscan “disfrutar de cosas sin comprarlas”, con artículos de segunda mano en plataformas como Wallapop.

Como trabajadores, el reto será gestionar a una generación que también estudia, emprende, innova, es autónoma y tiene una serie de valores (concienciada por el medio ambiente, la filosofía de la empresa, oportunidad de aportar su ideas..) y unas formas de comunicarse completamente diferentes al resto de generaciones de una empresa. “Olvidémonos de tiempo de ocio y tiempo de trabajo, para los Z todo está fundido, mezclado”, ha sentenciado Vilanova.

 

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