El “renacimiento de una política industrial” para impulsar el sector manufacturero español

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Bernardo Aguilera, Director de Economía y Asuntos Europeos (izquierda); Guillermo Ulacia, Presidente de la Comisión de Industria y Energía de la CEOE (centro); y Amparo Estrada, vocal de la Junta Directiva de la Asociación d Periodistas de Información Económica (APIE), en la presentación del informe en la sede de la CEOE. |FOTOGRAFÍAS: Marta Peiro

En las últimas décadas, la industria manufacturera de los países avanzados ha sufrido una pérdida de peso debido a la deslocalización de la producción hacia otros países y la externalización de servicios. Sin embargo, actualmente el sector se encuentra en un proceso de recuperación que se ejemplifica en el reciente peso que está ocupando en el PIB de los países europeos. A pesar de ello, España sigue necesitando modificaciones y mejoras en su política industrial para volver a ser competitiva a nivel internacional.

Esta fue la principal conclusión que se pudo desprender de la presentación del informe “La industria, motor de crecimiento: análisis y recomendaciones”, que tuvo lugar en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en Madrid. En el acto se hizo un breve repaso de la situación y el desarrollo de la industria española, y se especificaron los cambios necesarios para garantizar la competitividad del sector.

La industria en nuestro país supuso, en el año 2016, un 14% del PIB y generó un 12.5% del empleo total, lo que en cifras concretas se traduce en 2.3 millones de trabajadores. El trabajo generado es de calidad: el 94.5% de los contratos son a tiempo completo, frente al 83.4% del resto de los sectores. En cuanto a contratos indefinidos, la industria aventaja a los demás sectores con un 78.7% frente a un 73.2%. Además, los empleos se caracterizan por la estabilidad y continuidad en la empresa y por mayores salarios que en el resto de sectores.

Así lo afirmó Guillermo Ulacia, presidente de la Comisión de Industria y Energía de la CEOE, que explicó las razones por las que el sector manufacturero español es fundamental, aparte de la ya citada: posee un efecto arrastre hacia el resto de sectores -por cada euro producido en el sector industrial, éste realiza compras directas al conjunto del tejido productivo por valor de 77 céntimos-; y una gran capacidad para innovar y extender la tecnología que usa al resto de la sociedad.

IMG_7967Como concretó Ulacia, las inversiones del sector en I+D se tradujeron en el año 2015 en un gasto de 6.500 millones. De hecho, puntualizó, el 40% de las empresas con actividad innovadora forman parte del sector industrial, que invierte un 21.7% de su cifra de negocio en este respecto.

Innovar se convierte en algo indispensable, defendió el presidente, en un escenario empresarial que ha sido transformado por la digitalización. Ésta ha traído consigo un necesario replanteamiento de los modos de producir a escala global. Con los cambios tecnológicos, la fabricación de productos se realiza de maneras muy diferentes a las de antaño y con mayor rapidez: han mejorado las tecnologías y las comunicaciones, se han reducido los costes de transporte, y abierto y liberado los intercambios comerciales. También han aparecido nuevos competidores a escala mundial.

Una consecuencia de este nuevo paradigma conocido como la cuarta revolución industrial son las cadenas de valor globales. Consisten en la fabricación de bienes en distintas etapas y países, lo que provoca que “el PIB nacional esté subordinado al posicionamiento estratégico que las compañías tienen en estas cadenas de valor global”, en palabras del experto en Industria y Energía.

Ulacia explicó cómo desde el año 2012 se ha “conseguido frenar la tendencia descendente de menor contribución del valor doméstico en las ventas de productos de nuestras compañías manufactureras”, tras la reducción experimentada por éste entre 1995 y 2005. Con ello, puntualizó, se ha “estabilizado nuestra contribución de valor doméstico. Hemos mejorado nuestra competitividad, tanto de los procesos productivos como de los servicios inherentes a nuestras ventas o a la gestión de compra de materia externa”.

El experto afirmó, ante ésto, que “vamos en la dirección adecuada”. Admitió, sin embargo, que España tiene “difícil” lograr el objetivo marcado por la Unión Europea en 2012 de alcanzar el 20% del PIB para el año 2020. En 2016, tal y como figura en el informe, solo Alemania superaba dicho porcentaje, con un 23%.IMG_7962

A pesar de ello, Ulacia defendió que “lo importante es la naturaleza y la composición de la industria para determinar si somos capaces de mejorar nuestra competitividad y la generación de riqueza en el país. Definir qué tipo de industria, cuáles son los sectores a los que tenemos que aspirar en el corto plazo y cómo evolucionar hacia ellos, cuánto tenemos de valor añadido”. El experto apostó por “reformular el objetivo para alcanzar el valor añadido bruto de forma diferente a la que en este momento tenemos”.

En esta línea, el miembro de la CEOE mencionó una serie de cambios que se deben llevar a cabo para mejorar la competitividad de la industria: lograr un precio competitivo de la energía; desarrollar unas mejores infraestructuras para el transporte y el acceso a los mercados; promover la internacionalización de las empresas nacionales; estimular la innovación, el desarrollo tecnológico y la digitalización; aumentar y mejorar la formación para desarrollar el talento y contribuir a la creación de empleo; crear un marco regulatorio estable y más eficiente; fomentar el redimensionamiento empresarial; impulsar una política fiscal coordinada entre Estado y Autonomías y apostar y trabajar por una legislación sostenible.

De esta manera, Ulacia apostó por un “renacimiento de una política industrial”, o “reindustrialización”, para adaptarse y hacer frente al nuevo paradigma digital reinante en el mundo. Esta misión “debe ser prioridad en la agenda de los políticos”, aseguró, a la vez que pidió un Pacto de Estado.

Para concluir, el presidente de la Comisión de Industria y Energía pidió la implicación de la sociedad española. “Definamos, la sociedad en su conjunto, el modelo social, competitivo que queremos tener y trabajemos juntos para que la industria siga siendo ese motor de crecimiento que fue, es y va a seguir siendo en el futuro”.

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