5. El plan de empresa

5.1. Una primera aproximación al plan de empresa
5.2. Para qué sirve el plan de empresa
5.3. Plan de empresa y viabilidad del negocio
5.4. Los elementos de un plan de empresa
5.4.1. Proyecto empresarial y presentación de los emprendedores
5.4.2. Actividad de la empresa
5.4.2.1. El producto o el servicio
5.4.2.2. El mercado
5.4.2.3. La comercialización del producto/servicio
5.4.2.4. El proceso de producción
5.4.3. Localización de la empresa
5.4.4. Personas que trabajarán en la empresa
5.4.5. Financiación
5.4.5.1. Necesidades económicas del proyecto
5.4.5.2. Identificación y selección de las fuentes de financiación ajenas
5.4.5.3. Plan financiero
5.4.6. Plan de operaciones y puesta en marcha
5.4.7. Aspectos formales del proyecto
5.4.8. Conclusiones del plan de empresa

Una vez que una o varias personas han delimitado la idea, comienza un proceso en el cual ha de estudiarse todo un conjunto de elementos o factores. Estos factores son tanto externos (competencia, demanda, etc.) como internos (capital inicial, capacidad personal, etc.). La culminación del análisis de todos los factores que pueden influir positiva o negativamente en nuestra idea es el plan de negocio o plan de empresa.

El plan de empresa tiene, por tanto, esa vertiente de plan estratégico, de fijación de objetivos y acciones para conseguirlos, así como herramienta de análisis de viabilidad de un negocio y como carta de presentación ante nuevos socios, administraciones públicas y posibles clientes o financiadores. También puede ser un elemento para cualquier empresario que quiera analizar su negocio a los efectos de cambiar cualquier elemento que considere preciso.

El plan de empresa es, por tanto, un documento que identifica, describe y analiza una oportunidad de negocio, examina la viabilidad técnica, económica y financiera de la misma, y desarrolla todos los procedimientos y estrategias necesarias para convertir la oportunidad de negocio en un proyecto empresarial concreto.

Un plan de empresa puede formularse tanto en el momento de la creación de la empresa como si se trata de una empresa ya creada que va a abordar un proyecto de inversión o una modificación estructural.

5.1. Una primera aproximación al plan de empresa

Hay que diferenciar las distintas partes que componen un plan de empresa. Por un lado, tenemos que remarcar la importancia de todas, y, por otro, tener presente que algunas de ellas, en función de la actividad o producto, no van a tener el peso que podrían tener en otros casos. Entre las mismas y para que sirva de primera aproximación, quedémonos con las siguientes:

  • Presentación de promotores.
  • Plan de marketing.
  • Plan comercial.
  • Plan de organización.
  • Organización de recursos humanos.
  • Organización de la producción.
  • Plan económico y financiero.
  • Plan de inversiones.
  • Plan de operaciones.
  • Aspectos jurídicos.
  • Conclusiones y análisis del riesgo.

5.2. Para qué sirve el plan de empresa

Lo primero que hay que advertir es que el plan de empresa representa un esfuerzo para el emprendedor o para cualquier empresario que quiera analizar su negocio. Lo cierto es que poner por escrito todas y cada una de las facetas que hemos adelantado siempre representa un esfuerzo añadido, ya que tememos ser sintéticos, o a la hora de describir algo somos parcos en palabras. Y es que es necesario realizar un esfuerzo de descripción de la idea o del negocio, presentándolo de manera atractiva, de la misma forma en que si estuviéramos al otro lado, nos gustaría recibirlo.

El plan de empresa tiene, por tanto, una serie de funcionalidades, como pueden ser las siguientes:

  • Presentar el proyecto empresarial a cualquier organismo, entidad o persona con la que nos relacionemos y nos pida una descripción del proyecto. Incluso se puede fragmentar dando una parte del mismo en función de la utilidad que tenga ese interlocutor. Es una buena carta de presentación del proyecto que puede servir, además, para solicitar soporte financiero, buscar nuevos socios y contactar con proveedores. Piense que puede ser clave para presentarlo a entidades financieras a la hora de negociar posibles créditos, demostrando el rigor y la profesionalidad de los emprendedores.
  • Poder optar a las ayudas que ofrecen las administraciones públicas, ya que, habitualmente, nos van a pedir un plan de viabilidad y, siempre, la descripción de lo que hacemos o vayamos a hacer.
  • El plan de empresa nos sirve para obligarnos a iniciar el negocio con un mínimo de coherencia, a descubrir y corregir fallos en la planificación aumentando las posibilidades de éxito. Es este el momento en el que debemos equivocarnos. Es aquí donde el riesgo se minimiza sobre el papel.
  • El plan permite que si son varias las personas que van a poner en marcha el proyecto, se involucren y participen en la elaboración. En este sentido consolida el compromiso y la motivación por llevar a cabo el proyecto.
  • Finalmente es la primera prueba de fuego del esfuerzo, de la organización, planificación y rigor del emprendedor.

El plan de empresa nos permitirá descubrir si la idea tiene posibilidades de hacerse real, o, por el contrario, es arriesgada.

A través del plan se deben definir los siguientes aspectos de la empresa, con el máximo detalle posible, entre otros:

  • La actividad que queremos desarrollar.
  • El mercado al que nos vamos a dirigir y las estrategias que se van a utilizar para introducirnos.
  • La competencia existente.
  • Los objetivos que se desean alcanzar y los medios que debemos generar para conseguirlos.
  • Los recursos financieros que se van a utilizar tanto para la puesta en marcha como para el mantenimiento de la empresa.
  • Las fuentes a las que se va a recurrir para cubrirlos.
  • Las instalaciones y equipos técnicos necesarios.
  • La modalidad legal más adecuada para el arranque del negocio.
  • El personal necesario.

5.3. Plan de empresa y viabilidad del negocio

Los inicios de cualquier empresa parten de imaginar y pensar algo concreto. Ese algo concreto se centra en lanzar un producto o servicio que nadie está comercializando o que está siendo mal comercializado, o que no existe, o que existe, pero se puede mejorar incidiendo en diversos elementos del mismo que lo diferencien, innovando o transformándolo en alguna utilidad que cubra necesidades del mercado.

Las estrategias más frecuentes que debemos manejar para interrelacionarnos con nuestros potenciales consumidores y entrar a competir en el mercado son:

  • Precios más competitivos.
  • Dar servicios complementarios.
  • Dar un mejor servicio o mejorar el producto.
  • Estudiar nuevas necesidades que satisfagan el nuevo producto/servicio.

Todos estos elementos, que forman la idea de negocio, deben plasmarse de forma concreta en un plan de empresa que contemple todas las posibilidades y variables del proyecto y analice la viabilidad del mismo.

Un plan general describe globalmente todos los elementos de una empresa o un proyecto, pero, como decimos todos los autores, no debe ser farragoso ni caer en un excesivo detalle. En resumen, debe demostrar la simplicidad y la viabilidad de la idea.

En la práctica, un plan general se puede desglosar en varios planes específicos, con sus consiguientes análisis. El plan general da una perspectiva global clara del contenido del proyecto empresarial que se pretende desarrollar.

Los planes técnicos más frecuentes en el ámbito de la empresa son el plan de viabilidad económica, el plan de viabilidad técnica, el plan comercial o de marketing, el plan de recursos humanos y el plan de operaciones.

  • Plan de viabilidad económica. Se analiza la capacidad de generación de recursos suficientes para cubrir los gastos de la empresa, así como la rentabilidad de la inversión realizada.
    Suelen utilizarse varias herramientas de planificación económica y financiera. Las principales son:

    • Cuenta de tesorería. Analiza los cobros y pagos de la caja de la empresa. Su estudio se hace mes a mes o como máximo trimestralmente.
    • Presupuesto económico o cuenta de resultados provisional. Estudia anualmente los ingresos obtenidos por la empresa y los gastos e inversiones a los que se han destinado esos ingresos.
    • Balance provisional. Analiza el equilibrio entre los bienes, el dinero en caja, las mercancías y los saldos de deudores que tenemos y los créditos y saldos acreedores a los que debemos hacer frente.
  • Plan de viabilidad técnica. Describe el proceso de producción o de prestación de servicio y se analiza la competencia técnica del emprendedor para llevarlo a la práctica.
  • Plan comercial o de marketing. Analiza la situación del mercado que se desea abordar: análisis de los consumidores de nuestro producto o servicio, los argumentos de venta, las ventajas competitivas de nuestro producto/servicio frente a la competencia, la política de imagen, la publicidad y los canales de comercialización.
  • Plan de recursos humanos y plan de operaciones. El primero describe el organigrama y la definición de puestos de trabajo, así como las necesidades de contratación.
    El segundo especifica el calendario de puesta en marcha de la empresa, los pasos sucesivos que se van a ir dando para ponerla en funcionamiento y el tiempo y los recursos materiales y personales que se van a invertir en cada paso y los responsables de su ejecución. Muy relacionado con los planes anteriores, se analizan también las necesidades económicas específicas para cada paso.

5.4. Los elementos de un plan de empresa

No existe un guion fijo y preestablecido que se deba seguir obligatoriamente a la hora de redactar un plan general de empresa. El plan de empresa, como documento de análisis, debe estar al servicio de la idea de negocio. Por lo tanto, su contenido se adaptará a las necesidades de análisis y presentación del proyecto empresarial.

No obstante, el plan debe contener una información clara y suficiente sobre las diversas áreas y aspectos del proyecto. Los elementos que pueden componer un plan de empresa son los siguientes:

5.4.1. Proyecto empresarial y presentación de los emprendedores

En este apartado se incluirán, de manera general, las siguientes cuestiones:

  • Definición de las características generales del proyecto en marcha, a qué nos vamos a dedicar, motivos y razones.
  • Resumen del proyecto: inversión total, recursos propios y ajenos, proyección de ventas, resultados estimados, localización, etc.
  • Presentación de los emprendedores: formación, experiencia empresarial, etc. Perfil profesional de los promotores.
    Siempre que estudiemos la viabilidad de un negocio debemos tener presente un análisis realista de los promotores, de su experiencia y de la experiencia en el sector. Por lo tanto, en este apartado del plan se incluirán a las personas que están detrás del proyecto. Se deben indicar sus:

    • Conocimientos generales y formación.
    • Experiencia profesional y cuantos datos sean posibles para demostrar su competencia.
    • Experiencia empresarial.

Por supuesto que estos datos son orientativos, pudiendo incluirse otros que puedan resultar atractivos como presentación.

5.4.2. Actividad de la empresa

5.4.2.1. El producto o el servicio

  • Definición de las características del producto o servicio que va a ser objeto de la actividad de la empresa.
  • Mercado al que va dirigido y necesidades que cubre.
  • Características diferenciadoras respecto a los productos y servicios de la competencia.

Precisiones

Respecto a las características diferenciadoras, debemos convertirlas en ventajas competitivas, recalcando claramente qué nos diferencia de la competencia y nos hace superiores a ellos, bien por precio, calidad, adecuada localización del negocio, red de relaciones que podemos tener en el sector, rapidez en la entrega de los productos/servicios, mayor respeto medioambiental, o mayor capacidad técnica.

  • Normas que regulan la fabricación o comercialización del producto, o la prestación del servicio. Si las hay.
  • Protección jurídica. Debemos estar atentos a la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal y normativa correlativa a esta cuestión importante, así como a las normas de protección del consumidor.

5.4.2.2. El mercado

  • Definición del mercado al que se dirigirá el producto o servicio: dimensión, localización, consumo, estructura, tipo de clientes, mercado real y mercado potencial.
  • Previsión de la evolución del mercado.
  • La competencia: identificación de las empresas competidoras, características de las mismas, posición en el mercado, ventajas e inconvenientes del producto o servicio con respecto a la competencia.
  • Participación prevista en el mercado.

5.4.2.3. La comercialización del producto/servicio

  • Presentación del producto o servicio.
  • Determinación del precio de venta.
  • Penetración en el mercado. Canales de distribución. Red comercial.
  • Marketing.

Precisiones

La actividad comercial de la empresa debe estar dirigida en función de un sistema de técnicas de marketing que, aunque no son una ciencia exacta, son útiles para desarrollar esta labor. El marketing analiza toda una serie de factores interrelacionados, como el producto, la distribución del mismo, la comunicación y el precio. Y, sobre todo, piense en sistemas de visibilidad de la empresa y producto a través de nuevas tecnologías, presencia web de nuestro proyecto, presencia en redes sociales y profesionales que pueden ayudar a lograr presencia en el mercado si se hace de la forma adecuada.

  • Acciones de promoción: publicidad, catálogos, descuentos, etc.
  • Previsión de ventas.
  • Garantías, servicio técnico, servicio posventa.

5.4.2.4. El proceso de producción

  • Determinación del proceso de fabricación.
  • Selección de instalaciones y equipos necesarios.

Precisiones

Han de especificarse con detalle los medios técnicos con los que deberá contar la empresa para ejercer su actividad. Esta descripción de medios tiene una especial importancia en las empresas industriales o las de servicios tecnológicos avanzados. No obstante, en las empresas comerciales o de servicios también es importante prever las necesidades en cuanto a locales, mobiliario e instalaciones. Pero, en ocasiones, la empresa puede plantearse no producir ella misma los productos, sino subcontratar su fabricación a una segunda empresa. Este método de funcionamiento bajo patente o licencia de la empresa promotora puede ser de gran beneficio.

  • Aprovisionamiento: materias primas, proveedores, suministros básicos, etc. Se deben gestionar las compras de manera que en todo momento se pueda disponer de materias primas o productos necesarios, asegurándose de su reposición en plazos concretos y con el menor coste posible. Para ello es necesario seleccionar los posibles suministradores.
    Decidir el volumen de materiales de producción o mercancías que se van a almacenar dentro de la empresa tiene una importancia fundamental, ya que, al tener inmovilizado un material que no es transformado inmediatamente en productos vendibles, es como si se tuviera dinero del que no se percibieran beneficios ni intereses.
  • Gestión de stocks: materias primas, productos intermedios, productos terminados.
  • Control de calidad. Aseguramiento de la calidad. Procesos.

5.4.3. Localización de la empresa

  • Criterios de localización. La ubicación territorial de nuestra empresa tiene una importancia fundamental tanto por la cercanía con nuestro mercado o líneas de distribución, como por los diferentes costes que puede generar tanto en la ubicación física de la empresa como los originados por el personal contratado.
  • Terrenos, edificios, instalaciones.
  • Comunicaciones e infraestructura.
  • Ayudas públicas para la localización.

5.4.4. Personas que trabajarán en la empresa

  • Puestos de trabajo que se van a crear. El tamaño de la empresa está estrechamente ligado a:
    • El tipo de actividad empresarial.
    • El producto o servicio comercializado.
    • El mercado.

    La dimensión óptima de la empresa es la resultante de combinar la atención necesaria a las actividades productivas o de servicio de la empresa en cada momento con un nivel de costes e inversión internos ajustado e inferior al volumen de ventas real, que permitan una amortización y rentabilidad de lo invertido. No podemos ni debemos contratar a mucho personal al inicio del negocio, que es cuando precisamente no tenemos cartera de clientes o aún somos desconocidos en el mercado y, en consecuencia, el ingreso es bajo. La distorsión en la dimensión de una empresa implica fundamentalmente costes superfluos o pérdidas de negocio.

  • Distribución por categorías y asignación de responsabilidades. Es necesario analizar cada uno de los puestos de trabajo que precisa la empresa a los efectos de distinguir lo esencial de lo superfluo. Para ello es preciso analizar los mismos y desglosarlos en los siguientes aspectos, como son tareas que debe realizar, funciones y responsabilidades de cada uno, lugar de trabajo, medios de trabajo, herramientas, máquinas y horarios.
  • Perfiles de las personas que se van a contratar: conocimientos…
  • Selección de personal.
  • Formas de contratación.
  • Previsiones de crecimiento de empleo y formación.

5.4.5. Financiación

Veamos con un poco de detalle este elemento que tanto preocupa a todas las personas que inician un negocio.

5.4.5.1. Necesidades económicas del proyecto: recursos propios, recursos ajenos e inversiones

Para financiar la constitución y las inversiones iniciales de la empresa, los emprendedores pueden contar con un capital propio que han aportado. Sin embargo, este capital inicial no puede cubrir todas las inversiones necesarias. Por ello deben hacer frente al resto de los gastos de puesta en marcha con capital ajeno (préstamos de entidades financieras, ayudas de las administraciones, etc.).

Los emprendedores deben estudiar la mejor oferta financiera existente en el mercado, en función de la conveniencia para su empresa y de los recursos de que se dispone.

Las ofertas más frecuentes son:

  • Préstamos bancarios.
  • Leasing.
  • Líneas de crédito.
  • Descuento comercial de efectos.

Vistas las diferentes posibilidades, no podemos olvidar que cada una tiene un tipo de condición, y que, en cualquier caso, debemos ser cautos a la hora de definir la cantidad máxima que se debe financiar. En este sentido, aspectos como los siguientes que enumero deben ser previstos dentro de nuestro plan:

  • Plazo de amortización (plazo en el que debemos completar el pago de la deuda y sus intereses).
  • Existencia de un periodo de carencia (si tenemos un periodo entre la concesión del dinero y el comienzo de devolución del mismo, en el cual no estamos obligados a realizar ningún pago a cuenta).
  • Tipo de interés.
  • Garantías como condiciones que se exigen para la concesión de la financiación (solicitud de avales o la hipoteca sobre algún bien de la empresa o de las personas que lo solicitan).
  • Tiempo que tarda la entidad a la que hemos solicitado la financiación en decidir su concesión y en poner el dinero a nuestra disposición.

Estos recursos de financiación tienen que utilizarse para hacer frente a las inversiones necesarias para poner en marcha el proyecto empresarial. Estas inversiones se deben reflejar en el plan de empresa, en concepto de presupuesto de inversiones, y pueden ir desde las más sencillas y de fácil acceso, a las más complejas y caras.

Parte de las inversiones necesarias se dirigirá a la compra de activos permanentes, como, por ejemplo, inversiones en locales, maquinaria, instalaciones, etc.

El resto de las inversiones se destinará a cubrir activos consumibles. Estos activos (materiales) están constituidos por todo lo relacionado con el desarrollo corriente de la actividad empresarial (materias primas, envases, productos listos para la venta, etc.). Es lo que denominamos activo circulante.

5.4.5.2. Identificación y selección de las fuentes de financiación ajenas al emprendedor: banca, leasing, etc.

Entre las fuentes de financiación a las que la empresa puede recurrir están:

  • Entidades financieras y bancos.
  • Cooperativas de crédito.
  • Sociedades de leasing.
  • Sociedades de factoring.
  • Aplazamiento de pagos a proveedores.
  • Cobro anticipado a clientes.
  • Sociedades de capital-riesgo.

5.4.5.3. Plan financiero: previsión de tesorería, cuenta de resultados provisional, balance provisional

El plan económico y financiero es la piedra angular que justifica la viabilidad de un negocio. Lo primero que se debe tener muy claro son los datos económicos y gastos de inicio en los que basamos todo el cálculo de resultados del proyecto. Son gastos determinados o de fácil acceso. Ya están ahí. Entre otros podemos señalar un listado de precios y costes a título de ejemplo que puede que se apliquen en su proyecto, pero seguro que hay otros.

  • Alquiler de oficinas.
  • Suministros básicos de luz, teléfono, agua o gas.
  • Salarios medios por puesto de trabajo. Recuerde que debe incluir el suyo propio, como señalábamos anteriormente.
  • Costes de Seguridad Social.
  • Mercancías y materias primas.
  • Embalaje y almacenaje.
  • Costes de distribución.
  • Limpieza.
  • Seguridad.
  • Gestoría.
  • Seguros.
  • Reprografía.
  • Gastos de representación (comidas o cenas de trabajo).
  • Publicidad.
  • Mensajerías.
  • Tipos de interés vigentes para créditos, préstamos, descuentos de facturas.
  • Otros costes financieros añadidos.
  • Coste de impuestos municipales, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles.
  • Inflación prevista.
  • Porcentaje de impuestos sobre el beneficio.
  • Porcentaje de retenciones sobre la facturación.
  • Campañas de publicidad y material publicitario, como camisetas, mecheros.
  • Papelería corporativa, como tarjetas, y papel de la empresa.
  • Página web de la empresa.
  • Diseño de productos o servicios.
  • Registro de marcas y logos.

Una vez recabada toda esta información económica, se determinarán los ingresos (las ventas) que se vayan a tener en el periodo de tiempo sobre el que se analicen las cifras de resultados.

Normalmente, las previsiones de ingresos y gastos se realizan de uno a tres años como mínimo, mientras que las previsiones de ventas se realizan mes a mes de forma habitual.

Precisiones

Los ingresos no serán los mismos cada mes, ya que las ventas son normalmente estacionales. Se venderá más en unos meses que en otros. Y, obviamente, al comienzo del negocio se tienen pocos ingresos y estos deberían ir aumentando poco a poco a lo largo del periodo de tiempo.

Fijados los ingresos, debemos determinar los gastos imputables a los periodos:

  • Unos gastos pueden ser fijos, como los gastos derivados de la contratación de trabajadores, el alquiler del local, los costes financieros, los gastos de limpieza.
  • Otros gastos serán variables, dependiendo del nivel de actividad desarrollada, como pueden ser el consumo de energía, gastos de transporte, de mercancías compradas, de campañas de publicidad.

Tras determinar los gastos para ese periodo, se realizará el cálculo de diferencia entre ingresos y gastos. Y en función del resultado positivo o negativo, tendremos que adoptar, en su caso, las medidas, que pueden ir desde la reinversión de beneficios, ampliación de capital, solicitud de más financiación o bien determinación de la inviabilidad del negocio.

Asimismo, es preciso determinar la previsión de tesorería, que no es sino una estimación de ingresos y gastos de forma mensual, y el dinero que en este corto plazo precisamos para hacer frente a los pagos más inmediatos.

En función de los resultados de la previsión de tesorería, diseñaremos un presupuesto financiero, que viene a determinar si necesitamos una financiación temporal que cubra necesidades de pagos o no, como, por ejemplo, una línea de crédito.

El establecimiento de este presupuesto financiero, que calcularemos partiendo del presupuesto de pérdidas y ganancias y del presupuesto de tesorería, ha de complementarse con el conjunto de inversiones que va a tener que realizar la empresa en bienes y derechos, tanto materiales como inmateriales, para poder poner en marcha la empresa. Todos estos datos forman el activo del balance.

Frente a él, deberemos determinar las fuentes de financiación que utilizaremos para adquirir y mantener dichos activos, con independencia de que esa financiación sea propia o ajena, y los resultados del ejercicio y su aplicación (a reservas, a nueva inversión o a reparto de beneficios). Este segundo grupo de datos es el pasivo del balance.

Precisiones

Una vez determinados todos estos datos económicos y financieros, obtendremos una serie de cifras que nos indicarán la rentabilidad de la inversión realizada, y cuya lectura por parte del emprendedor ha de ser realista.

5.4.6. Plan de operaciones o de puesta en marcha

Bajo esta denominación, definiremos las actuaciones de puesta en marcha de la empresa, definición del calendario y plazos máximos para la ejecución de cada una de las acciones que componen dicha puesta en marcha.

Poner en funcionamiento un proyecto empresarial consiste en determinar las acciones necesarias para conseguir el objetivo, acciones que, en unos casos, serán dependientes unas de otras para que las siguientes puedan realizarse y, en otros casos, serán independientes, de manera que puedan ejecutarse de forma paralela.

Uno de los riesgos de la puesta en marcha de una empresa es que determinados pasos se vayan dilatando en el tiempo, entorpeciendo o paralizando el desarrollo del proyecto empresarial.

Por ello, una parte importante del plan de operaciones es planificar nuestras acciones en el tiempo, y, en este sentido, resulta prioritaria la plasmación en un calendario. Ello nos permitirá ver los pasos que tenemos que dar de forma sucesiva o en paralelo para poner en marcha el negocio, permitiéndonos ver de forma realista cuáles son importantes y cuáles son accesorios. Todo ello nos conducirá a tener una fecha estimativa del inicio de nuestro negocio. Y en el desarrollo de este calendario de puesta en marcha, llevaremos una asignación de materiales, recursos económicos y personales, que, a su vez, nos permitirá calcular los costes y la necesaria asunción de pagos en función de los costes.

5.4.7. Aspectos formales del proyecto

Todo plan de empresa debe contemplar una serie de cuestiones relacionadas con la forma jurídica y trámites administrativos, tanto generales como específicos, que puedan afectar a su puesta en marcha o actividad. Resulta posiblemente el aspecto más irrelevante a desarrollar en el plan de empresa, pero igualmente resulta uno de los aspectos más importantes para el emprendedor. Y no anda desencaminado, ya que aspectos como la elección de la forma jurídica, la modalidad empresarial que elegiremos para plasmar en la realidad nuestro proyecto, resulta un aspecto fundamental en la gestión empresarial, ya que no solo se trata de prever y conocer las características de cada modalidad y ajustarla a las circunstancias personales del promotor, sino también de conocer aspectos de gestión, obligaciones formales, repercusión fiscal de los resultados económicos derivados de la actividad empresarial, o cómo afecta el ser empresario a una persona casada.

Precisiones

A partir del momento en que decide crear una empresa e inicia relaciones jurídicas con otras personas, alquilando un local, obteniendo una provisión de material, una exclusiva de distribución, etc., hay que tener presente que es altamente recomendable que refleje por escrito todo acuerdo al que se llegue con esas terceras personas. No se trata de no fiarse de nadie, sino más bien de «vigilar la confianza en el tráfico empresarial». Y qué mejor que reflejar por escrito, al inicio (y al final) de una relación profesional mercantil, las propuestas avaladas por la palabra dada. La mejor prueba de esa buena fe es reflejar por escrito lo acordado. Ello evitará posteriores disgustos, al tener pruebas para reclamar los daños y malentendidos que nos pudieran producir.

5.4.8. Conclusiones del plan de empresa

Es conveniente cerrar el plan de empresa con un resumen que recoja las conclusiones de lo analizado anteriormente. Debemos enfrentarnos a la realidad de los medios y capacidades con las que contamos para el desarrollo del proyecto.

Precisiones

Un aspecto fundamental que el emprendedor ha de tener en cuenta es que en todo plan de empresa habrá elementos positivos y negativos, pros y contras. No obvie ni unos ni otros. El plan de empresa ideal, en el que todo es favorable, optimista, positivo, es algo de lo que deberíamos desconfiar en cualquier caso.

Existen numerosos instrumentos que nos permiten, de una forma bastante gráfica o expresiva, determinar el nivel de viabilidad de la empresa y supervivencia futura. Todas estas herramientas no constituyen fórmulas matemáticas que inexorablemente nos encaminan al éxito o al fracaso.

Por el contrario, tienen numerosas lecturas, y, en definitiva, han de recoger de forma textual los factores positivos y negativos del plan. Una de las más utilizadas es el análisis DAFO, que no es sino un análisis crítico del proyecto en que se plasman los pros y los contras del mismo, y que, conforme a su denominación, se incluyen en debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades.

  • Debilidades. En la primera parte del análisis, expondremos los puntos débiles de nuestro proyecto, nacidos de nosotros mismos, de la situación personal de los socios, de la capacitación técnica y profesional de los emprendedores o de las debilidades financieras del negocio. Tiene, por tanto, un componente interno y no externo.
  • Amenazas. Comprende las amenazas externas a nuestro proyecto y que pueden derivar de factores ajenos a nosotros mismos, como nueva legislación que afecte al proyecto, cambios en los usos o gustos del consumo, inseguridades en los precios del producto o servicio, etc.
  • Fortalezas. Se ha de indicar cuáles son los puntos fuertes y ventajosos del proyecto frente a la competencia. Tiene un carácter de presente, partiendo del producto o servicio tal y como lo hemos diseñado.
  • Oportunidades. En este apartado se describirán las oportunidades del proyecto o de su ampliación, como consecuencia del mismo o su desarrollo. Tiene un carácter de futuro o de previsión de futuro.

La ventaja de esta forma de análisis es su sencillez, consiguiendo plasmar ideas concisas de cara a evaluar la viabilidad del negocio. De esta forma, este análisis se suele encuadrar en una tabla como la que aparece a continuación.

Tabla 1. Análisis DAFO

Debilidades. Análisis interno

  • 1.º ¿Tienes problemas de recursos de capital?
  • 2.º ¿Qué factores pueden ser percibidos como una debilidad/carencia por parte de tus clientes potenciales?
  • 3.º ¿Qué factores podrían reducir el éxito de tu proyecto?
  • 4.º ¿Qué se podría mejorar?

Ejemplos:

  • Recursos financieros limitados.
  • Instalaciones inadecuadas.
  • Servicios limitados.
Fortalezas. Análisis interno

  • 1.º ¿Qué ventajas competitivas tiene tu proyecto?
  • 2.º ¿Qué cosas sabemos hacer mejor que cualquier otro?
  • 3.º ¿A qué recursos materiales y humanos tienes acceso?
  • 4.º ¿Qué factores pueden ser percibidos como un beneficio por parte de tus clientes potenciales?

Ejemplos:

  • Recursos financieros adecuados.
  • Capacidad directiva.
  • Equipo cualificado, motivado y comprometido.
  • Servicios personalizados.
  • Desarrollo de tecnologías novedosas.
  • Establecimiento de estrategias de desarrollo y crecimiento.
Amenazas. Análisis externo

  • 1.º ¿A qué obstáculos se enfrenta tu proyecto?
  • 2.º ¿Qué están haciendo los competidores?
  • 3.º ¿Te pueden surgir nuevos competidores?
  • 4.º ¿Qué disponibilidad de personal cualificado, especializado y/o capacitado existe en el mercado para incorporarse a tu proyecto?
  • 5.º ¿Puede alguna de las debilidades afectar seriamente al desarrollo de tu proyecto?

Ejemplos:

  • Debilidad ante competidores con experiencia.
  • Costes tecnológicos elevados.
  • Dificultad para encontrar personal técnico cualificado.
Oportunidades. Análisis externo

  • 1.º ¿Cuáles son las tendencias del mercado?
  • 2.º ¿Existe una coyuntura favorable para el desarrollo de tu proyecto?
  • 3.º ¿Qué cambios tecnológicos se están presentando en el mercado?
  • 4.º ¿Qué cambios se están produciendo en la normativa legal y/o política?
  • 5.º ¿Qué cambios se detectan en los patrones sociales y estilos de vida?

Ejemplos:

  • Apoyo institucional.
  • Disponibilidad de ayudas y subvenciones oficiales.
  • Desarrollo de tecnologías novedosas.
  • Suplir necesidades no satisfechas.
  • Ofrecer servicios nuevos e innovadores.
  • Crecimiento del mercado.

Fuente: Martín Armario, E.; Barrosos Castro, C.; Cossío Silva, F.; Galán González, J. L. y
Morales Campos, M. E.: Manual de creación y gestión de empresas,
Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), 2011.

Precisiones

El plan de empresa debe ser:

  • Breve (no más de 40 hojas), aunque dependerá del proyecto.
  • Redacción clara y concisa (utilizar esquemas, fotos, gráficos y dibujos explicativos).
  • Coherente (todas las partes del plan deben encajar).
  • Equilibrado.
  • La información que contiene debe ser real, ordenada, actual, contrastada y justificada con cifras reales y actuales.
  • Presentación cuidada.

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