10 indicios para saber si un Socio te conviene … o no por @EstrellaBinaria

    Alfonso Pantoja - Blogger en TodoStartupsUna de los primeras decisiones que se plantean a la hora de emprender un proyecto startup es escoger a aquellas personas que nos acompañarán como socios durante el viaje que supone llevarlo a cabo.

    Cuando se trata este tema lo más habitual es enumerar los perfiles de nuestros futuros socios sin llegar más allá.
    Este criterio a seguir es obvio ya que si tu proyecto requiere de un experto en un campo concreto y tú no lo eres está claro que debes buscar a una persona que pueda ayudarte en dicho campo.

    Así mismo lo que se busca en aquellas personas con las que nos gustaría contar no tiene mucho secreto (capacidad de sacrificio, capacidad de asumir retos, etc.) pero en la práctica esto es muy complicado de evaluar, incluso si ya conocíamos a dichas personas anteriormente. Es más, incluso las personas que sabemos que cumplen dichos requisitos no tienen porqué funcionar en nuestro proyecto.

    Por ese motivo la única forma de evaluar si hemos escogido bien a nuestros socios es que el proyecto se haya iniciado. La buena noticia es que existen ciertos comportamientos e indicios que nos indicarán cual de nuestros socios no nos conviene y no hará falta esperar largo para tiempo para saberlo.

    Contar con los socios equivocados y prolongar la situación en el tiempo es un riesgo enorme y conviene evitar a toda costa que se produzcan situaciones que hagan fracasar el proyecto startup o que incluso éste no se lleve a cabo

    Así pues si se observa alguno de los siguientes comportamientos en vuestros socios es hora de plantearse su salida del proyecto antes de que el daño sea demasiado grande:

    1. Poca actividad:

    Observable con actitudes tales como el no aportar ideas, alargar innecesariamente las tareas que se tienen encomendadas, no responder a los mails, no ser capaces de sacrificar tiempo de ocio para dedicarlo al proyecto, no “remover cielo y tierra” en busca de contactos/clientes/ayuda, etc.

    2. “Mucho ruido pero pocas nueces”:

    Observable en personas que hablan con entusiasmo sobre las cosas que se deberían hacer, lo que se podría hacer en el futuro, con quien se podría hablar para buscar apoyos, etc. pero para ellos nunca llega el momento de llevar a cabo aquellas acciones que son necesarias para seguir avanzando.

    3. “Hacer el funcionario”:

    Es la típica actitud de terminar las tareas encomendadas para posteriormente no realizar ninguna tarea más hasta que no queda más remedio que hacerlas aún sabiendo con antelación que se podían adelantar otras tareas que iban a ser necesarias.

    4. Funcionar a golpe de tambor:

    Personas que no realizan las tareas a no ser que alguien se las encomiende a pesar de que cuentan con la información necesaria para conocer todo lo que hay que hacer para finalizar el proyecto.

    5. No creer en lo que se está haciendo:

    Personas que expresan que personalmente no le ven utilidad a lo producto que se está desarrollando aunque entienden que para otros pueden ser útil (un socio debe creer al 100% en el proyecto de lo contrario su motivación y aportaciones jamás serán del nivel esperados).

    6. Ocultar información:

    En un ambiente donde todo lo relativo al proyecto debe ser compartido entre los socios no es admisible que algunas personas mantengan su actividades del proyecto de forma “privada” siendo no visibles para los demás (o lo que es lo mismo: los demás no saben en que se anda metido). Así mismo tampoco es aceptable que una persona mantenga su parcela de su trabajo de forma opaca (como por ejemplo ignorando las peticiones de que proporcione el trabajo realizado).

    7. No expresar claramente las motivaciones, intereses, problemas o dudas:

    Siendo una relación entre socios perfectamente horizontal si observamos que una persona no es transparente y no expresa sus objetivos e intereses personales dentro del proyecto o que jamás plantea sus dudas o problemas sobre el mismo (o lo hace forma parcial o poco clara) es un claro signo de alarma. Las personas pueden tener objetivos, intereses personales y formas de pensar diferentes sin embargo el no expresarlos no debe significar automáticamente para los demás que son los mismos que del resto de personas o que estos son compatibles con la ejecución del proyecto.

    8. No mantener el ritmo de trabajo de forma habitual:

    Exceptuando los normales altibajos y situaciones personales que a cualquiera se le puede plantear, cuando un socio no es capaz de mantener un ritmo continuo para finalizar tareas y lo habitual es la no-ejecución o el retraso continuo es el momento de terminar con su asociación.

    9. El proyecto es el “Plan B”:

    Si la motivación de un socio es simplemente formar parte del proyecto porque no tiene otra cosa que hacer lo recomendable es prescindir de ese socio o cambiar su estatus al de un colaborador puntual. No vale la pena tener como socios a personas cuya motivación por el proyecto no es auténtica y es simplemente un hecho circunstancial.

    10. Fácil desmotivación:

    Este es un factor imposible de conocer a priori si no se conoce a la persona previamente pero el hecho es que no conviene tener como socios a personas que se desmoralizan fácilmente a la mínima de cambio. Se trata de personas que cuando las cosas no son como ellos esperan pierden la motivación y de desencantan por el proyecto sin ni siquiera haber intentando discutir o mejorar las cosas.

    En caso de conocer previamente a esta persona también podemos observar esta tendencia en aquellos que al poco tiempo de cambiar de un trabajo, y teniendo muchas ventajas, solo ven las cosas que no les gustan y se quejan de ellas en privado con la decepción de quien espera que existe la perfección. Y es precisamente esta búsqueda estéril de la perfección lo que las diferencia de aquellos que simplemente se quejan puntualmente ya que todos podemos tener quejas en algún momento y, si son se trata de sutuaciones aceptables, sabemos sobrellevarlas en aras de conseguir el objetivo final.