Creación de empleo y emprendedores: las reformas que sí funcionarían – Parte I – por @manzanerame

    Creación de empleo y emprendedores: las reformas que sí funcionarían - Parte I - por @manzanerameTradicionalmente se ha observado con gran dolor que en España los emprendedores no crean empleo, lo cual resulta preocupante en un entorno de altas tasas de paro como las que sufrimos. El objetivo de esta nota es mostrar que sí es posible conseguir que los emprendedores creen empleo, siempre y cuando las reformas legislativas vayan en la dirección correcta. Para ello se analizan las causas del desastre de las reformas del Partido Popular y se proponen medidas concretas de apoyo al emprendimiento.

    El fracaso de las medidas actuales

    “Los emprendedores no crean empleo”. Ésta es la triste conclusión que los responsables del Partido Popular han extraído de sus múltiples e infructuosos esfuerzos por impulsar la contratación entre esta extraña e incomprensible estirpe de empresarios llamados “emprendedores”. Por mucho que se haga, por sustanciosos que sean los ahorros en gastos sociales que se ofrecen para la contratación de personal, las microempresas y las empresas de reciente creación (startups) no contribuyen como deben a la disminución de la tasa de paro.

    Ahora bien, cuestionarnos sobre el marco normativo que conseguiría que los emprendedores creasen empleo implica, en primer lugar, analizar las causas reales por las que el sistema actual no funciona. Y como siempre, la Historia ayuda a entender.

    Y la Historia nos dice que el Partido Socialista Obrero Español ha mostrado un desinterés ancestral por el emprendimiento y los emprendedores, y de hecho en ninguna legislatura socialista se ha llevado a cabo ninguna reforma o ley de emprendedores que merezca tal nombre. Aunque, para ser sinceros, debe notarse que el PSOE tampoco la ha prometido nunca. Lo cierto es que los gobiernos socialistas han sido épocas oscuras para el emprendimiento, una Edad Media en toda regla. En la actualidad, sin ir más lejos, existe en el PSOE una “Organización Sectorial de Emprendedores, Economía Social y Trabajadores Autónomos”, cuya coordinadora federal es una diputada por Cáceres llamada Pilar Lucio Carrasco cuyo currículo (disponible en la web del PSOE) no muestra ni la más mínima mención a nada relacionado ni remotamente con el emprendimiento.

    El Partido Popular, por el contrario, sí prometió una Ley de Emprendedores para fomentar el nacimiento y animar la actividad de las empresas de reciente creación, y con casi dos años de retraso cumplió su compromiso con la Ley 14/2013, de 27 de septiembre. Sin embargo, ni ésta ni otras reformas del PP relacionadas con el emprendimiento ha tenido el menor éxito en sus propósitos, y la razón es sencilla: el Partido Popular ha equivocado terriblemente el análisis de la situación.

    El error del PP ha consistido en preocuparse por impulsar el emprendimiento con un único objetivo: que los emprendedores se hagan emprendedores y creen empleo. Sólo así se explican las continuas reducciones de cuotas a la seguridad social y los modelos de contratación que van apareciendo con tanta frecuencia que ya cuesta trabajo seguirles la pista.

    Pero cuando todo fracasa, cuando los emprendedores se obstinan en no crear empleo, el Partido Popular se siente decepcionado, pierde interés por los emprendedores y arroja la toalla, como demuestra el escaso impulso realizado después de la promulgación de aquella Ley insuficiente.

    El análisis fallido del PP procede de su desconocimiento de la realidad emprendedora: el emprendedor ni puede ni debe crear empleo. Aunque parezca sorprendente, el emprendedor, aun pudiendo, no debe contratar personal salvo en contadas excepciones. La razón la expuse en mi libro “Los diez mandamientos del emprendedor” y, en resumidas cuentas, consiste en lo siguiente: el emprendedor suele trabajar por debajo del punto de equilibro, es decir, sus ingresos son inferiores a sus gastos, por lo que un aumento en sus costes fijos (y la masa salarial es un coste fijo) dispara su riesgo de insolvencia que es a la postre lo que provoca el cierre empresarial. Así, en lugar de contratar personal laboral, lo que debe hacer el emprendedor es variabilizar los costes al máximo recurriendo a fórmulas como la subcontratación o, si es posible, reducir necesidades de inversión mediante las alianzas.

     

    Medidas reales de apoyo real al emprendedor

    Ahora bien, si a pesar de todo nos planteásemos la pregunta “¿existiría un marco normativo que llevaría a una creación de empleo por parte de los emprendedores?”, la respuesta sería nuevamente sorprendente, porque sí. Un paquete de reformas sensato sí haría que los emprendedores creasen empleo. Pero no de la forma que ha propuesto el gobierno del Partido Popular.

    Si queremos que los emprendedores creen empleo debemos establecer un marco jurídico mercantil que permita que los emprendedores dejen de ser emprendedores cuanto antes y se conviertan en empresarios. Es decir, que sus microempresas (“startups”) pasen a ser Pymes.

    Para ello debemos olvidarnos del modelo estadounidense y conocer de cerca la realidad emprendedora española. Y esa realidad emprendedora nos dice que son precisas medidas que consigan que el emprendedor supere los dos grandes obstáculos que le impiden convertirse en empresario. A saber:

    1. Acceso a la financiación.

    2. Impulso de la actividad y crecimiento de la empresa.

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